lunes, 3 de marzo de 2014

Uno crece cuando...

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
Ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo de vivirla.

Cuando acepta su destino,
Pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando lo que deja por detrás,
Construyendo lo que tiene por delante y
Proyectando lo que puede ser el porvenir.

Crece cuando supera, se valora, y sabe dar frutos.
Uno crece cuando abre camino dejando huellas,
Asimila experiencias... Y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas,
Sin importarle comentarios, ni prejuicios,
Cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes,
Cuando cumple con su labor, sin importarle los otros pareceres.

Uno crece cuando se es fuerte por carácter,
Sostenido por formación, sensible por temperamento...
Y humano por nacimiento!
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas
Y marca camino aunque se levante el polvo.
Uno crece cuando es capaz de afianzarse
Con residuos de ilusiones,
Capaz de perfumarse, con residuos de flores...
Y de encenderse con residuos de amor...!
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo
Y dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.
Entonces... UNO CRECE

En la tierra marchita del amor sin amor,... de José Ramón Marcos Sánchez

Que lejos y que cerca quedan los recuerdos,... y que loco es pensar que te amé demasiado,... que ya nunca amanece ni siquiera en mis sueños,... y que no sé quién soy sin tenerte a mi lado,.... he llegado a imaginar que el llanto era beso,... y he llorado mil vidas buscando besarte,... y he sentido tus labios un segundo tan sólo,... y he querido ser tiempo,... y vivir y morir en ese segundo,.... y un segundo después me he perdido en la nada,... en la tierra marchita del amor sin amor,... esa tierra que esconde el mayor de los daños,... y no sabes las noches que el miedo me abriga,.... ni las veces que el miedo tiene miedo a la vida,... pero soy tan cobarde que no sé morir,... que me queda entender que no quiero olvidarte,... y que loco es sentir que tan sólo sé amarte,.... intentar recordar que un día me amaste,... y que el tiempo murió justo en el instante,... que una lágrima tuya, me confesó tu adiós,....

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez

Biografía de Marguerite Duras

(Gia Dinh, Vietnam, 1914 - París, 1995) Escritora francesa. Las experiencias que vivió junto a su madre en Indochina, donde residió hasta 1932, le inspiraron la novela Un dique contra el Pacífico, con la que se dio a conocer en 1950, tras publicar varias novelas de escaso éxito. En París participó en la Resistencia, por lo que fue deportada a Alemania.


Una vez terminada la contienda, inició su intensa actividad en los campos del periodismo, la novela, el teatro y el cine, y escribió y dirigió varias películas y obras teatrales. Encuadrada inicialmente en los moldes del neorrealismo de posguerra (Los caballitos de Tarquinia, 1953) y afín al movimiento existencialista, se acercó después a los postulados del «nouveau roman», aunque sus novelas no se limitan nunca al mero experimentalismo, sino que dejan traslucir un aliento intensamente personal y vivido, como sucede en Moderato cantabile.

Escribió el guión de la célebre película Hiroshima, mon amour (1958), dirigida por Alain Resnais con gran éxito. Los temas de Duras fueron siempre los mismos: el amor, el sexo, la muerte, la soledad. En 1969 publicó Destruir, dice y dos años después El amor (1971), que anticipa en ciertos aspectos su obra más celebrada, El amante (1984), ganadora, entre otros, del Premio Goncourt.

Al año siguiente apareció el relato con fondo autobiográfico El dolor, que fue escrito en 1945, y en 1990 su última novela, La lluvia de verano. La agitada vida de Marguerite Duras rivaliza y se combina con su obra hasta el punto de ser ambas difícilmente comprensibles por separado.

Biografía de Alexander Graham Bell

(Edimburgo, Reino Unido, 1847-Beinn Bhreagh, Canadá, 1922) Científico y logopeda estadounidense de orígen escocés, inventor del teléfono. Nacido en el seno de una familia dedicada a la locución y corrección de la pronunciación, Bell fue educado junto a sus hermanos en la tradición profesional familiar. Estudió en la Royal High School de Edimburgo, y asistió a algunas clases en la Universidad de Edimburgo y el University College londinense, pero su formación fue básicamente autodidacta.


En 1864 ocupó la plaza de residente en la Weston House Academy de Elgin, donde desarrolló sus primeros estudios sobre sonido; en 1868 trabajó como asistente de su padre en Londres, ocupando su puesto tras la marcha de éste a América. La repentina muerte de su hermano mayor a causa de la tuberculosis, enfermedad que también había terminado con la vida de su hermano menor, repercutió negativamente tanto en la salud como en el estado de ánimo de Bell.

En estas circunstancias, en 1870 se trasladó a una localidad cercana a Brantford (Canadá) junto al resto de su familia, donde pronto su estado comenzó a mejorar. Un año después se instaló en Boston, donde orientó su actividad a dar a conocer el sistema de aprendizaje para sordos ideado por su padre, recogido en la obra Visible Speech (1866). Los espectaculares resultados de su trabajo pronto le granjearon una bien merecida reputación, recibiendo ofertas para dar diversas conferencias, y en 1873 fue nombrado profesor de fisiología vocal en la Universidad de Boston.

En esta época, con la entusiasta colaboración del joven mecánico Thomas Watson y el patrocinio de los padres de George Sanders y Mabel Hubbard (con quien se acabaría casando el año 1877), dos estudiantes sordos que habían recibido clases de Bell, diseñó un aparato para interconvertir el sonido en impulsos eléctricos. El invento, denominado teléfono, fue inscrito en el registro de patentes estadounidense en 1876.

En un primer momento, el teléfono levantó todo tipo de comentarios irónicos, pero al revelarse como un medio de comunicación a larga distancia viable, provocó controvertidos litigios por la comercialización de la patente. En 1880, recibió el premio Volta. El dinero obtenido con este premio lo invirtió en el desarrollo de un nuevo proyecto, el grafófono, en colaboración con Charles Sumner Tainter, uno de los primeros sistemas de grabación de sonidos conocido. Tras su muerte, acaecida en 1922, dejó como herencia dieciocho patentes a su nombre y doce más con sus colaboradores.