martes, 25 de febrero de 2014

Háblame silencio,... de José Ramón Marcos Sánchez

Háblame silencio de los lugares sin huella,.... dime en que parte se nace al cariño,... dime en que parte se muere el amor,.... dime si la soledad que duele es pasajera,... o si para el solitario se convirtió en compañía,... en compañera,... háblame silencio de los sueños no acabados,... dime cuantas y cuantos renunciaron a ellos,... dime si aún recuerdan ese amor que no fue,... si pudieron perdonar y perdonarse,... si suspiran aún secretos de entonces,.... háblame silencio de la tierra del olvido,... y dime si allí lograré olvidar,.... dime si el viento me dará la mano,... dime si sin alma se puede vivir,.... háblame silencio y llévame contigo,... dejemos atrás el tiempo,... y dime porque es tan falso el aire,... desde el día que no la tengo,...

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez

Biografía de Tennessee Williams

(Thomas Lanier Williams; Columbus, EE UU, 1911 - Nueva York, 1983) Dramaturgo, poeta y novelista estadounidense. Miembro de una familia puritana sureña, desde muy joven sintió vocación por el teatro. Comenzó los estudios superiores en la Universidad de Missouri, que luego continuó en la de San Louis (en el mismo estado), y finalmente se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Iowa. Años antes había dejado la casa paterna por desavenencias con sus padres, y para sobrevivir había trabajado en los más variados oficios. Fruto de una decepción amorosa, a los once años había empezado a escribir, tomando como modelos a Chéjov, D. H. Lawrence y el poeta simbolista Hart Crane. Se licenció en la Universidad de Iowa en 1940, el mismo año en que estrenó, sin éxito, su primera obra teatral.


Sus primeras piezas fueron interpretadas por un grupo del sur de los Estados Unidos con el que colaboró y con el que coincidía en su apreciación de que "el arte es una forma de anarquía y el teatro una forma de arte". Vivió la bohemia de Nueva Orleans, hasta que, movido por un sentimiento de culpabilidad hacia su hermana, que había sufrido una lobotomía, escribió el que sería su primer gran éxito teatral, El zoo de cristal (1944), inicio de una ferviente producción que lo consolidaría como el más importante dramaturgo estadounidense de su tiempo.

Sus personajes se hallan frecuentemente enfrentados con la sociedad y se debaten entre conflictos de gran intensidad, en los que terminan por aflorar las pasiones y culpas en su forma original, ajena a los convencionalismos sociales. La intriga es escasa en sus obras, que se centran en la expresión desgarrada de los personajes, inmersos en un ambiente opresivo, y cuyos diálogos transmiten poesía y sensualidad.

El Sur natal proporciona a Tennessee Williams el escenario más frecuente para sus creaciones, como en su famosa pieza La gata sobre el tejado de cinc(1955), que sería llevada al cine en varias ocasiones (la primera en 1958, por R. Brooks). Sus obras alcanzaron durante los años cincuenta un renombre internacional, sobre todo Un tranvía llamado Deseo(1947), que le valió el Premio Pulitzer y también sería llevada a la pantalla (en 1952, por Elia Kazan).

Casi todas las obras de esos años fueron llevadas al cine, con guiones del mismo Tennessee Williams en la mayoría de los casos, y sus versiones obtuvieron, igualmente, un gran reconocimiento. Tennessee Williams es, seguramente, el dramaturgo del que más piezas se han visto en la pantalla, y esto se debe a que las características por las que tantos triunfos cosecharon en el teatro las hacen sumamente aptas para ser trasladadas al celuloide: la intensidad dramática, el dinamismo de la acción, los diálogos fluidos, la hondura psicológica de los personajes (sobre todo los femeninos) y su profundo lirismo, que son los puntales en los que se apoya el autor para analizar la violencia primitiva que subyace en la civilización norteamericana.

Sin embargo, tras esta etapa dorada siguió una época dura para Williams, víctima de calmantes y drogas, solo y abrumado por las críticas adversas, en la que no consiguió escribir más que algunas piezas menores. En 1967 publicó el libro de poemas In the winter of cities y en 1975 sus Memorias, que resultan muy interesantes para conocer el panorama del teatro norteamericano contemporáneo. Murió solo en una habitación de hotel, tras ingerir un tubo de pastillas contra el insomnio. A lo largo de su vida recibió diversos premios, entre ellos dos veces el Pulitzer por Un tranvía llamado Deseo y La gata sobre el tejado de cinc.

Biografía de José de San Martín

(José Francisco de San Martín, llamado el Libertador; Yapeyú, hoy San Martín, Corrientes, 1778 - Boulogne, Francia, 1850) Héroe de la independencia americana. Hijo de Juan de San Martín, teniente gobernador de Corrientes, y de Gregoria Matorras, fue con Simón Bolívar una de las personalidades más destacadas de la guerra de emancipación americana.

En 1784 José de San Martín pasó con su familia a España, donde inició su carrera militar en el regimiento de Murcia (1789), con el cual, a los trece años, tuvo su bautismo de fuego en el sitio de Orán (1791). Más tarde intervino en las guerras del Rosellón (1793), de las Naranjas (1804) y de Independencia, que le supusieron distintos ascensos hasta alcanzar el grado de teniente coronel.


Tras esta fulgurante carrera y poco después de estallar la revolución emancipadora en América, San Martín, que había mantenido contactos con las logias masónicas que simpatizaban con el movimiento independentista, marchó a Londres (1811) y de allí a Buenos Aires (1812), cuyo Gobierno le encomendó primero la formación del regimiento de granaderos y más tarde la jefatura del ejército del Norte (1813), en sustitución de Belgrano.

El duro revés que éste había sufrido en Vilcapugio y Ayohuma a manos de los realistas cerraba prácticamente las posibilidades de avanzar sobre Lima, al tiempo que hacía vulnerable esa frontera, cuya custodia encargó a M. de Güemes, caudillo de Salta. Tras la derrota del ejército chileno en Rancagua (1814), San Martín dio amparo a O'Higgins y a sus tropas en Cuyo (Mendoza), de donde acababa de ser nombrado gobernador por J.M. de Pueyrredón.

En Mendoza José de San Martín se dedicó a organizar el ejército libertador, con el que se propuso invadir Chile cruzando la cordillera de los Andes, la mayor hazaña militar americana de todos los tiempos. Superadas las cumbres andinas, el 12 de febrero de 1817 derrotó al ejército realista al mando del general Marcó del Pont en la cuesta de Chacabuco, y el 14 entró en Santiago de Chile. La Asamblea constituida proclamó la independencia del país y le nombró director supremo, cargo que declinó en favor de O'Higgins.

San Martín viajó a Buenos Aires a fin de solicitar lo necesario para la campaña del Perú. Sin embargo, lo que recibió fue la oferta de intervenir directamente en las disputas internas del país, cosa que rechazó. Mientras tanto, las fuerzas patriotas habían sido completamente derrotadas en Cancha Rayada por el ejército realista de Osorio. De nuevo en Chile, San Martín reorganizó las desmoralizadas tropas criollas y venció a Osorio en los llanos de Maipú, el 5 de abril de 1818, asegurando de este modo la libertad chilena.

En seguida inició la campaña de Perú (1820), que culminó con la proclamación de la independencia peruana (1821) y su designación como protector, cargo que aceptó hasta la total pacificación del país. Celebrada la entrevista con Bolívar en Guayaquil (1822), donde ambos patriotas trataron el futuro del continente, San Martín renunció al Protectorado peruano y se retiró de la vida pública, embarcándose hacia Europa (1824). En 1829 regresó a Buenos Aires, pero no llegó a desembarcar. Afectado por las luchas fratricidas que enfrentaban a sus compatriotas, marchó de nuevo a Europa, radicándose en Francia.

Biografía de Pierre Auguste Renoir

(Limoges, 1841 - Cagnes-sur-Mer, 1919) Pintor francés. Hijo de artesanos, vivió sus primeros años en barrios proletarios donde trabajó como decorador de porcelanas y pintor de abanicos. Después pudo acceder al taller del pintor Gilbert y, luego, al de Gleyre, donde conoció a Monet, Bazille y Sisley, con quien más tarde compartió su casa en París. Sus primeros intereses como pintor se inclinaron por la escuela de Barbizon y, consecuentemente, por la pintura al aire libre. Durante los días agitados de la Comuna, pintó con Monet a orillas del Sena. En 1873 terminó Jinetes en el bosque de Bolonia, excluida del Salón oficial y expuesta en el de los Rechazados.

Autorretrato (1876, detalle)
Durand-Ruel se interesó por su obra y en 1874 participó en la primera exposición impresionista, en los estudios del fotógrafo Nadar, donde expuso, entre otras obras, El palco (1874, Courtauld Institute Galleries, Londres). Se trata de un gran lienzo donde representa a Niní López y a su hermano con una técnica de pinceladas sueltas fundidas entre sí, de contornos imprecisos y poco definidos. La composición, piramidal, se caracteriza por los ritmos ascendentes y sinuosos del vestido negro de ella y los de la chaqueta de él, así como señala la importancia de las cabezas: la de ella expresa serenidad y atención, mientras que la de él oculta su mirada tras los prismáticos.

En 1876 se celebró la segunda exposición del grupo impresionista en la que Renoir participó con una de sus obras más conocidas, El moulin de la Galette(1876, Museo de Orsay, París), que recoge los momentos de un baile al aire libre en una terraza parisiense. Si lo comparamos con la obra de ManetConcierto en las Tullerías (1860, National Gallery, Londres), de tema y composición parecidos, presenta al igual que ésta, un encuadre interrumpido por los bordes del formato, recurso que produce la impresión de que la escena sigue y se expande más allá de los propios límites del lienzo. En comparación con la obra de Manet, que la pintó en un alarde de pinceladas imprecisas e indefinidas, la de Renoir libera todavía más la pintura, con una sucesión de manchas centelleantes que parece deslizarse sobre la tela al ritmo de la música o de los movimientos de los árboles que dejan pasar parcialmente la luz que ilumina la escena.

En 1878, Renoir se alejó del grupo impresionista y buscó el éxito en los salones oficiales; el abandono de los principios impresionistas se acentuó cuando, a partir de 1881, numerosos viajes -Normandía, Argel, Florencia, Venecia, Roma, Nápoles, Sicilia- despiertan su admiración por cierta idea clásica de lo bello -la pintura pompeyana, Ingres, Rafael-, que le llevó a cuestionarse el valor de la espontaneidad de su técnica anterior, alejándose progresivamente de los efectos atmosféricos en busca de una pintura más definida. De esta época, cabe destacar obras que reflejan momentos de la vida parisiense contemporánea, como el cuadro Madame Charpentier y sus hijos (1878, Metropolitan Museum, Wolf Foundation, Nueva York), que fue expuesto en el Salón de 1879, donde recibió la aprobación del público y la crítica.

El tema de la mujer, por el que el artista mostró claramente, durante toda su vida, un gran interés, adopta, por lo general, un tratamiento de gran consistencia y de resonancias clásicas. En este sentido destacan la serie de las bañistas -Bañista sentada secándose la pierna (1895, Museo de l'Orangerie, París), Bañista sentada (1914, Art Institute, Chicago), o Bañistas (1918-1919, Museo de Orsay, París)- que constituyen el máximo exponente de la belleza femenina, ejecutadas con una técnica cálida y envolvente. En estas obras, las pinceladas no se mueven en múltiples direcciones, como se observava en El moulin de la Galette, sino que se alargan por la aplicación insistente de óleo húmedo diluido en aceite de linaza y trementina.

La línea recta no existe en la naturaleza y la mezcla armónica de colores sobre la tela va configurando la forma mediante un proceso orgánico que persigue una expresión sensual y vitalista: "No tengo reglas ni métodos; cualquiera que vea los materiales que empleo o mi forma de pintar, se dará cuenta de que no hay secretos. Miro un desnudo y descubro miles de matices diminutos. He de encontrar aquel que haga que la carne de mi lienzo viva y tiemble."

El ejercicio de la pintura es para Renoir una especie de placer físico, la sublimación de la atracción física por medio de la materia pictórica. Salud y belleza se identifican en las representaciones de esas mujeres de piel tersa y rosada. El amor por el trabajo manual de este artista, que procedía de una familia de artesanos y que fatalmente vio sus propias manos deformadas por el reuma al final de su vida, le llevó a rechazar cualquier dimensión intelectual de la pintura o cualquier resonancia literaria en favor del trabajo humilde y bien hecho.

En 1884 escribió una propuesta para fundar la "Sociedad de los irregulares", la cual asociaba la belleza a las formas orgánicas e irregulares de la naturaleza y rechazaba el mundo mecánico e industrializado, como años antes hicieron Ruskin y Morris, pero cuya sensualidad se alejaba de la religiosidad de éstos. "A veces hablo como los campesinos del sur. Dicen que son unos desafortunados. Yo les pregunto si están enfermos y me dicen que no. Entonces son afortunados; tienen un poco de dinero, por lo tanto, si tienen una mala cosecha no pasan hambre, pueden comer, pueden dormir y tienen un trabajo que les permite estar al aire libre, a la luz del sol. ¿Qué más pueden desear? Son los hombres más felices y ni siquiera lo saben. Después de unos cuantos años más, voy a abandonar los pinceles y dedicarme a vivir al sol. Nada más."

Las penurias económicas de Renoir terminaron con el éxito de la exposición impresionista de 1886 en Nueva York. En 1892, realizó una muestra antológica en los salones de Durand-Ruel. Dos años más tarde nació su hijo Jean -el cineasta Jean Renoir-, y Gabrielle Renard, prima de su mujer Aline, entró con dieciséis años en la casa del pintor para ayudar en la tareas domésticas, aunque acabó convirtiéndose en su modelo favorita. Jean escribió: "El espíritu inherente a los niños y niñas, a las criaturas y los árboles, pobladores del mundo que él creó, encerraba tanta pureza como el cuerpo desnudo de Gabrielle. Y finalmente, Renoir revelaba su propio ser a través de esta desnudez."

A partir de ese momento los éxitos se suceden. Sin embargo, ni su artritis, que le lleva a instalarse en la Provenza en busca de un clima más cálido -es operado en 1910 de las dos rodillas, una mano y un pie-, ni el alistamiento de sus hijos Pierre y Jean durante la Primera Guerra Mundial, ni incluso la muerte de su esposa en 1915, logran disminuir su entusiasmo por la pintura.

Biografía de Enrico Caruso

(Nápoles, 1873 - id., 1921) Tenor italiano considerado el mejor de su época y uno de los más grandes de la historia. Debutó en su ciudad natal en 1894, aunque fue en Milán donde obtuvo su primer gran éxito en 1898 con la interpretación de la ópera Fedora, de Umberto Giordano.


Sus giras le llevaron por todo el mundo, con actuaciones en San Petersburgo, Roma, Lisboa y Montecarlo. Destacó en su magnífica interpretación de La bohème de Giacomo Puccini. Con su fama ya firmemente afianzada, debutó en 1902 en el Covent Garden de Londres con Rigoletto de Verdi, ópera que también interpretó en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1903, con un extraordinario éxito. La belleza y fuerza de su voz le ganó al público del Metropolitan.

Su carácter alegre y extrovertido, su talento dramático en el escenario y una voz de tenor casi perfecta, con una potencia soberbia, hicieron de él uno de los tenores más aclamados de la historia y el mejor pagado de su tiempo. Contribuyó grandemente a su popularidad la difusión a través del fonógrafo de sus interpretaciones (Enrico Caruso fue el primer tenor que efectuó grabaciones), lo cual supuso el inicio de un nuevo fenómeno de masificación de la música.

Su amplio repertorio operístico incluía más de cuarenta obras, en su mayoría italianas; entre las óperas que interpretó figuran, además de las citadas,Adriana Lecouvreur, del italiano Francesco Cilea, y La fanciulla del West de Puccini. Su interpretación de Canio en Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, fue especialmente memorable. Cantó por última vez el 24 de diciembre de 1920 en Nueva York, en el Metropolitan Opera House.

Haz como el sol

No te aferres al pasado
Ni a los recuerdos triste.
No reabras las heridas que ya cicatrizo.
No revivas los dolores y sufrimientos antiguos.
LO QUE PASO, PASO....

De ahora en adelante, pon tus fuerzas en construir
una vida nueva,orientada hacia lo alto y camina de
frente,SIN MIRAR ATRÁS.

Has como el sol que nace cada dia,
sin pensar en la noche que paso.

VAMOS, LEVANTATE........
PORQUE LA LUZ DEL SOL
ESTA AFUERA!


Expresar el amor

Hay momentos en que somos tímidos para expresar el amor que sentimos, por temor a avergonzar a la otra persona o avergonzarnos nosotros mismos, dudamos de decir "te quiero" y tratamos de comunicar la idea de otras formas y con otras palabras...

Decimos "Cuídate", "Conduce con cuidado", "Pórtate bien"... Pero realmente, estas son diferentes maneras de decir "te quiero", "eres importante para mí", "me importa lo que te suceda", "No quiero que estés mal".

A veces somos muy extraños. La única cosa que queremos decir y la única cosa que debemos decir, es la única cosa que no decimos. Y muchas veces el significado nunca se comunica del todo, y la otra persona se siente ignorada y no-querida.

Por ello, debemos ESCUCHAR EL AMOR en las palabras que se nos dicen. Las palabras explícitas son necesarias, pero con mayor frecuencia, la manera de decir las cosas es aún más importante. Un apodo dicho cariñosamente porta mayor afecto y amor que los sentimientos que son expresados de manera poco sincera. Un abrazo o un beso impulsivos dicen "TE AMO", aún cuando las palabras utilizadas digan algo diferente. Cualquier expresión de preocupación de una persona por otra dice "te quiero".

A veces deberíamos mirar y escuchar más atentamente el amor que contienen las palabras. El problema de escuchar el amor es que no siempre entendemos el lenguaje de amor que la otra persona está usando. La gente rara vez escucha. Oyen las palabras, pero no escuchan en las acciones que acompañan a esas palabras o en las facciones del rostro. O la gente sólo escucha el rechazo o el malentendido. No ven el amor que está allí, debajo de la superficie, aún cuando las palabras sean amargas.

Si escuchamos atentamente, descubriremos que somos muchísimo más amados de lo que pensamos.

Escuchemos al amor, y haciéndolo descubriremos que, después de todo, el mundo es un lugar muy amoroso.

No se trata de estar presente CON alguien.
Se trata de estar presente PARA alguien.

Así que recuerda: Si amas a alguien díselo.
Recuerda siempre decir lo que sientes. Nunca tengas temor de EXPRESAR EL AMOR.

Fuera de lugar por Merlina Meiler

¿Sientes que estás realizando acciones en las que te ves como “sapo de otro pozo”?

¿Que solo las haces para no ser distinto a los demás, para pertenecer a cierto grupo, debido a que todos siguen esa tendencia y no quieres que te consideren diferente o porque, presuntamente, se ve bien que las hagas?

A todos nos ha sucedido que a cierta edad o en algunas ocasiones sentimos que llevamos a cabo actividades o participamos en acontecimientos que, por algún motivo, nos resultaron ajenos.

Mi consejo es que, en caso de que te esté sucediendo en la actualidad, te distancies de eso lo antes posible.

Es que si notas que estás fuera de lugar:

- Te estás traicionando a ti mismo. Aquello en lo que crees se ve opacado por los gustos y por los deseos de los demás (que al torcerte el brazo, logran manipularte).

- Pierdes tu equilibrio interno (tu eje, tu norte o como te guste llamarlo). No sabrás qué decisiones tomar, ya que has aceptado unas que no te son familiares solo por agradar a los demás. Desconocer tu verdadera esencia y aceptar a rajatablas lo que dicen otros no puede dar lugar a nada provechoso ni enriquecedor para ti, además de que nubla tu visión y tu bien juicio.

- Generas dependencia hacia aquella persona a quien le has permitido que tome decisiones por ti. Si has sido capaz de dejarte de lado para seguir modas o lineamientos marcados por otros, corres el riesgo de depender sobremanera de los siguientes pasos que ellos establezcan para ti, con el propósito de seguir formando parte de ese círculo.

Para mí, sentirse fuera de lugar es una gran luz roja que indica que, por alguna razón, no deberíamos estar allí o con esa gente. No es nuestro lugar ni el entorno en el que nos conviene desenvolvernos.

Piensa que en otras circunstancias de tu vida, sí estás con personas que te quieren, más allá de tus defectos y de tus virtudes.

Que no te imponen su propio pensamiento o sus reglas para aceptarte.

Que te permiten ser quien eres, fortalecerte y expresar tus opiniones y tus deseos.

¡Este es el mejor lugar para que logres la plenitud y brilles! No aceptes ningún otro.