lunes, 24 de febrero de 2014

Que te vaya bonito,... de José Ramón Marcos Sánchez

A pesar de arrancarle la piel a tus daños,.... y dañarme con ello hasta ser quebradizo,.... a pesar de enseñarte el camino a quererte,.... y entender que crecerte me hacía pequeño,.... a pesar de entregarte mis ganas de vida,... y hacer que lograras vivir liberada,... a pesar de perder, aposté que ganaras,... y con ello soy nadie,... y con ello soy nada,.... a pesar de sentir que se me a muerto el alma,... y que en ti te has llevado lo que queda de mi,... al mirarte marchar sólo puedo quererte,.... y decirte llorando,.... que la vida te cuide,... que te vaya bonito,... que no dejé de amarte,... que siempre te amaré,...

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez

La alegría de vivir

Debemos estar completamente atentos al presente para disfrutar de una taza de te.
Solo siendo conscientes del presente nuestras manos sentirán el calor de la taza.
Solo en el presente aspiraremos el aroma del te,saborearemos su dulzura,y llegaremos a apreciar su exquisitez.Si estamos obsesionados por el pasado o preocupados por el futuro,dejaremos escapar la oportunidad de disfrutar de una buena taza de te.

Cuando miremos el interior de la taza, su contenido ya habra desaparecido.Con la vida ocurre lo mismo. Si no vivimos plenamente el presente,en un abrir y cerrar de ojos la vida se nos habra escapado.

Habremos perdido sus sensaciones, su aroma, su exquisitez y su belleza, y sentiremos que ha transcurrido a toda velocidad.

El pasado ya ha pasado. Aprendamos de el y dejemoslo atras.

Debemos estar completamente atentos al presente para disfrutar de una taza de te.

Solo siendo conscientes del presente nuestras manos sentirán el calor de la taza.
Solo en el presente aspiraremos el aroma del te,saborearemos su dulzura,y llegaremos a apreciar su exquisitez. Si estamos obsesionados por el pasado o preocupados por el futuro,dejaremos escapar la oportunidad de disfrutar de una buena taza de te.

Cuando miremos el interior de la taza, su contenido ya habra desaparecido.Con la vida ocurre lo mismo. Si no vivimos plenamente el presente,en un abrir y cerrar de ojos la vida se nos habra escapado.


Habremos perdido sus sensaciones, su aroma, su exquisitez y su belleza, y sentiremos que ha transcurrido a toda velocidad.El pasado ya ha pasado. Aprendamos de el y dejemoslo atras.El futuro ni tan siquiera ha llegado. Hagamos planes para el futuro,
pero no perdamos tiempo preocupandonos por el. Preocuparse no sirve de nada.

Cuando dejemos de preocuparnos por lo que todavia no ha pasado,estaremos en el presente. Solo entonces empezamos a experimentar la alegria de vivir.La alegría de vivir se demuestra cuando regalamos una sonrisa, un abrazo, o un saludo cordial a alguien todos los días. Nunca olvidemos que hacer el bien a otros nos hace mucho bien.


Biografía de Henry Cavendish

(Niza, Francia, 1731-Londres, 1810) Físico y químico británico. Estudió en la Universidad de Cambridge y en 1760 fue nombrado miembro de la Royal Society. Fue el primero en distinguir la presencia en el aire de dióxido de carbono y de hidrógeno. En 1784 publicóExperimentos sobre el aire, donde afirmaba que el aire consiste en una mezcla de oxígeno y nitrógeno en una relación 1:4. Impuso la evidencia de que el agua no era un elemento sino un compuesto. A través de sus experimentos consiguió sintetizar ácido nítrico y agua. Fueron notables asimismo sus trabajos en el campo de la electricidad al introducir el concepto de potencial, medir la capacitancia y anticipar la ley de Ohm. También determinó la densidad y la masa de la Tierra por medio de una balanza de torsión.



Hijo mayor de lord Charles Cavendish, hermano del tercer duque de Devonshire, Henry Cavendish comenzó sus estudios en Hackney en 1742, y de 1749 a 1753 permaneció en la Universidad de Cambridge, sin alcanzar, sin embargo, ningún título. En los años siguientes se instaló en París con su hermano Frederick y aprendió, al parecer, matemáticas y física. Hasta los cuarenta años gozó de una renta modesta, pero en 1773 heredó de su tío lord George Cavendish una fortuna de 1.200.000 libras esterlinas que lo convirtió en uno de los hombres más ricos de su tiempo.

Su ocupación preferida continuó siendo la investigación científica, a la que dio un vasto alcance. Su primera comunicación a la Royal Society de Londres, Experiments on factitious Air (1766), demuestra la importancia de los experimentos efectuados: el hidrógeno, ya entrevisto por Paracelso, fue aislado y estudiado, y así se determinaron con precisión el anhídrido carbónico y otros gases. Las dos memorias tituladasExperimentos sobre el aire (1784 y 1785) exponen sus grandes descubrimientos sobre la composición del agua y sobre la del ácido nítrico; en la segunda memoria está contenida la famosa observación que llevó un siglo más tarde al descubrimiento del argón.

Llevó además a cabo trascendentales experimentos sobre la determinación de la densidad de la Tierra. Importantísimos son también sus trabajos sobre la electricidad, que hasta setenta años después de su muerte no fueron publicados por Maxwell con el título de Investigaciones sobre la electricidad. En ellos Henry Cavendish se anticipó a las investigaciones de Coulomb, Faraday y otros. Cavendish se basó en una teoría de la electricidad análoga a la expuesta por el alemán Aepino (1724-1802) en su Ensayo de una hipótesis sobre la naturaleza de la electricidad y del magnetismo. El propio Aepino (y más tarde Priestley) intuyó vagamente que las acciones mutuas de dos cargas eléctricas deberían ser inversamente proporcionales al cuadrado de sus distancias, por analogía con la ley de la gravitación de Newton. Cavendish señaló que una exacta determinación matemática de las fuerzas de atracción y repulsión debe constituir la base de toda teoría, y fue el primero que consiguió relacionar la ley de distribución de la electricidad en un conductor con la ley de las atracciones inversamente proporcionales a los cuadrados de las distancias.

En sus Investigaciones sobre la electricidad aparece también el concepto moderno de "potencial" (sólo vagamente intuido antes por Watson y por Benjamin Franklin), haciendo evidente la distinción entre "potencial" y "carga". Relacionado con este concepto, en la misma obra aparece el de "capacidad eléctrica": Cavendish establece que la capacidad de un conductor depende también de la presencia de conductores próximos y fija la unidad de medida para esta nueva magnitud. Deben mencionarse asimismo los importantes conceptos y experimentos sobre la "resistencia", experimentos que hizo adoptando como galvanómetro su propio cuerpo y midiendo la intensidad de la corriente por la intensidad de la sacudida. Anticipó también las leyes de la distribución de la corriente entre circuitos en paralelo, ley generalmente conocida con el nombre de Wheatstone, mientras que en otras partes de la obra expuso la ley de variación de la corriente eléctrica en circuitos derivados, mucho antes que Ohm.

A pesar de la importancia y de la amplitud de sus descubrimientos, la obra de Cavendish tuvo menor influencia que lo que podría creerse sobre el desenvolvimiento ulterior del pensamiento científico, a causa de que el propio autor condenó durante mucho tiempo a permanecer inéditas la mayor parte de sus obras y de sus meditaciones, que a nadie confiaba. Hombre muy reservado y poco sociable, su timidez frisaba al parecer en el ridículo: ordenaba sus comidas mediante una nota que dejaba sobre la mesa y la servidumbre tenía orden taxativa de no comparecer ante su presencia. Afectado de un ligero tartamudeo, nunca se casó. En Derby, donde fue inhumado en la tumba familiar, fue erigido un monumento en su honor. El duque de Devonshire dio el nombre de Cavendish al laboratorio fundado por él en Cambridge.

Biografía de Rosalía de Castro

(Santiago de Compostela, España, 1837-Padrón, id., 1885) Escritora española en lenguas castellana y gallega. Perteneciente por línea materna a una familia noble, su adolescencia estuvo dominada por una profunda crisis debida al descubrimiento de su condición de hija ilegítima de un sacerdote, y por una delicada salud, que jamás mejoró.


Su primer libro, La flor, se publicó en Madrid en 1857 y recibió elogiosas críticas de Manuel Martínez Murguía, crítico destacado del Renacimiento gallego, con quien Rosalía de Castro contrajo matrimonio al año siguiente. Vivió en medio de constantes penurias económicas, dedicada a su hogar y a sus hijos; la muerte de su madre y la de uno de sus hijos fueron dos duros golpes para ella.

A esta amarga experiencia se refiere su primera obra de madurez, el libro de poemas A mi madre (1863), al cual siguieron los Cantares gallegos (1863), canto a su Galicia rural, lleno de añoranza y denuncia ante la explotación de los segadores por parte de Castilla. Con Cantares gallegos, escrito íntegramente en lengua gallega, dio comienzo el renacimiento poético en esa lengua.

Regresó después a la novela con Ruinas (1866), historia de tres mujeres ejemplares y desdichadas en el seno de un ambiente moderno que perciben como ajeno. Un año después se publicó su obra narrativa más conseguida, El caballero de las botas azules(1867), novela misteriosa y fantástica que conecta con lo mejor de su labor lírica.

En 1880 apareció su segundo libro en gallego, lasFollas novas, expresión angustiada e intimista sobre la muerte y la soledad del ser humano. Cierran su producción literaria la novela El primer loco (1881) y el poemario en lengua castellana En las orillas del Sar(1885); este último continúa la línea de meditación metafísica iniciada con Follas novas, si bien acentuando esta vez el sentimiento religioso.

La obra de Rosalía, que se mueve entre una preocupación de tipo social por las duras condiciones de los pescadores y los campesinos gallegos y otra de carácter metafísico que la sitúa dentro de la literatura existencial, se ha equiparado a la de Gustavo Adolfo Bécquer en tanto que representante tardía del Romanticismo español, si bien esta relación viene más por la comunidad de fuentes literarias que por una real afinidad de actitud literaria y vital.

Su poesía, en particular, denota ansiedad, una inquietud angustiada ante extraños presentimientos que se perciben como propios en el más cercano entorno. Asimismo, su dolorosa sensibilidad proyectó un conjunto de magníficas visiones del paisaje gallego en las que predomina una atmósfera gris de tristeza indefinible. Esa sensibilidad fue la que transportó una concepción de la naturaleza como la de una realidad animada, misteriosa, y cuyos signos más visibles hablan de una vida doliente.