lunes, 13 de enero de 2014

Ofensas

Sentirse ofendido es sentirse lastimado. Cuando alguien quiere herirnos, sabe si lo logró si nosotros nos ofendemos. Si no le damos importancia es porque no nos afecta. Si dejamos de prestar atención en las ofensas nada nos afectará.

Cuando nada nos afecta, nos desapegamos de los conflictos y mejor resolvemos los problemas. Un artista marcial jamás debe enfurecerse, de otra forma pierde su capacidad de lucha. Si nos atacan, no debemos enfurecernos para permanecer serenos, fríos, desapegados y así hallaremos el modo de defendernos.


No ofenderse ni enfurecerse no es no actuar ni es sumisión ni rendición ni mucho menos resignación. Es no dar importancia a lo que se alimenta de nuestro odio para atacarnos más.

Pero cuando el ataque es fuerte, la defensa también lo será. Si el atacante se lastima por nuestra defensa, no es nuestra culpa. Pero siempre hay que mantener la frialdad y el desapego.

Y lo más importante: la ira, el rencor y el odio son venenos para elcorazón y lastre para la evolución. Hay que saber perdonar y reinará la Paz Profunda en nuestro interior para despertar nuestra Riqueza Oculta.

Fuente: Sendero espiritual 

Pistas para Ser Feliz

No existen pócimas ni fórmulas mágicas para ser felices, aunque se pueden mejorar conscientemente algunos aspectos de la personalidad y de la forma de ver las cosas, que en consecuencia te ayudarán a sentirte más pleno. He aquí algunas pistas para lograrlo: 

– La botella medio llena. Tienes ante ti una botella cuyo contenido está justamente en la mitad de su capacidad. ¿Dirías que está medio llena o medio vacía? Si tu respuesta es pesimista y contestas que está medio vacía, lo primero que debes hacer es cambiar la óptica y decirlo verbalmente. Esto te llevará a ver el lado bueno que, como la botella, tienen todas las cosas de la vida.
– Pensar en positivo. A veces un contratiempo se convierte en todo un drama. En esos casos hay que buscar qué nos puede enseñar esa situación; es decir para qué fue puesta en nuestra vida y no preguntarse por qué me tocó a mí. 
– Una meta en la vida. Para facilitar la felicidad en la vida, márcate siempre una meta grande o pequeña, que te mantenga activo y expectante. Te permitirá olvidar otros sinsabores y te dará la satisfacción del logro en cuanto lo obtengas. No deberíamos levantarnos un solo día de la cama sin una meta que cumplir. 
– Aquellos gratos momentos. Todos tenemos en la vida algunos recuerdos de momentos muy dichosos. Recordarlos nos traerá felicidad al presente porque nos dan la pauta de que podemos volver a serlo. Para ayudarte a recordar puedes poner a la vista fotografías de aquella época en que eras tan feliz. 
– Buenas compañías. Rodéate de personas positivas y con ganas de vivir, que te trasmitan alegría o por las que sientas admiración. Fíjate cómo se te ensancha el pecho cuando tienes esta sensación. Con ellas sacarás lo mejor de ti mismo. 
– Mira alrededor. Interesarse por lo que ocurre en el mundo y dar una mano todas las veces que sea posible, nos da la sensación de pertenencia y de unidad con el Universo, a la vez que nos hace ver menores nuestros problemas. No te quedes en la mirada dolorida de las catástrofes mundiales, pregúntate siempre qué puedes hacer tú para acercar un poco de consuelo. 
– Busca los motivos de felicidad dentro tuyo. Nadie ni nada pueden brindarte felicidad. Todo lo que necesitas está dentro tuyo. ¿Cómo encontrarlo? Practicando a diario durante algunos minutos, un silencio profundo que te conecte con tu yo profundo y te aleje del entorno que siempre te distrae. 
– No te enfrasques en discusiones inconducentes. Generalmente se confunde el intercambio de ideas u opiniones con las discusiones. No te embarques en peleas ni gritos, debes tener presente que para pelear o discutir se necesitan por lo menos dos. A veces se convierte el inocente cambio de ideas en una lucha de egos, en querer ganar a cualquier costo. Será mejor que te mantengas al margen de este tipo de luchas porque desgastan y hacen decir palabras y expresiones que ni siquiera pensamos sólo por herir al otro. Di con dulzura y
firmeza tu posición o tu idea pero recuerda que es mucho más importante ser feliz que tener razón. 
– Agradece todo lo que llega a tu vida. Practica la gratitud en todo momento. Da las gracias por cada gesto pero además, mantén una actitud de agradecimiento permanente frente a la vida, valorando aún las situaciones desagradables, a los efectos de poder desentrañar para qué fue puesta en tu vida. 
– Ten presente que formas parte activa del Universo. Cuando asumes que eres una sola cosa con el poder del Universo; cuando percibes y te convences que la energía que te mueve es la misma que mueve al mundo; cuando te pones a favor de la corriente de la vida y no en su contra, las cosas son más fáciles y por supuesto mucho más simples. 
– No juzgues y sobre todo no critiques. Cuando piensas y manifiestas tu opinión sobre cómo conducen los demás su vida, sobre cómo deberían ser las cosas o sobre cómo harías tú en lugar del otro para solucionar sus problemas, te metes en un callejón sin salida. Nadie puede saber qué haría si fuera el otro porque nunca lo será. Cada uno tiene su forma de pensar y de sentir producto de su educación, sensibilidad, sexo, edad, etc y no eres tú quien pueda juzgar ni criticar. 
– No atribuyas a “la suerte” la responsabilidad de tu vida. Cada uno es responsable de sus actos y éstos y tus pensamientos son la causa de tu presente. Lo que piensas y haces ahora está condicionando tu mañana y sin duda este presente es la consecuencia de tu pasado. Sé responsable de tu vida y deja de atribuir a la inexistente mala o buena suerte tu destino. 

Fuente: Nos envió este artículo la doctora Roma Bettoni