jueves, 11 de diciembre de 2014

El sexo, como era antes por Merlina Meiler

Hoy en día, gracias a la libertad que hay en este aspecto, no nos detenemos a pensar que hace mucho tiempo el sexo era un tema absolutamente tabú, del que no solo no se podía hablar sino que tenía un significado completamente diferente para hombres y para mujeres.

En la época victoriana, lo que se aconsejaba era opuesto a casi todo lo que conocemos en la actualidad.

A finales del siglo XIX, el sexo era visto como algo repugnante o doloroso. En 1894, Ruth Smythers, esposa de un párroco inglés, escribió una guía llamada “Consejos sexuales para maridos y mujeres de 1894″, que se publicó nuevamente ahora, en pleno siglo XXI, con el objetivo de ayudar a las mujeres a enfrentar la “terrible experiencia del sexo”. (Acá está el original en inglés).

A continuación, algunos de los consejos sexuales de hace poco más de un siglo:

. Nunca olvides una regla esencial del matrimonio: DA POCO, DA DE VEZ EN CUANDO, DA A REGAÑADIENTES. De otro modo, lo que podría haber sido un matrimonio correcto podría transformarse en un desenfreno de deseo sexual.

. Una esposa inteligente permitirá como máximo dos breves experiencias sexuales a la semana durante los primeros meses del matrimonio. A medida que pase el tiempo, ella deberá hacer todos los esfuerzos para reducir la frecuencia. Una buena esposa debe esperar haber reducido los contactos sexuales a una vez a la semana al finalizar el primer año y a una vez al mes al terminar el quinto año de matrimonio.

. La mayoría de los hombres obtienen la mayor parte de su satisfacción sexual mientras reposan pacíficamente una vez que el acto sexual terminó. Por lo tanto, la esposa se debe asegurar de que el esposo no tenga tranquilidad en ese momento para disfrutar; de lo contrario, podría verse animado a querer más sexo.

. Una esposa inteligente hará que uno de sus objetivos sea nunca permitir que su esposo la vea desnuda, y nunca permitirle a él mostrar su cuerpo desnudo a ella.

. Si el esposo intenta seducirla con palabras lascivas, la esposa inteligente recordará repentinamente alguna pregunta poco importante para formular. Cuando él le conteste, ella seguirá hablando de ese tema, aunque parezca frívolo en ese momento.

. A muchas mujeres les resulta útil tener camisones de algodón grueso para ellas y pijamas para sus esposos. No es necesario sacárselos durante el acto sexual. De este modo, solo queda expuesta una cantidad mínima de piel.

. El sexo, cuando no se puede evitar, deberá practicarse en la oscuridad total.

¿Estás de acuerdo con alguna de las sugerencias de esta guía?


No hay comentarios: