domingo, 14 de diciembre de 2014

Diciembre por Merlina Meiler

Diciembre es un mes raro.

A las claras, es el más atípico del año.

Porque para todos algunos meses son más relevantes que otros, según tengamos cumpleaños, aniversarios, ciertos festejos…

Pero diciembre, no pasa inadvertido para nadie. Se potencian los sentimientos, nos ponemos nostálgicos, felices, nerviosos, tristes, esperanzados, todo en el transcurso del mismo día o de la misma semana.

Veo la gente pasando por diferentes estados de ánimo que se van intensificando o suavizando con el correr de las horas. Es que se acercan fechas muy importantes y a todos nos tocan bastante de cerca de una manera o de otra.

Hay quienes ya han comenzado los preparativos para las fiestas: es que son tan previsores que no podrían dejar esto para último momento.

También están los detractores que entienden que las celebraciones y los regalos no tienen mucho que ver con el verdadero espíritu de lo que se conmemora o consideran que es una época comercial enfocada, principalmente, en aumentar las ventas y no quieren plegarse a este concepto que sostienen.

Para otros, saber que tienen que buscar qué hacer o con quién reunirse esos días especiales es un trabajo emocional extra, puesto que no todos contamos con el “retrato perfecto”: familiares cálidos dispuestos a celebrar en una mesa larga con niños corriendo alrededor.

La mayoría recordamos a quienes ya no están con nosotros. Esta tristeza o melancolía, por otro lado, nos permite sentir a esos seres más cerca, rememorar momentos que pasamos juntos y volver a hablar de ellos, aun con gente que los conoció: esta proximidad especial se disipará nuevamente en los albores del año nuevo.

Además, las dos últimas semanas dan la sensación de ser más cortas, el tiempo se acelera, hay demasiada gente y más vehículos en la calle, las tiendas y los supermercados están cada vez más atiborrados… demasiada efervescencia que, en muchos casos, suele ser contagiosa y sumirnos en corridas y en nerviosismo que no desearíamos experimentar.

¿Cuál es mi recomendación para diciembre?

DISFRUTARLO

Independientemente de lo que vayas a hacer, a planificar, a comprar o incluso a cocinar, disfruta cada paso que des.

– Enfócate en lo que es importante para ti durante este mes y en el significado que tú (y tu familia) le atribuyen a las fiestas.

– No dejes que el ruido y la aceleración circundantes te afecten al punto de ponerte nervioso o de no permitir que aproveches cada día y cada momento de la mejor manera.

– Y por sobre todo, a esta altura del mes (estamos aún en los primeros días), dedica unos instantes a pensar qué te gustaría hacer realmente en navidad, en año nuevo o en las fechas que celebres y proyecta tus actividades a partir de tus deseos genuinos (es probable que tengas que llegar a un acuerdo con otros para lograrlo, bien vale la pena intentarlo). Sin duda alguna, esto te permitirá desactivar situaciones internas que te provocan nerviosismo o insatisfacción y aumentarán tu tranquilidad interior y tu goce de la última etapa del año.

¡Feliz diciembre! ¡Que lo disfrutes!

¿Diciembre es un mes especial para ti? ¿Por qué?


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