viernes, 19 de diciembre de 2014

Cuentos de hadas por Merlina Meiler

Si aún crees en lo que pregonan los cuentos de hadas, tal vez esta sea la razón por la que no encuentras la pareja definitiva con la que sueñas.

Y esto aplica tanto a hombres como a mujeres.

Porque si tienes un concepto idealizado (y rígido) de cómo debería ser la persona que te acompañará en esta hermosa experiencia de vivir, nadie encajará en ese molde.

Quizá desde tu infancia imaginaste un modelo perfecto de lo que sería tu pareja (y tu familia).

Hasta decidiste si te casarías o no, la cantidad de hijos y la edad en la que los tendrías.

Y has estado intentando que ese sueño (tal y como se presenta en tu mente) se transforme en realidad, sin admitir la posibilidad de alguna opción intermedia que, si le dieras la chance, también podría hacerte feliz.

Querer tener a tu lado a un ser “tan inteligente como tu papá” o “tan compañera como tu mamá” hará que nadie llegue a ese estándar inasequible (y bastante poco definido), lo que te generará sinsabores y decepciones, aunque quien se acerque a ti sea realmente inteligente y compañero.

La ilusión se contrapone a la razón y puede aguar lo que, de otro modo, tendría la oportunidad de ser una pareja con futuro.

Está bien e incluso es necesario saber qué cualidades que consideras importantes querrías hallar en quien estará contigo (tales como trabajador, sincero, respetuoso, cariñoso) y también es fundamental tener bien en claro qué no tolerarías bajo ninguna circunstancia (por ejemplo, que sea infiel, vicioso, poco confiable).

Pero el grado de “perfección” que buscas no existe en el otro (¡tampoco en nosotros mismos!) y exigencias desmedidas en pos de alcanzar una quimera (o un cuento de hadas) impedirán que veas con los ojos bien abiertos a quien se presenta y así, des rienda suelta a tu corazón para que acepte y se enamore de alguien que te brindaría cosas muy buenas.

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