jueves, 13 de noviembre de 2014

Algo puede ser más que “algo” por Merlina Meiler

El otro día, Manuel, el marido de una amiga, me comentaba que el ejercicio físico que más le gusta es la natación, pero que por su trabajo tan exigente y por tratar de dedicarle el mayor tiempo posible a su familia, solo puede ir a nadar una vez por semana o cada dos semanas. Que no es lo ideal, pero se trata de lo máximo que puede hacer actualmente, por sus ocupaciones.

Como justificándose, me miró y me dijo: “Bueno, algo es algo”.

Mi respuesta fue: “En este caso, lo que haces es mucho más que simplemente <algo>”.

Porque dar un paso hacia adelante en una actividad que te gusta o que has postergado -o incluso con respecto una decisión que has tomado parcialmente-, aunque no tenga la intensidad o la frecuencia que deseas, es mucho más importante de lo que crees:

. Te saca de la inercia, del no hacer y, principalmente, ¡del no puedo!

. Te aleja de la rutina, acercándote a sensaciones placenteras y a la satisfacción interior de saber que tu acción tiene un gran significado para ti.

. Te hace bien.

. Te hace tener un tiempo exclusivo para ti (aunque haya más personas involucradas que te ayuden o te acompañen).

. Quizá sea una forma de que te vayas aproximando a una meta aún más grande (relacionada o no con este “algo”).

Existe lo real, no lo ideal. A todos nos gustaría alcanzar un montón de cosas, pero si te sitúas dentro del marco tu quehacer cotidiano y de tus posibilidades concretas, verás que lo que te parece simple o poco es, en realidad, la medida a la que puedes llegar en este momento, y bien vale la pena que le des la trascendencia que efectivamente tiene.

Dicen que el paso más difícil en un camino de mil kilómetros es el primero, ¡y ya lo has dado!

Independientemente de lo que sea ese “algo” al que has accedido, aunque no llene absolutamente todas tus expectativas y sientas que aún te quedas “corto”, ¡disfrútalo! Te lo mereces por haberlo logrado.

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