viernes, 10 de octubre de 2014

Cara o cruz por Merlina Meiler

Recientemente, me contactó una persona en mi consultorio emocional y me comentó que tiene la costumbre de usar una moneda cuando le resulta difícil elegir.

La lanza al aire después de haberle otorgado a cada lado una respuesta posible y se fija si cae cara o cruz (ceca/sello). De esta manera, siente que es “el destino” quien toma las decisiones y no él.

Como juego de azar o en situaciones menores (por ejemplo, un partido deportivo), arrojar la moneda y esperar ansiosamente para ver qué cae es divertido y resuelve un dilema en pocos segundos.

Pero como medio para no esforzarte para hacer frente a una dificultad o para imaginar que no tendrás responsabilidad alguna por lo que sucederá “porque tú no lo has elegido”, no es nada aconsejable. En definitiva, con esta actitud no estás al margen de los acontecimientos y tampoco quedas eximido de las consecuencias de tu accionar (ni de que no te hagas cargo de él).

Y al mencionar cara o cruz, no me refiero tan solo a una moneda, sino que además incluyo todas las opciones que puedas encontrar para dejar que un objeto o una persona resuelvan por ti y seleccionen el rumbo que has de tomar y lo que has de dejar de lado.

Ten en cuenta que valerte de una solución de este tenor también es una elección, ya que estás permitiendo que se anulen tu buen juicio y tu capacidad de acceder a tus recursos y a tu inteligencia para salir de un embrollo y para obtener un buen resultado.

En los temas importantes, no apeles al azar, sino a tu propia inteligencia: te dará los mejores frutos.

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