martes, 30 de septiembre de 2014

La mirada de los demás por Merlina Meiler

El resto de la gente siempre va a opinar sobre ti.

Tendrán su propia visión sobre lo que deberías hacer y también sobre lo que te convendría evitar en tal o cual situación.


Algunas veces te agradará lo que digan, te caerá bien y te hará sentir que te comprenden y te apoyan; en otros casos, no entenderás siquiera qué motiva sus palabras ni hacia dónde apuntan con sus comentarios y con sus críticas.

Incluso puedes llegar a dudar de cuáles son sus verdaderas intenciones al tratar de torcer tu brazo y de que hagas o actúes de la manera que ellos quieren.

Más allá de los motivos o de las razones que los impulsen y de quiénes sean esas personas (familiares, amigos, jefes), es importante que tengas en cuenta que eres tú quien decide el poder de los demás sobre tu comportamiento, tus ideas, tus elecciones. En una palabra: sobre tu vida.

Porque puedes elegir ser permeable a lo que los demás suponen que tienes que hacer y darles el gusto de que condicionen todos y cada uno de tus pasos. De este modo, te convertirán en una persona dependiente de ellos y de su estado de ánimo.

Pero también, tienes la posibilidad de entender que la forma en la que te observan y sus pensamientos corresponden a su idea de cómo debe ser el mundo y a sus propias experiencias, aciertos y frustraciones, que parecerían querer ver reflejados en ti.

Te propongo que, por un día entero, (por ejemplo, desde este momento hasta mañana a la misma hora) te desprendas de la mirada de los demás y emerjas.

Vístete como te venga en gana, di lo que piensas, haz algo que venías posponiendo porque a alguien no le caía bien.

¡Relájate!

Y cuéntame qué notas de diferente luego de estas 24 horas sin el peso de la mirada ajena.

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