lunes, 11 de agosto de 2014

Biografía de Leónidas I

Leónidas I (en griego Λεωνίδας, Leōnidas, 'hijo de león') (Esparta, hacia 540 a. C. – Termópilas, 11 de agosto de 480 a. C.) fue el 17.º rey agíada de Esparta. Encontró la muerte en el 480 a. C., durante la Segunda Guerra Médica, en la defensa de las Termópilas, bloqueando el avance del ejército persa de Jerjes I.

Leónidas, militar y Rey de Esparta, fue uno de los hijos del rey agíada Anaxandridas II.1 Nació alrededor del año 540 a. C. en la ciudad homónima. Sucedió en el trono, probablemente en 489 ó 488 a. C., a su medio hermano Cleómenes I y se casó con Gorgo, la hija de éste.2 Al tener dos hermanos mayores, Cleómenes y Dorieo, no se esperaba que pudiera llegar a reinar, pero Cleómenes falleció sin descendencia masculina y Dorieo murió, probablemente poco antes que Cleómenes, en Sicilia luchando contra los cartagineses.

Conforme a la educación espartana, Leónidas fue uno de los más grandes y reconocidos estrategas en combate cuerpo a cuerpo de la edad del bronce, y maestro en dichas técnicas, que hoy en día se toman como ejemplo de entrenamiento.

En la Segunda Guerra Médica, en 480 a. C., Grecia entera estaba amenazada por la invasión persa, de manera que Atenas y Esparta, ciudades estado rivales, dejaron a un lado sus diferencias y decidieron unir sus fuerzas para que sus pueblos no fueran devastados, y bloquear al ejército del Rey persa Jerjes I. Los atenienses se ocuparon del mar, al mando de Temístocles (quien derrotó con pocos buques ligeros a la inmensa y pesada flota persa en la Batalla de Salamina), y los espartanos por tierra. Los éforos de Esparta enviaron a Leónidas al frente con tan sólo 300 hoplitas y 4.000 soldados aliados, para combatir ante 125.000 hombres.

Para evitar un inminente desastre naval, los invasores ingresaron en Grecia por el norte, construyendo un puente flotante hecho con botes unidos unos con otros en el paso de Helesponto, ingresando a pie y bordeando la costa. Leónidas, informado de esto, planteó el combate con inteligencia: los esperó en Termópilas (Thermopylae), un estrecho desfiladero con un ancho entre 5 y 15 metros, y con 90 metros de caída libre al mar. Esta angostura fue ideal para que los espartanos redujeran la superioridad numérica persa, peleando siempre contra la misma cantidad de hombres.

Los 300 hoplitas constituían la guardia real, a razón de un centenar por cada una de las tres tribus en que estaban divididos los espartanos. Este cuerpo estaba formado por ciudadanos de Esparta que contasen con algún descendiente masculino a fin de que, en el caso de fallecer en combate, no se extinguiera su familia. Recordemos que la ciudad tenía en su momento apenas 10.000 habitantes. Cabe destacar que si bien en un principio se estimó que fueron 300 espartanos los que defendieron el paso de las Termópilas, contra aproximadamente 1.000.000 de efectivos persas, las investigaciones modernas sugieren que durante los primeros dos días de asedio fueron 6.000 griegos contra 250.000 persas, una fuerza impensable para la logística de la época. En cuanto a la cantidad de griegos, eran en principio 300 espartanos, con apoyo de hombres de todas las colonias espartanas, y aliados como los beocios de Tespias.

Según la historia contemporánea del siglo V a. C., Leónidas iba acompañado únicamente por una fuerza pequeña porque se dirigía deliberadamente a su muerte, ya que un oráculo había vaticinado que todos los estados griegos, incluyendo Esparta, sólo podrían ser salvados con la muerte de uno de sus reyes, a lo que Leónidas habría respondido: «Yo soy ese rey»[cita requerida]. Sin embargo, es probable que Leónidas no pudiera disponer de más hombres debido a la celebración de las fiestas Carneas, amén de que Esparta tenía un rechazo absoluto a sacar sus tropas fuera de su ciudad.

Varias anécdotas denotan su valentía y el carácter lacónico atribuido a los espartanos. En el primer día del sitio (posiblemente el 9 de agosto de 480 a. C.), cuando Jerjes I exigió a los griegos la entrega de sus armas, Leónidas contestó: «Molon labe» (‘Ven a buscarlas’).

Los hombres de Leónidas repelieron los ataques frontales de los persas durante cinco días. Las bajas hoplitas eran insignificantes, mientras que las bajas persas ascendían a 10.000 las primeras dos jornadas. Allí surge otra famosa frase, citada por Heródoto, cuando el rey espartano exhortó a sus hombres diciendo «Jerjes tiene muchos hombres, pero ningún soldado». El reducido ejército espartano, aparte de ser experto en la lucha cuerpo a cuerpo, estaba preparado física y psicológicamente, ya que habían nacido para vivir momentos como ese. Las armas eran livianas y efectivas: las lanzas de 2,50 m de largo pesaban apenas 1,5 kg, sus escudos y cascos de bronce no dejaban pasar ni flechas ni lanzas; de nada servían los escudos de mimbre que utilizaban solamente algunos persas, y sus puñales se veían ridículos ante semejante muralla metálica. Ya exacerbado, el rey Jerjes ordena enviar a sus «10.000 Inmortales», la guardia de élite persa. Casi la mitad de ellos fueron masacrados y arrojados al vacío desde el desfiladero.

Al tercer día, el rey espartano envió a 4.500 soldados de vuelta a sus hogares, quedando sólo su guardia hoplita. Y dijo a sus hombres: «Desayunad bien, puesto que esta noche cenaremos en el Hades». Todo parecía en vano, cuando ese día, un traidor griego de nombre Efialtes, que significa 'pesadilla',3 condujo a Hidarnes, general persa, por un camino entre las montañas que conducía hacia la retaguardia de los griegos. Leónidas advirtió que esto podía suceder, por lo que había puesto 1.000 soldados voluntarios lugareños en este paso, pero ante el temor de tan vasto ejército, éstos se dispersaron, quedando los espartanos solos y rodeados entre dos flancos.

Dividió a su ejército y permaneció en el paso con 300 espartanos; 700 tespios y 400 tebanos fueron mandados a sus hogares para contar la heroica historia de estos guerreros espartanos.Fue tal el ímpetu con el que los espartanos lucharon, que la máquina de matar espartana terminó cuando Jerjes decidió abatirlos de lejos con los arqueros medos para no seguir perdiendo más hombres. Leónidas fue alcanzado por una flecha y los últimos espartanos murieron intentando recuperar su cuerpo para que éste no cayera en manos enemigas. La batalla duró cinco días y los persas, que pese a derrotar a los temidos espartanos, habían perdido 25.000 hombres, la flota naval había colapsado, y se habían retrasado notablemente el avance, lo que permitió la evacuación de Atenas y la reorganización de las tropas y las fuerzas navales, diezmando la moral de los persas y provocando un buen número de bajas.
Esparta lo enterró con todos los honores, incluyendo una exhibición de duelo no habitual entre los espartanos. En el lugar de su muerte se erigió un monumento con un león junto con una inscripción escrita por el poeta Simónides de Ceos que decía así:

Ὦ ξεῖν’, ἀγγέλλειν Λακεδαιμονίοις ὅτι τῇδε
(Oh, extranjero, informa a Esparta, que aquí)

κείμεθα, τοῖς κείνων ῥήμασι πειθόμενοι
(yacemos, todavía obedientes a sus órdenes.)

Fuente: Taringa

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