miércoles, 2 de julio de 2014

Límites infranqueables por Merlina Meiler

Antes de empezar una nueva relación (e incluso durante el transcurso de la pareja), es necesario que tengamos bien en cuenta cuáles son los límites que consideramos infranqueables.

Incluso, yo separaría en tres las opciones (de hecho, es lo que hago en mi vida): lo que me agrada, lo que no me molesta y podría tolerar y, principalmente, lo que nunca aguantaría.

Porque hay determinadas actividades y ciertos aspectos a los que, con el tiempo, podemos llegar a acostumbrarnos, aunque en un principio nos parezcan extraños. Por ejemplo, tal vez conoces a alguien que tiene un hobby poco común o que te resulta totalmente novedoso (un deporte extremo, una afición) y, con el tiempo lo acompañas, te acoplas a lo nuevo e incluso, comienzas a compartir algunas áreas, si te sientes cómodo haciéndolo. Conozco personas que pasaron de quejarse porque su pareja dedicaba demasiado tiempo a un deporte a jugarlo con él (e incluso, resultaron mejor de lo esperado y le ganan en muchas ocasiones).

Pero los límites infranqueables tienen otro tenor.

Son aquellos que protegen tu integridad (tanto psíquica como física), tus creencias, tu espíritu, tus ideales.

Y es esencial que los tengas bien en claro para que, al conocer a alguien nuevo, tus alertas internas suenen de inmediato y emprendas la retirada lo más pronto posible, apenas atisbes el menor rastro de lo que ya conoces y quieres evitar.

Si ya has pasado por varias desventuras amorosas y consideras que sueles toparte con seres agresivos, que no te respetan, manipuladores o poco genuinos y tus experiencias han terminado en el desánimo, puede deberse a que tus límites infranqueables no estén bien definidos.

Te propongo, entonces, que hagas una lista.

Sí, con un bolígrafo y lápiz (o en tu PC). Si es en este mismo momento, mejor, si no en el transcurso del día o mañana.

Créeme que en el momento en que conozcas una persona nueva y se te active la intuición o tengas alguna duda, aunque sea pequeña, agradecerás el tener esta lista a mano, preparada en otro momento y con la mente fría.

EJERCICIO

Divide tu lista en tres partes: cosas que te gustan, cosas que no te molestan y límites infranqueables.

Imagina, entonces, todas las situaciones que te vengan a la mente e incorpóralas a alguna de ellas tres.

Piensa en cómo sería una semana entera estando en pareja, día por día, y rellena los tres espacios.

No importa si uno está más poblado que los demás o si otro queda semivacío.

Luego de imaginar tu semana en pareja, la última parte del ejercicio:

Recuerda cómo fueron tus vínculos de pareja anteriores.

Qué te agradaba.

Qué te molestaba.

Qué no supiste manejar.

Qué te dejó secuelas emocionales que aún hoy estás tratando de resolver.

Escribe y escribe.

Cuantos más elementos tenga tu lista, tanto mejor para ti.

Cuando la hayas terminado (por hoy), guárdala en un lugar de fácil acceso.

A futuro, cuando quieras modificarla, no borres nada, tacha lo que no vaya en una columna y prefieras que esté en otra o que desaparezca (esto te irá dando la pauta de cómo algunas situaciones se van modificando y si toman el rumbo que deseas).

¡Comparte conmigo tu experiencia!

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