lunes, 7 de julio de 2014

La felicidad

No depende de lo que pasa a nuestro alrededor, sino de lo que pasa dentro de nosotros.
Se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos a los problemas de la vida.

Es un asunto de valentía; es tan fácil sentirse deprimido y desesperado.
Es un estado de la mente, no somos felices en tanto no decidamos serlo.

No consiste en hacer siempre lo que queremos; pero sí en querer todo lo que hacemos.
Nace de poner nuestro corazón en el trabajo y de hacerlo con alegría y entusiasmo.

No tiene recetas; cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.
No es una posada en el camino; sino una forma de caminar por la vida.

Aprendamos a ser como la arena de la playa, que a pesar de las pisadas de los hombres, la hermosa ola del amor de Dios regenera la pureza de su origen.

Desconozco a su autor

No hay comentarios: