jueves, 31 de julio de 2014

¿Existe la persona para cada uno? por Merlina Meiler

El lunes pasado me entrevistaron en el programa “Sentimientos encontrados” conducido por Jorge Fernández Díaz en Radio Mitre.

Mientras hablaba de temas relacionados con el amor, la co-conductora, Marcela Labarca, me preguntó si realmente creía que hay una persona para cada uno de nosotros.

Mi respuesta fue contundente: ¡sí, por supuesto!

Y con esto no me refiero a una frase hecha peyorativa, como que “siempre hay un roto para un descosido” ni a una declaración de lo inasequible -que entraría en el terreno de lo imaginado e ideal- sino a algo bien concreto: alguien de carne y hueso con quien compartir todo de la manera que tanto ansías.

Pero para encontrar a ese ser que te hará feliz, hay que tener en cuenta ciertas premisas:

. Primero, tienes que creer en la posibilidad que exista y se transforme en una realidad. Abre una puerta, aunque sea pequeña, para permitirte pensar que es bien posible que esto te suceda a ti y se convierta en lo cotidiano, lo de todos los días. Si descrees de la existencia de quien te hará feliz, ¿cómo llegarás a detectarlo y a darte cuenta de que está frente a ti al verlo?

. Deja el espacio vacío. Si estás en una relación que no te satisface o, peor aún, te hace mal, estás malgastando tiempo y energía que podrías dedicar a volver a centrarte en tu eje, a mostrarte tal cual eres y a conocer gente nueva.

. No te escudes en excusas, porque así solo pierdes el tiempo y te amargas innecesariamente, cerrando tu entorno y por ende, tus oportunidades. Decir que “no hay hombres” o que “todas las mujeres son… (adjetivos negativos)” no ayuda en absoluto.

. Entiende que las primeras semanas después de comenzar a frecuentar a alguien que te interesa o te atrapa son para conocerse, no para aceptar al otro a ciegas. Si en las etapas iniciales de una relación ves o intuyes aspectos que te desagradan o te incomodan, termínala cuanto antes, no esperes a que la situación escale y te veas atrapado en lo que no quieres.

. Ya no te lamentes ni te quejes de tu situación actual. ¡Haz algo!

. Ten en cuenta que de ti depende qué y a quién aceptas para que te acompañe en tu camino.

¡Los compañeros de ruta reales existen!


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