martes, 25 de marzo de 2014

No inventes disculpas

Una empresa estaba en situación difícil, las ventas iban mal, los trabajadores y colaboradores estaban desanimados, y la situación financiera del negocio era crítica.
Era preciso hacer algo para revertir el caos.

Nadie quería asumir nada. Por el contrario, el personal apenas reclamaba que las cosas andaban mal, y que no existía perspectiva de progreso en la empresa.
Ellos consideraban que alguien debería tomar la iniciativa de revertir aquel proceso.
Un día, cuando los funcionarios llegaron a trabajar, encontraron en la entrada un enorme cartel que decía:

"Falleció ayer la persona que impedía el crecimiento de nuestra empresa. Usted está invitado a participar en el velorio, en el salón de los deportes".

Al principio, todos se entristecieron ante la muerte de alguien, pero después de algún tiempo, sintieron curiosidad por saber quién estaría bloqueando el crecimiento de la empresa.

La agitación en el salón de deportes era tan grande, que fue preciso llamar a los guardias de seguridad para organizar una fila india. A medida que las personas iban aproximándose al cajón, la excitación aumentaba.

¿Quién será el que estaba estorbando el progreso?

¡Qué suerte que este infeliz se murió!

Uno a uno, los funcionarios agitados se aproximaban al cajón, miraban al difunto y se quedaban pasmados en seco, quedando en absoluto silencio, como si hubieran sido heridos en lo más hondo de sus almas.

Pues bien, ciertamente no imagina qué había en el fondo del cajón...
¡Había un espejo...!

Sólo existe una persona capaz de limitar su crecimiento: usted mismo.

Usted es la única persona que puede cambiar su vida.
Usted es la única persona que puede perjudicar su vida.
Usted es la única persona que puede ayudarse a sí mismo.
No intente hallar culpables para sus fallas.

Es dentro de su corazón, donde encontrará la energía para transformarse en el artista de su creación...

"El resto son disculpas..."
No invente disculpas y cumpla lo que se promete a sí mismo, a los demás, y comprométase...

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