viernes, 14 de marzo de 2014

Lo que dicen de ti los demás, ¿te importa?

¿Cómo te tomas que la gente hable mal de ti a tus espaldas? ¿Sientes impotencia? ¿Te da rabia? ¿O no te afecta lo más mínimo?

Hay personas que se jactan de que las opiniones de los demás les importan un bledo. Si critican, que critiquen.

Insisten e insisten en que pasan olímpicamente de las murmuraciones de los cotillas.

Mala cosa es ésa. Si tanto insisten, es que pretenden convencer a alguien. Quizás a ellos mismos.

La persona que tiene confianza en sí misma no te lo tiene que decir. Actúa con confianza.

Y lo mismo pasa con esa gente que dice que no les importa lo que otros piensen o digan de ellos. Que tanto lo recuerden, tiene más que ver con el deseo de adoptar una pose fuerte que con la realidad.

Lo admito. Yo soy una de ellos. De “boquilla” digo que los cotilleos de los demás me resbalan. Pero luego… no me resbalan tanto. Cada vez menos, eso sí. Estoy progresando, sobre todo desde que escribo sobre estos temas y me cuestiono tantas cosas.

Porque, pensemos… ¿En qué nos puede afectar que hable mal de nosotros gente que ni nos va ni nos viene?
Si lo que dicen es totalmente cierto…

Bueno va. Todos cometemos errores, hacemos cosas mal y tenemos nuestras peculiaridades que, sin ser malas o buenas, no son del agrado de alguien.

Con que uno busque estar en paz consigo mismo es suficiente, ¿no?
Si lo que dicen es mitad verdad, mitad ficción…

Lo mismo. Pues anda que no se distorsiona “la verdad” cuando va de boca en boca… Y, como caiga en la boca de alguien que no te puede ver ni en pintura, más distorsionada y horrenda quedará la historia que cuenten sobre ti.

¿Qué haces en ese caso? La gente piensa lo que quiere pensar y ni tú ni yo tenemos control sobre eso.

Es una utopía pretender que todos vean la realidad desde tu punto de vista. Y, cuando a la gente le gusta más “su verdad” que la tuya, es muy difícil que cambien de versión. No vale la pena perder el tiempo en eso.
Si lo que dicen es totalmente falso…

En ese caso, si el chisme que esparcen no va a derrumbar tu vida,déjalos.

La gente que te aprecia no va a tragarse el bulo o, en todo caso, te preguntaría a ti qué hay de cierto en ello. Se lo aclaras y asunto zanjado.

¿Y qué pasa con quienes se creen la mentira? ¿Te gustaría tener una relación cercana con alguien que da crédito a lo malo que dicen de ti, sin molestarse en preguntarte si es verdad? A mí, desde luego que no.

Así es como, poquito a poco, con el paso del tiempo, tú vas quedándote con las opiniones de la gente que sí es importante en tu vida y, por supuesto, con las tuyas. Ésas son las que realmente cuentan.

A la par que, por supuesto, vas ignorando las majaderías que puedan esparcir por ahí quienes no desean dirigir el foco hacia su propia vida y por eso se dedican a criticar y especular sobre la vida de otros.

Cada día te vas soltando más cadenas.

Fuente: Tus buenos momentos 

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