martes, 14 de enero de 2014

Amores equivocados

Existen personas que cuando se enamoran sufren. “Sentir amor” para estas personas es fundamental para la vida… Se anulan a sí mismas, tienen permanente miedo al abandono, necesitan sentirse todo el tiempo “necesitadas” por el otro y se consideran la vía de “redención” de un varón por lo general desconsiderado, poco solidario, y hasta violento muchas veces. “Sentir amor” para estas personas es fundamental para la vida. Su concepción del “Amor” pasa por un sentido de entrega casi “religiosa”, de sacrificio; e incluye la duda permanente en un vínculo que plantea inseguridades e incertidumbres de modo permanente.

Situaciones no resueltas por ellas, no enfrentadas, en relación con sus familias de origen, han fundado en estas mujeres un sentido sacrificial del amor de pareja.

Familias dependientes, que han sido testigos de hechos muy dolorosos, secretos, abusos, infidelidades, en su infancia.

El amor de pareja tiene un sólo patrón para su búsqueda en todas las personas : la historia del amor de la familia de origen. Sólo de allí y de nuestra relación con esa historia, todos aprendemos a buscar el amor.

Acceder a esa historia permite dejar de repetir relaciones, siempre sintiendo que “este sí es el hombre de mi vida”… porque en general estas mujeres suelen fundar estos vínculos con hombres que les aparecen como “hechos el uno para el otro”… hasta que es esa misma relación la que las lleva a que afloren antiguos -y muchas veces inconscientes- dolores de amor primario, familiar.

Estas personas necesitan enamorarse para reafirmar su autoestima a partir de carencias emocionales.


Esta es una clave de estos amores equivocados. Así se encuentran con varones que buscan en el otro “el alimento” para sus propias carencias, un “alimento” que tiene que cumplir la condición de no saciarlos nunca.

Ellas si no están enamoradas “se sienten mal consigo mismas”, necesitan del enamoramiento o del sufrimiento posterior para sentir un bienestar que termina manifestándose más temprano que tarde a modo de malestar… así de paradójico.

Según factores educacionales, culturales, etc., estas mujeres persistirán en el sufrimiento que les depara esta pareja, o irán en búsqueda de la próxima. Difícilmente reconocen que el tema está en ellas.

“Se incapacitan” y necesitan del otro para sentirse completas algunas veces, y para poder sobrevivir otras. En general tienen historias de abandonos más o menos significativas; puede este haber signado su vida, o ser un pequeño episodio que parecía insignificante, pero tiñó toda la experiencia de contacto con el otro.

Sienten que el otro “cambiará” gracias a la entrega que su amor siempre conlleva. Buscan hombres con diversas patologías, pero que en general están impedidos de un encuentro franco, pleno, con el otro, y especialmente con ellas.

Entre las personas que tienen este modo de amar, se encuentra más que entre otras, la idea de la maternidad como “instinto”, como un modo irrenunciable de realización, y no como opción en la vida. Esta no es puesta en duda, y los hijos muchas veces son sentidos como una “carga” más de esos amores.

Estas relaciones amorosas : concluyen cuando el dolor se torna intolerable,  las repiten una y otra vez con la misma persona o con diferentes, o  pueden llevarlas a la destrucción psíquica y/o física.

Revertir esta historia requiere del compromiso profundo y pleno de la mujer que la padece.


Actitudes “ingenuas” o posicionarse en el lugar de “víctima de las circunstancias”, sólo perpetúan el sufrimiento.

Salir de él requiere de VALENTÍA, del abandono de deseos reivindicativos, de la asunción de la RESPONSABILIDAD sobre la propia vida


Fuente: Sendero espiritual 

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