lunes, 30 de diciembre de 2013

No educas cuando


No educas cuando impones tus convicciones,
sino cuando suscitas convicciones personales.

No educas cuando impones conductas,
sino cuando propones valores que motivan.

No educas cuando impones caminos,
sino cuando enseñas a caminar.

No educas cuando impones el sometimiento,
sino cuando despiertas el coraje de ser libre.

No educas cuando impones tus ideas,
sino cuando fomentas la capacidad de pensar por cuenta propia.

No educas cuando impones el terror que aísla,
sino cuando liberas el amor que acerca y comunica.

No educas cuando impones tu autoridad,
sino cuando cultivas la autonomía del otro.

No educas cuando impones la uniformidad que adocena,
sino cuando respetas la originalidad que diferencia.

No educas cuando impones la verdad,
sino cuando enseñas a buscarla honestamente.

No educas cuando impones un castigo,
sino cuando ayudas a aceptar una sanción.

No educas cuando impones disciplina,
sino cuando formas personas responsables.

No educas cuando impones autoritariamente el respeto,
sino cuando lo ganas con tu autoridad de persona respetable.

No educas cuando impones el miedo que paraliza,
sino cuando logras la admiración que estimula.

No educas cuando impones información a la memoria,
sino cuando muestras el sentido de la vida.

Rene Juan Trossero

¿Cómo reaccionamos ante la adversidad?



El oro, para ser purificado, debe pasar por el fuego y el ser humano
necesita pruebas para pulir su carácter. Pero lo más importante es
cono reaccionamos frente a las pruebas
Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y como las cosas le
resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y
creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que
cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí,
llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el
agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias,
en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café, las dejó
hervir sin decir palabra.
La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo
su padre. A los veinte minutos, el padre apagó el fuego. Sacó las
zanahorias y las colocó en un plato. Sacó los huevos y los colocó en
otro. Sacó el café y lo puso en un tercer plato.
Mirando a su hija le dijo: "querida, ¿qué ves? ". "Zanahorias,
huevos y café" fue la respuesta. La hizo acercarse y le pidió que
tocara las Zanahorias. Ella lo hizo y noto que estaban blandas.
Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera, luego de sacarle la
cascara, observó el huevo duro. Luego, le pidió que probara el café.
Ella sonrío mientras disfrutaba de su rico aroma.
Humildemente, la hija preguntó: " ¿Qué significa esto padre?". Él
le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma
adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma
diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, pero después de
pasar por el agua hirviendo, se había vuelto débil, fácil de
deshacer. El huevo había llegado al agua, frágil. Su cascara fina
protegía su interior liquido. Pero, después de estar en agua
hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café, sin
embargo, eran únicos… después de estar en el agua hirviendo,
habían cambiado al agua.
"¿Cuál eres tú? ", Le preguntó a su hija. "Cuándo la adversidad
llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o
un grano de café?"
¿Y como eres tú?…
¿Eres una zanahoria, que parece fuerte pero cuando la adversidad y
el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un
espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un
divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves
igual, pero… ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un
corazón endurecido?
¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el
elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de
ebullición, el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano
de café, cuando las cosas se ponen peor, tu reaccionas mejor y haces
que las cosas a tu alrededor mejoren.
¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un
grano de café?


Fuente: Sendero espiritual

En tiempos de espera,... de José Ramón Marcos Sánchez

Matamos el tiempo con tiempos de espera,… a espera de tiempos,…. y el tiempo recuerda que nunca regresa,… que está,… que no llega,… llenamos espacios de espacios vacíos,…. a espera de espacios,…. y el espacio grita que perdió el destino,…. que no encuentra el rumbo si no tiene señas,… reímos los llantos con lagrimas falsas,… a espera de daños,…. y el daño nos dice doliente y callado,… que el dolor mas grande,… es de la espera,… buscamos cariño en brazos sin rostro,… en cuerpos distintos,... a espera de amores,… y el amor suspira en lo cotidiano,…. en cosas pequeñas,… soñamos la vida persiguiendo sueños,… a espera de vida,…. y la vida pasa despacio y deprisa,… esa es su belleza,… seguimos perdiendo lo poco y lo mucho,… a espera del todo,… y el todo presencia desde su mentira como la tristeza,…. nos lleva a la nada de sentir miseria,… miramos las huellas que el alma nos deja,… y el alma desnuda su piel de soberbia,… y muestra su herida,… y herida nos cuenta,… que la suicidamos,… que nunca hubo huellas,… que la vida muere,… en tiempos de espera,…

Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.