lunes, 23 de diciembre de 2013

Mi problema parece ser…


Los problemas no son lo que aparentan ser. Cuando la gente está en pugna, el problema parece ser la otra persona. Si sólo ella actuara de la manera que queremos que actúe, no habría problema. Cuando hay enfermedad, consideramos que la respuesta es un cuerpo sano y restaurado. El cáncer debe ser extirpado, o el brazo roto debe ser curado. Un nuevo empleo o un jefe mejor tal vez parezca ser la respuesta a nuestras necesidades financieras. Ganar la lotería se considera la solución de muchos problemas. Se ha dicho: “No tengo ningún problema que un millón de dólares no resuelva”.

En una lección anterior, empezaste a considerar la idea de que hay una relación entre tus pensamientos y la experiencia de tu vida (todo lo que te sucede). Consideraste la idea de que se requieren cambios internos si tu experiencia ha de ser diferente. Esta es la verdad, pero tampoco has de ignorar los problemas. De hecho, puede ser importante hacer un resumen de lo que crees que sea el problema desde la perspectiva humana. Al hacer eso, puedes enterarte de ciertos aspectos en ti.

En el espacio abajo, completa la oración siguiente desde el punto de vista humano:

Mi problema parece ser:

(escríbelo en los comentarios)

Fuente: Sendero espiritual 

Haz una pausa


"Periódicamente es conveniente hacer una pausa y revisar nuestra
vida. ¿Por qué? Porque demasiado a menudo, día tras día, la
existencia que vivimos se densifica y se oscurece a causa de toda
clase de preocupaciones y de actividades que se acumulan sin
aportar nada desde el punto de vista espiritual. Influenciados
por la atmósfera del ambiente, olvidamos que debemos permanecer
muy poco tiempo en la tierra y que deberemos dejar aquí nuestras
adquisiciones materiales, nuestros títulos, nuestra posición
social.

Diréis que todo el mundo sabe esto. Sí, todo el mundo lo sabe,
pero la mayoría lo olvida. E incluso el discípulo de una Escuela
iniciática, a menudo, se ve influenciado: se vuelve menos
vigilante, se deja ofuscar por el espectáculo de las riquezas,
del éxito que ve a su alrededor. Por esto es indispensable que,
de vez en cuando, haga una pausa para mirar hacia atrás, analizar
la dirección que está tomando, las actividades en las que está
comprometido, y hacer cada vez una elección para sólo conservar
lo esencial."

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Resoluciones de fin de año por Merlina Meiler

En esta época de diciembre, los estadounidenses tienen la costumbre de realizar sus “resoluciones de fin de año”. Y considero que es una práctica provechosa para adoptar.

Se trata de promesas que uno se hace a sí mismo para comenzar a hacer algo beneficioso o para dejar de tener actitudes nocivas, a partir de los albores del nuevo año.

Estas resoluciones pueden contener todos los temas que queramos, tanto aspectos un tanto triviales como asuntos importantes a los que deseamos ponerles un punto final.

Es que somos un conjunto de todo y no hay por qué dejar de lado ninguna faceta de nuestra personalidad ni ninguna de nuestras aspiraciones, ya que nuestra parte banal y nuestra parte relevante conforman quienes somos.

Por consiguiente, la idea de hacer una lista con todo lo que deseamos modificar en el año que se avecina y de plasmarla por escrito es muy útil para tenerla siempre presente y así ir comprobando qué vamos logrando, qué nos conviene modificar y con qué debemos aprender a convivir con mayor flexibilidad y comprensión.

LISTA DE RESOLUCIONES

La propuesta, entonces, es que tomes papel y lápiz y dediques unos momentos a tomar resoluciones para los próximos 12 meses.

Esta lista puede ser única y contener todos los ítems tal como van apareciendo en tu mente o, si te sientes más cómodo, puede estar dividida en secciones, tales como: hogar, trabajo, estudios, familia, amigos, deportes, “otros” (para las decisiones que no sabes dónde encuadrar o que cubren todas las áreas).

Después de escribirla, léela otra vez para notar si falta algo o si quieres incluir nuevos puntos.Luego, colócala en un lugar de fácil acceso, por ejemplo: tu billetera, el cajón de la mesita de luz, tu escritorio, pegada con un imán en la heladera.

Vuelve a consultarla siempre que puedas y tengas unos momentos libres: en la sala de espera de un consultorio, en un transporte público, cuando hagas una llamada telefónica y sepas que tienes que esperar para que te atiendan, el último día hábil de cada mes, cuando te topes con ella.

Es muy gratificante ver cómo vamos cumpliendo con varias de las resoluciones y cómo otras van mutando, dividiéndose en partes más pequeñas o resolviéndose de maneras impensadas.

Es hora de confeccionar la lista de resoluciones para el 2014 y…

¡Felices fiestas!

Fuente: Mejora Emocional