jueves, 4 de julio de 2013

La libertad

¿Qué es la libertad?, me preguntaste.
La libertad, la tan nombrada, la cantada despacio y a gritos,
la de alas desplegadas y el espacio interminable por delante.
La libertad…
Y me quede pensando…
La libertad es una cama caliente cuando hace frio.
Y el pan desmigándose sobre el vestido limpio.
Es que llueva y nos mojemos si queremos mojarnos,
pero si no queremos…, un buen techo, un buen suelo…

Elegir…, pero no solamente en lo abstracto, en lo ideal.
Elegir en la cosa cotidiana, eso pequeño y obvio
que no tiene la dimensión mágica de la paloma,
la rama de olivo y el laurel.

La libertad del niño que elige entre un zapato y una zapatilla,
entre un caramelo y un chocolatín.
La libertad de la mujer que elige entre
un hospital que queda cerca y otro que queda lejos…
y en los dos hay algodón, y alcohol, y sabanas lavadas,
no solamente la buena voluntad del médico,
no solamente el humanitarismo de quien juro salvar vidas.
La libertad del hombre para usar las horas que le sobran
después del trabajo…,
en vez de buscar un nuevo trabajo, una nueva obligación…,
porque si no, el salario no alcanza.

Cuando yo era pequeña,
la palabra libertad me llegaba envuelta en la bandera,
sacudida por altísimas notas de pífanos
y redobles sonoros de tambores.

Era, más que una verdad, una estatua.

Entonces…, yo creía más en los mapas que en el mundo:
países pintados de celeste, de verde, de amarillo,
ríos azules y montañas pardas…,
puntitos para separar las provincias y anchas líneas
para separar los países…
El mundo era un montón de casilleros,
cada cual con sus hombres que no podían mezclarse
ni juntarse con los otros.
La libertad era cuidar su propio casillero.
Pero después conocí el mundo,
y no encontré gruesas rayas ni puntos suspensivos
trazados en la tierra, señalando los limites.
Pero después conocí hombres de distintos lugares,
y no tenían señales que los diferenciaran…
y todos querían lo mismo: bienestar para ellos y sus hijos.

Y querían vivir.

Vivir, eso tan simple, eso a lo que tenemos derecho…,
y que a tantos se les termina por falta de remedios,
o por falta de techo, o por falta de pan.

Por eso mi libertad ha echado sus palomas al viento,
y ha puesto los laureles,
los mirtos y las ramas de olivo en un sencillo florero de la casa.

Porque si esta limitada por un chico que muere injustamente
por falta de las cosas esenciales,
si esta limitada por un chico que vende flores a la noche
o lustra zapatos, o extiende su mano pidiendo…
mi libertad no sirve para nada.
Y la cedo a cambio de cualquier rigor que nos obligue
a todos a mirar hacia los desposeídos,
los desheredados, los dolientes.

La libertad de hacer crujir el pan, y de abrazarte,
porque este abrazo entre un hijo y una madre,
apretado y caliente, es el verdadero nombre de la libertad
que debemos rescatar para el mundo.

Poldy Bird

Amando a mi niño

El camino hacia mi corazón es decirle a mi niño
que merece que se le respete,
se le ame y se confíe en él.
Saber que no tuve elecciones y que actualmente
las tengo me recuerda que dispongo de opciones
para un nuevo camino.
De niño creé todas las excusas que me dieron
para decirme que yo no podía hoy
si no puedo las justificaciones vienen de mi mismo
y muchas veces soy la última persona
en ser mi propio amigo.

Excusas que uso para seguir abandonándome:
No puedo dejar este trabajo
porque no voy a encontrar otro.
No puedo dejar esta relación
porque nadie más se va a fijar en mí.
No puedo hacer un viaje porque no tengo dinero.

Sufriendo creo que no merezco nada mejor,
continuo esperando que el mundo cambie y me cuide.
Mi niño sigue rendido y sin control.
Mi niño desesperanzado permanecerá desamparado
hasta que le de amor, le recuerde de que mi cabeza,
mi corazón y él mismo están dentro de mí
en lugar de estar allí otros.
Dejar el dolor como forma de vida
es admitir que yo lo escojo, en lugar de amar
y cuidar a mi niño dolido.
El necesita saber que merece algo mejor.
Cuando empiezo a cuidarlo se hace más fuerte,
más confiado, pone límites.
En lugar que el mundo me diga que hay en mi interior,
estoy aprendiendo a expresarme desde dentro,
mi experiencia interna es atendida y defendida.
Aprender a amar y aceptar el amor de los demás
comienza cuando aprendo a amar mis propios sentimientos,
vivo mi propia voluntad.
Cuando tengo un conflicto intento estar allí,
siento el dolor e inicio la resolución
de encontrar mis propias opciones y sigo a mi corazón
confiando en mis alternativas, no escapando,
respondo y me siento más libre,
me vuelvo más fuerte con cada dificultad resuelta.
Acumular resoluciones es como acumular amor.
El amor abre el camino de mi mayor voluntad.

Del libro “El niño mágico que hay dentro de ti”
Bruce Davis

De a poco por Merlina Meiler

Tenemos la tendencia a querer todo ya mismo.

Y, por esta razón, solemos establecer metas a cumplir demasiado elevadas.

Y nos frustramos en corto tiempo si todo no sale exactamente como esperamos.

Los cambios que se producen lentamente, a su tiempo, son los más auspiciosos, ya que se van asentando dentro de nosotros y nos van dando la pauta que sí se puede.

Es positivo tener una meta general ambiciosa, pero, para que alcancemos nuestro objetivo, es esencial establecer pasos intermedios que sean asequibles y coherentes.

Un pimpollo no se transformará en una flor hermosa y fragante en menos tiempo del que necesita.

Nadie pensaría en que obtener un título universitario llevará pocos meses; entonces, con el mismo criterio, bajar 20 kg, aprender a manejar o desaprender una conducta y acostumbrarnos a una nueva, también llevarán su tiempo.

Pero podemos ir dando pasos hacia la concreción y estar felices con lo que vamos logrando (lo que, sin duda alguna, nos dará vigor y optimismo para seguir avanzando).

Arremeter con todo desde un principio, como si se tratara de una pelea frontal, implica un gasto excesivo de energía que no te llevará hasta el final. Quizá sea lo que estuviste haciendo hasta ahora y, por este motivo, te quedaste en la mitad del camino. No necesitas medir tus fuerzas con nada ni nadie: son tuyas, están a tu disposición y es mejor que las administres de manera inteligente para que, esta vez, obtengas lo que tanto deseas.

Tómatelo con calma pero con firmeza. Si tienes la convicción de querer modificar algo o de llegar a cierto resultado, el que sea, y comienzas a avanzar, de a poco, estarás creando un entorno sólido y estable en tu interior que, a las claras, se reflejará también en todo lo externo.

Y esta es la base para convertirte en el motor del cambio. Y, como paso siguiente lógico, en el cambio mismo.

Para que no seas, tan solo, un ser que tiene la intención de lograr algo definido, sino te vayas transformando en lo que deseas (un universitario, alguien que se hace respetar, con peso saludable, etc.), sin prisa y sin pausa.

De a poco.

Porque al ir fijándose en tu interior gradualmente, estos logros son los que pueden durar para siempre.


Hace tiempo, tal día como hoy ocurría

Año:Efeméride:
1623Muere el compositor William Byrd.
1761Muere el escritor Samuel Richardson.
1776Declaración de independencia de los Estados Unidos de América.
1795Muere el pintor Francisco Bayeu y Subías.
1807Nace el revolucionario Giuseppe Garibaldi.
1835España: supresión de la Compañía de Jesús e incautación de sus bienes.
1900Nace Louis Armstrong.
1926Nace el futbolista Alfredo di Stéfano.
1927Nace la actriz Gina Lollobrigida.
1934Fallece la física, química y premio Nobel Marie Curie.
1946Los EEUU conceden la independencia a Filipinas.
1972España: las mujeres son mayores de edad a los 21 años, como los varones.
1976EEUU: grandes celebraciones por el 200º aniversario de la independencia.
1988Cazas norteamericanos derriban por error un avión comercial iraní con 290 pasajeros.
1997La nave Pathfinder se posa sobre el suelo de Marte.
Fuente: Almanaque de las efemérides