jueves, 30 de mayo de 2013

Mensajes del corazón

El amor es la respuesta de a todo.

El amor no es una abstracción,
sino una energía de verdad.
Empieza a entrar en contacto con Dios en tu interior.
Siente el amor.
Expresa el amor.
El amor disuelve el miedo.
Cuando se siente amor no puede temerse nada.
Como todo es energía,
y el amor abarca todas las energías,
todo es amor.

Nuestros corazones conocen el camino
de la felicidad y la paz interior.
Prácticas espirituales
como la meditación y la oración
nos recuerdan lo que ya sabemos.
Cuando nos olvidamos
del mensaje de nuestro corazón
y caemos en la rutina y en los baches de la vida,
nos sentimos insatisfechos y desdichados.

Brian Weiss


La vida entera cabe en el amor

¡Con cuánta facilidad y ligereza la mujer de hoy decide una separación, un rompimiento, un derrumbe del hogar donde formaba los hijos y cumplía su misión!

Ya no es el alma de la casa, sino alma del trabajo. Ya no es poder de unión y fuerza, sino disgregación de todos los que viven a su sombra. Ya no es la esposa y la madre fiel a un deber y a un ideal, sino la mujer todavía joven, preparada, sociable y libre que vive de aparencial, relaciones y dinero.

El hombre es más sencillo que la mujer, es más simple, más claro, más abierto. Es de una sola pieza. La mujer anda mejor por los vericuetos, es más enigmática, más sensible, más intuitiva, ¡y conoce mejor las profundidades del amor!

La mujer sabe que el hombre no es vulnerable, sino más bien manejable, dúctil, moldeable. Sólo necesita la chispa de su sonrisa, la mirada de sus ojos, los besos de sus labios y el arte de su mimosa coquetería para derribarlo.

Poca cosa necesita, mujer, para hacerse cómplice de tu debilidad y meter su grandeza en tu pequeñez. Se reduce en tus brazos a cualquier gusto, a cualquier capricho y a cualquier deseo.

¿No te da eso una gran responsabilidad?

No hay hombre invulnerable. No hay hombres hechos de piedra, ni con pies de plomo, ni con espada de doble filo. Detrás de su corazón está el águila, la estrella, la corriente y la luz.

Ese hombre que es espada de la vida, se rinde ante la paloma de la paz. Ese hombre de fuego, acaba en ala. Esa voz de mando acaba en ruego. Ese corazón de roca acaba en manantial. Y esa coraza que lleva por encima, ¡se le cae ante el amor!

Esos poderes, ¿no son una responsabilidad? Ese hombre tan circunspecto es manso y dúctil como un niño, sólo necesita unas manos de artista y un corazón de fuego.

Ese hombre, mujer, no apaga su sed más que en tu fuente, no anclas sus naves más que en tu puerto, no canta a sus anchas más que en tu nido y no conoce de lunas y de estrellas más que en tu cielo.

Pero la mujer, hoy, no quiere luchar. No pule sus armas, no se para frente a su problema dispuesta a resolverlo. Más bien lo barre de un plumazo y elude su responsabilidad.

El amor es la alegría de tu sufrimiento, la esencia de tu batalla, el impulso de tu sueño ¡y también puede ser la espina que te marque para siempre!

El amor cambia los sentimientos, la expresión, el carácter, las ofensas, la visión de la vida, ¡todo!
Pero es indudable que sus penas enseñan, salvan y nos redimen.
El amor traspasa la vida, te la pule, te la configura y te deja un matiz inconfundible.

Es como el dueño que te domina y el pordiosero que te pide. Como el jinete de rienda firme y el pajarito que come de tu mano. Como hecho de bronce y de acero para encarar la vida, y de algodón, de niño, para pedirle un beso a su paloma.

Parece hecho de fuerza… y se derrite ante una súplica. Parece roca inquebrantable y se desmorona ante la ternura de una mujer. Parece inconmovible y se derrite, se ablanda, cuando te lo apropias y te lo llevas a volar contigo.

El hombre es el cielo, pero la mujer es la nube…y el cielo cambia cuando la nube quiere. Ella lo enrojece, lo aclara, lo enturbia, lo hace cristal, celajes, arco iris, trueno, luz.

A veces encontramos una concha y, al abrirla, no hay más que un poco de sal, que nunca pudo hacerse perla. A veces encontramos semillas que nunca pudieron hacerse rosas. Y amores en el mismo nido, muertos de sed, sin saber beber; muertos de frío, sin saber calentarse; entumecidos de silencio, sin dejar entrar la luz a sus vidas.

Si las alas están vivas, no todo se ha muerto. Si la Ceiba está en pie, no todo se ha derrumbado. Si el amor está en la raíz, no todo está perdido.
Pero ya la mujer, ganando campo en otros terrenos, está perdiendo eficacia en el amor, soltando los amarres ¡y dejándose derribar!

Ya la mujer está perdiendo conciencia de sus valores. Ya le está quitando adornos femeninos al amor. Ya se metió en el vocerío, en la mediocridad, en la inmodestia ¡y enfundó el sable ante el empuje de la modernidad!

Porque la mujer es el hogar. De ella depende en su mayor parte hacerlo una fortaleza o un derrumbe, un resguardo o una vela al viento, un tronco o una inestabilidad.

El amor es lo que asocia, engrampa, encuadra, se trenza ¡y te hace ser! El amor es una copa donde se conoce a otro y te conoces a ti misma.
El amor es eso que enciende los claveles, humedece los lirios y abrillanta las rosas.
El amor que se llena de cicatrices, no es amor.
Amor siempre sobre la duda, no es amor.
Amor lleno de resentimientos, no es amor.
Amor que se planta y vive, pero sin ramajes, sin pájaros, ni flores, ni pajas, ni nido, no es amor.
Amor es algo pleno, limpio. Es una copa que debe llenarse con atributos de mujer. En ella todo se concentra y todo cabe.

Mientras tengamos amor, tendremos artistas, tendremos magia, tendremos parejas y tendremos milagros.
Esa felicidad tan perseguida, tan inacabable y tan ansiada, cabe en un beso.
Esa ilusión tan águila, tan viajera, tan voladora y tan impalpable, cabe en un sueño.
Esa esperanza tan larga, tan remota tan ancha, tan verde, cabe en un suspiro.
Y esa vida con su cantidad de facetas, de aristas, de afluentes, de luces y de sombras, ¡cabe en el amor!

Zenaida Bacardí de Argamasilla
De su libro: “Con las Alas Abiertas”


Necesito un tiempo por Merlina Meiler

¿Qué sucede cuando uno de los dos miembros de una pareja pide un tiempo?

¿Inevitablemente, se acabó el amor?

En esta nota de Daniela Ceccato (publicado en la revista “Entrecasa”), va incluida también mi opinión sobre el tema.

“Necesito un tiempo”. Es difícil decirlo y más difícil aún escucharlo. La primera sensación de quien recibe esta noticia es preguntarse cosas como “¿ya no me ama?”, “¿se cansó de mí?” y acaso también “¿estará con alguien más?”. Por todo esto, lo primero será saber si lo que de verdad se quiere es un tiempo, o si lo que hay es una incapacidad de poner fin a una relación que fue muy significativa para nuestras vidas, pero que ya terminó, y nos cuesta asumirlo. Ahora, cuando de verdad la pareja pide, necesita, un cambio, lo ideal es que alguno de los dos pueda pedirlo. Y que el otro, quien lo recibe, pueda estar abierto a su significado. “Cuando hay un planteamiento de tiempo, debe existir una crisis individual, porque uno es el que se anima a demostrar o plantear su malestar. O de los dos, porque sienten que el vínculo cambió y no se encuentran bien en la relación”, señala la psicóloga mariana Goldring. Ya sea por peleas eternas, aburrimiento, otra persona dando vueltas, cansancio, ¿conviene o no pedir un tiempo?

En No sos vos, soy yo, la película de Juan Taratuto (estrenada en 2004), sus protagonistas Javier (Diego Peretti) y María (Soledad Villamil) se acaban de casar para conseguir la green card y mudarse a estados unidos. Ella es quien viaja primero y, por teléfono, le comunica a Javier que mejor no vaya, que necesita un tiempo. Él, por completo desprevenido, no entiende nada; pero le hace caso y se queda a esperarla. Hasta que ella le dice que conoció a otro: entonces el mundo de Javier se derrite en sus manos. Sucede que, en las relaciones amorosas, nadie zafa de los malos ratos. Las parejas que ya llevan bastante tiempo juntas están acostumbradas a los vaivenes de la vida cotidiana. Y como han vivido varias etapas (primeros pasos en la profesión, elección del nidito de amor, el nacimiento de un hijo, entre otras), pasaron también por distintos sentimientos: de enojos rabiosos a la dulce reconciliación, de la primeriza pasión desbordada a una meseta sexual implacable. Hablaron mucho y tuvieron silencios eternos. Así, cada pareja vive sus distintas fases como puede o como le sale.


Según Merlina Meiler, coach con un máster en programación Neurolingüística, a cargo de la web www.mejoraemocional.com (ganador premio mate.ar mejor Weblog 2010), que uno de los dos pida un tiempo “indica, por lo general, que necesita poner distancia y ver las cosas en perspectiva. No implica, necesariamente, una separación definitiva ni que haya otra persona. Las separaciones temporales suelen situarnos en un lugar de bastante vulnerabilidad. Tanto en el caso de una convivencia como de residir cada uno en su hogar, la realidad es que no sabemos qué va a suceder y, por lo general, tememos lo peor”.

“Cuando hay un planteamiento de tiempo, seguro que hay una crisis, porque uno es el que se anima a demostrar o plantear su malestar”. (Goldring)

“Las parejas caen en letargos que dan lugar a dudas y desde ya un sacudón como lo es una separación puede lograr que la pasión renazca”. (Merlina Meiler)

Amalia (35), docente, cuenta que cuando decidió pedirle un tiempo a su marido fue porque, en realidad, sentía que había alcanzado una comodidad que no le permitía ver si estaba con él por amor o porque ya era costumbre. “Fue un tiempo difícil para mí, aunque necesario. Empecé terapia con urgencia, porque tenía una angustia tremenda. ¡No podía ser! En mi vida todo estaba bien y eso me hacía mal. Entonces, creía que en realidad no estaba todo ‘tan bien’, sino que yo no podía ver la realidad: ‘que tenía que estar sola’. Mi mejor amiga estaba en proceso de separación (al igual que otros conocidos) y yo me sumergí en sus dramas; sin darme cuenta, los tomé como propios. Es como que veía que a mi alrededor las relaciones no eran tan fáciles para los demás, y pensaba que así debía ser. Hablé con mi marido, quien no entendía nada. Le pedí un tiempo, le expliqué que quería probar de estar sola y él, con una seguridad enorme, me dijo que no: que pensara en esos días, pero que si se separaba, se separaba; nada de ir y volver. Su seguridad me contagió, fue como un cachetazo, me hizo reaccionar de que casi cometo el peor de los errores, dejar mi relación con él porque ‘tenía dudas’. Obvio, que estas dudas pasaron a otras áreas de la vida que traté con mi psicóloga”.

Como bien explica Meiler: “Muchas veces, este tipo de situaciones sirven realmente para fortalecer a la pareja. El ser humano es propenso a no valorar todo lo que tiene y a darlo por sentado, y el terreno de los vínculos amorosos no es ajeno a esta tendencia. Las parejas de larga data suelen caer en importantes letargos que, en ciertas ocasiones, dan lugar a dudas existenciales: un sacudón tal como una separación puede lograr que la pasión y el interés renazcan”. Aunque Amalia no llegó a separarse ni por un minuto, dice que sintió muy fuerte “cómo sería el estar sin él y realmente no lo soporté. Fue un sacudón al corazón muy fuerte. Para mí fue súper necesario, ya que me ayudó a ver lo que tenía frente a mis ojos: una relación amorosa muy buena. Claro que peleamos, discutimos y todo lo habitual de dos personas que conviven; pero nos amamos y eso es muy vital. Además, cada uno tiene su espacio y, aunque tenemos una rutina marcada, tratamos de hacer cosas distintas cada semana”.

“¡Necesito respirar!”, le dijo la mujer a Ramiro (29), empleado, y a él, que no se la veía venir, esta frase le quedó resonando: “¿Qué significa? Me pregunté más de una vez, ¿que la relación la asfixiaba o que yo no la dejaba respirar?”. Es que nadie quiere, ni está preparado para escuchar esto. Pero un día, nuestra pareja nos despabila con su pedido. ¿Cómo no nos dimos cuenta de que el otro estaba harto de la relación?

Atónitos, no sabemos qué hacer. Es habitual, cuenta la especialista Goldring, porque: “La persona que se entera de este planteo, por lo general, es tomada por sorpresa, porque negó a que había cambios o indicios en la otra persona. También, puede que supiera que la relación estaba mal, pero no estar de acuerdo en que el otro se vaya, porque siente que está todo bien y se puede arreglar. Puede pensar que existe otra persona. Puede enojarse, o bien proponer asistir a terapia por su cuenta o de pareja”. En fin, cada uno lo tomará como pueda. Ramiro comenta que cuando su mujer le pidió un tiempo, se quedó helado: “No me lo esperaba para nada. Es verdad que veníamos discutiendo por cualquier cosa. Ella trabajaba mucho y yo, desde hacía tres meses, estaba sin trabajo. Estaba muy mal y ni yo me aguantaba. Ella, aunque intentaba levantarme el ánimo, prefería las más de las veces quedarse a trabajar hasta más tarde. Me evitaba. Hasta que un día, me vino con este planteo. Me dijo que me amaba, pero que necesitaba un respiro, porque mientras yo quería que tuviéramos un hijo, ella solo quería terminar la carrera y crecer en su profesión. Además, ella sentía el peso de haber estado solo conmigo en la cama; y no soportaba que yo sí tuviera un pasado. La verdad es que la amaba tanto, que le di un tiempo. Como estábamos viviendo en un departamento que me había dejado mi tía, fue ella la que se fue. La pasé terrible. Al principio, pensaba que me iba a extrañar e iba a volver pronto. Sin embargo, el tiempo pasó y, aunque nunca pusimos una fecha y ella me repetía que yo era el hombre de su vida, la relación se terminó definitivamente.

Pasé un año esperando, hasta que le dije que basta, que no iba a esperarla más. Y ella decidió seguir así. Fue muy duro, y con el paso de los años me di cuenta de que, en realidad, ella se había desenamorado y no lo podía decir en voz alta. A mí no me quedó otra que desenamorarme también”.

Aunque, en este caso, el vínculo llegó a su fin, no siempre sucede esto. De todas formas, vale recalcar que, en esta relación, el pedido de tiempo sirvió como amortiguación al gran golpe de querer separarse porque uno de los dos dejó de amar. Darse cuenta de que el amor se acabó no resulta sencillo; y el tener que decirlo, menos aún. Pero, como aconseja merlina Meiler, si la pareja propone estar un tiempo separados, no creer que se avecina el fin de la pareja: “Preguntale bien en claro cuáles serían los términos de este nuevo estado (fijate si hay alguno al que no querés acceder y, en tal caso, sugerí alguna alternativa). Yo no me opondría a la decisión de él (o ella) de estar en soledad, ya que es mucho lo que podés ganar y negarte, probablemente, sumaría a la seguidilla de reproches o de momentos incómodos que se han sucedido y que han dado lugar a este pedido. Tomate este lapso para meditar sobre lo que sucedió. Estoy segura de que has escuchado palabras a las que has hecho oídos sordos en variadas ocasiones.

O no has puesto los límites requeridos y tu imagen ha ido bajando con el tiempo. O has tenido actitudes que molestaron a ese ser querido y recién ahora te das cuenta de que podés perderlo. Tener en claro qué motivó esta situación es la clave para hallar una solución y para tomar medidas reparadoras que den lugar a la posibilidad de entablar un nuevo diálogo, más fluido y profundo”.

A los chicos, ¿cómo se lo decimos?
Merlina Meiler es bien clara al respecto: “Con la verdad, sin dar demasiados detalles. Si uno de los dos se va de la casa, los niños deben saber exactamente dónde estará. Es preferible, remarca, no hacerlos partícipes de la decisión de la pareja; es decir, “el tema en cuestión es de los padres y ellos deben darles la noticia a sus hijos, cuando la decidan”. Sí, aconseja, preguntarles cómo se sienten y reafirmarles, en todo momento, que ellos no tienen nada que ver con los asuntos a resolver por sus mayores, que su mamá y su papá los aman más que a nadie y que ese amor permanecerá inalterable, independientemente de la decisión final.

Tiempo para… hacer un trato
“Una pareja madura se forma con pactos o alianzas conscientes y otras inconscientes. El trabajo de estar en pareja es tener una buena comunicación, con respeto y confianza; en la que cada uno tenga espacios individuales y proyectos de pareja compartidos”, afirma Goldring. Amalia cuenta que, luego de esa crisis, se dio cuenta de que en realidad no tenía su propio espacio: “Aunque tenía una profesión y la desempeñaba, me faltaba algo. Al final de cada día laboral, lo único que pensaba era hacer algo con mi marido, y él siempre tenía un plan: cena con amigos, jugar a fútbol, etc. ¿Y yo? Nada de nada. Con mis amigas rara vez nos veíamos, una porque tenía a su bebé recién nacido, la otra porque no podía porque estaba haciendo un curso y trabajando. Entonces, decidí empezar un taller de pintura –algo que siempre me había gustado, pero dejaba de lado por excusas– y también gimnasia; y así encontré una buena manera de tener mi espacio, más allá de la relación”.

En definitiva, un tiempo, un espacio o como se lo quiera llamar, puede ser muy productivo. “Si la pareja supera la crisis juntos, crece y se fortalece. La mayoría de las veces, dentro de la convivencia; pero puede ocurrir que se distancie alguno (con o sin el visto bueno del otro). En los temas personales que no atañen a la pareja, pueden darse todas las opciones posibles de acuerdo a la tranquilidad, seguridad o no que tenga su partenaire”, explica Goldring. Por su parte, Meiler considera que el “mientras tanto” puede servir para registrar los planteos que haya hecho el otro y recomienda:

“Llega al meollo del mensaje que te han querido dar. No darse cuenta de lo que le pasa al otro, de sus necesidades y deseos provoca esa sensación de ‘mejor solo que con una persona que no me registra’. ‘Pensá de forma detenida en los cambios que harás. Nadie es perfecto y todos, absolutamente, precisamos realizar ciertas modificaciones en nuestra conducta o en nuestro carácter para que vivir con nosotros sea más placentero y para volver a ser deseados. No prometas cosas que sabes que no cumplirás”. Por último, aconseja que luego de decidir qué podés cambiar y qué no, elegí aquello que sabes vas a poder comprometerte o que harás el intento por modificar: “Si has dicho una y otra vez que dejarás de lado cierto hábito y no lo has hecho, no sería prudente volver a aducir lo mismo, ya que despertarás recelo y desconfianza en quien ha elegido esta separación temporal”.

En definitiva, la clave es tener una comunicación bien clara. Lo que más cuesta, ¿no? entender lo que el otro nos está pidiendo parece fácil, pero la mayoría de las veces hacemos oídos sordos y actuamos por inercia (y viceversa). Comprender que la persona con la que vivimos puede llegar a tener nuevas necesidades es importante para no victimizarnos ni anteponernos a sus deseos de cambios. Darle aire y aprender a escuchar son claves para cualquier pareja. La rutina nos pone en automático: llevamos los chicos al colegio, vamos a trabajar, volvemos a casa, preparamos la cena, hablamos de cómo fue el día; a veces, ni siquiera, y preferimos ver la televisión. En las relaciones de años, ya están las esencias de cada uno expuestas. No hace falta (creemos) remarcar lo bueno para que el otro nos ame. Ya nos ama.

Entonces, dejamos aflorar nuestro monstruo interior, el que hace de las suyas. Como en el TEG, tendremos que empezar a emplear tácticas y estrategias, pero para no atacarse. Pedir un tiempo cuando avecinamos una guerra y crear un plan neutral para, por fin, levantar la bandera blanca. Conquistar el corazón del otro una vez más, sabiendo qué quiere y qué no, puede ser la mejor estrategia para recomenzar la aventura del amor.


Fuente: Mejora Emocional

Hace tiempo, tal día como hoy ocurría

Año: Efeméride:

727 Muere San Huberto.
1108 Victoria almorávide sobre las tropas castellanas.
1252 Fallece Fernando III el Santo de Castilla y León.
1431 Juana de Arco muere en la hoguera en Ruán.
1539 El conquistador español Hernando de Soto desembarca en la bahía de Tampa, en Florida.
1593 Muere el dramaturgo Christopher Marlowe.
1640 Juan de Braganza es elegido rey de Portugal, con lo que este país se separa de España.
1744 Muere el escritor Alexander Pope.
1778 Muere el filósofo François Marie Arouet, conocido como Voltaire.
1814 La Paz de París acaba con las guerras napoleónicas previas al imperio de los 100 días.
1960 Fallece el escritor Boris Pasternak.
1965 Matanza de europeos en el Congo.
1972 El presidente estadounidense, Richard Nixon, y las primeras autoridades rusas firman en Moscú los acuerdos SALT, sobre limitación de armas nucleares.
1982 España ingresa en la OTAN.
1984 Jordi Pujol es reelegido presidente de la Generalitat catalana.
1985 Una bomba colocada por ETA mata en Pamplona a un joven de 14 años y a un policía nacional.
1986 Se presenta oficialmente en el Vaticano la V Encíclica del Papa Juan Pablo II, titulada Dominum et vivificantem.
1992 La ONU decreta un embargo total contra Serbia y Montenegro.
1994 Muere el escritor Juan Carlos Onetti.
1998 Afganistán: 4.000 muertos a causa de un violento terremoto.
1999 El Ejército de Liberación Nacional (ELN) secuestra a 180 feligreses en un templo católico de Cali (Colombia).
2001 El Tribunal Correccional de París condena a treinta meses de cárcel al ex ministro de Exteriores Roland Dumas, por su implicación en el "caso Elf".
2001: el parlamento indonesio decide procesar al presidente Abdurrahman Wahid, en medio de violentos disturbios.
2002: concluye oficialmente la retirada de escombros provocados por los Atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.
2003: Alberto Marcos Martín es nombrado académico de la Institución Tello Téllez de Meneses.
2005: Francia rechaza por plebiscito la Constitución Europea.
2006: en Chile, más de 600.000 estudiantes secundarios participan en el paro nacional convocado como parte de la movilización escolar realizada durante el último mes.
2006: el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, es reelegido en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
2006: el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, John W. Snow, presenta su renuncia.
2008: en Tegucigalpa (Honduras) sufre un accidente el Vuelo 390 de TACA.

Fuente: Almanaque de las efemérides