martes, 28 de mayo de 2013

Buenas noches amigos

Gracias por compartir las publicaciones de este día, deseo que tengan reconfortantes sueños. Les mando un abrazo de oso desde la Ciudad de México, hasta mañana amigos. Atte. José Luis


Cada mañana…

Cada mañana trae una bendición escondida;
una bendición que sólo sirve para este día
y que no puede guardarse o desaprovecharse.
Si no usamos este milagro hoy, se perderá.

Este milagro está en los detalles de lo cotidiano;
es preciso vivir cada minuto porque allí encontramos
la salida de nuestras confusiones,
la alegría de nuestros buenos momentos,
la pista correcta para la decisión que ha de ser tomada.
No podemos dejar nunca que cada día parezca
igual al anterior porque todos los días son diferentes.

Paulo Coelho

Compasión

Por lo general, la capacidad de conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás se pierde progresivamente, parecería ser que la compasión sólo se tiene por momentos aleatorios. En este sentido, recuperar esa sensibilidad requiere acciones inmediatas para lograr una mejor calidad de vida en nuestra sociedad.

La compasión supone una manera de sentir y compartir, participando de los tropiezos materiales, personales y espirituales que atraviesan los demás, con el interés y la decisión de emprender acciones que les faciliten y los ayuden a superar estos problemas.
Los problemas y las desgracias suceden a diario: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. La compasión, en estos casos tan lamentables, nos lleva a realizar campañas, colectas o prestar servicios para ayudar en las labores humanitarias.

Sin embargo, no debemos confundir compasión con lástima, ya que no son lo mismo. En este sentido, podemos observar las desgracia muchas veces como algo sin remedio y sentimos escalofrío al pensar que sería de nosotros en esa situación, sin hacer nada, en todo caso, pronunciamos unas cuantas palabras para aparentar condolencia.

Por otra parte, la indiferencia envuelve paulatinamente a los seres humanos, los contratiempos ajenos parecen distantes, y mientras no seamos los afectados, todo parece marchar bien. Este desinterés por los demás, se solidifica y nos hace indolentes, egoístas y centrados en nuestro propio bienestar.

No obstante, aquellas personas que nos rodean necesitan de esa compasión que comprende, se identifica y se transforma en actitud de servicio. Podemos descubrir este valor en diversos momentos y circunstancias de nuestra vida, quizás resulten pequeños, pero cada uno contribuye a elevar de forma significativa nuestra calidad humana:

- Realizar una visita a un amigo o familiar que ha sufrido un accidente o padece una grave enfermedad: más que lamentar su estado, debemos estar pendientes de su recuperación, visitarlo a diario, llevando alegría y generando un clima agradable.

- Si somos padres, debemos tener una reacción comprensiva ante las faltas de nuestros hijos, ya sean por inmadurez, descuido o una travesura deliberada. Reprender, animar y confiar en la promesa de ser la última vez que ocurra…

- Si somos profesores, debemos ser conscientes de la edad y las circunstancias particulares de nuestros alumnos, corrigiendo sin enojo pero con firmeza la indisciplina, y a su vez, poniendo todos los recursos que se encuentran a nuestro alcance para ayudar a ese joven con las dificultades en el estudio.

- Toda persona en la oficina que roba tiempo a sus ocupaciones para explicar, enseñar y hacer entender a sus compañeros las particularidades de su labor, conocedor de su necesidad de trabajo y de la importancia del trabajo en conjunto.

Viviendo a través de la compasión reafirmamos otros valores: como la generosidad y el servicio por poner a disposición de los demás el tiempo y recursos personales; la sencillez porque no se hace distinción entre las personas por su condición; solidaridad por tomar en sus manos los problemas ajenos haciéndolos propios; comprensión porque al ponerse en el lugar de otros, descubrimos el valor de la ayuda desinteresada.

Aunque la compasión nace como una profunda convicción de procurar el bien de nuestros semejantes, debemos crear conciencia y encaminar nuestros esfuerzos a cultivar este valor tan lleno de oportunidades para nuestra mejora personal:

- Evita criticar y juzgar las faltas y errores ajenos. Procura comprender que muchas veces las circunstancias, la falta de formación o de experiencia hacen que las personas actúen equivocadamente. En consecuencia, no permitas que los demás “se las arreglen como puedan” y haz lo necesario para ayudarles.

- Observa quienes a tu alrededor padecen una necesidad o sufren contratiempos, determina cómo puedes ayudar y ejecuta tus propósitos.

- Centra tu atención en las personas, en sus necesidades y carencias, sin discriminarlas por su posición o el grado de efecto que les tengas.

- Rechaza la tentación de hacer notar tu participación o esperar cualquier forma de retribución, lo cual sería soberbia e interés.

- Visita centros para la atención de enfermos, ancianos o discapacitados con el firme propósito de llevar medicamentos, alegría, conversación, y de vez en cuando una golosina. Aprenderás que la compasión te llevará a ser útil de verdad.

La compasión enriquece porque va más allá de los acontecimientos y las circunstancias, centrándose en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio, ayuda y asistencia, haciendo a un lado el inútil sentimiento de lástima, la indolencia y el egoísmo.

Elegir

Si elegimos sentirnos bien, todos los días
nos sobrarán motivos para sentirnos bien;
si elegimos sentirnos mal, todos los días
nos sobrarán razones para sentirnos mal.

¡Pensémoslo!

Y tal vez descubramos que lo importante y decisivo
no es lo que pasa fuera de uno sino lo que hacemos
que suceda dentro de uno mismo, y que no son los otros,
las cosas o los acontecimientos los que nos hacen sentir mal,
sino nuestro modo de vivir frente a todo…

René Trossero

Miedo a la felicidad

Mucha gente tiene miedo de la felicidad.
Para esas personas, esta palabra significa cambiar una serie de hábitos y perder su propia identidad.
Muchas veces nos sentimos indignos de las cosas buenas que nos ocurren.
No las aceptamos porque, al hacerlo, tenemos la sensación de que le debemos algo a Dios. 

Pensamos: “Es mejor no probar el cáliz de la felicidad, porque cuando nos falte sufriremos mucho”.
Por miedo a mermar, dejamos de crecer.
Por miedo a llorar, dejamos de reir.

Paulo Coelho



Mi mejor error por Merlina Meiler

Hace poco pensaba en una situación que no resultó como esperaba debido a una acción “poco afortunada” de mi parte.

Es que solemos cavilar acerca de diversas decisiones desacertadas que hemos realizado o de equívocos de los que hemos intervenido, con saldo “negativo” en nuestro haber, los cuales, por lo general, consideramos en su conjunto una “gran” equivocación. Suponemos que estuvimos muy mal o que erramos, pero nunca nos detenemos a pensar en que, tal vez, se trata de nuestro mejor error.

Porque como seres humanos, estamos propensos a tomar tanto decisiones buenas y positivas, que nos estimulan a dar el siguiente paso para acercarnos a lo que deseamos, como medidas que entorpecen, nos hacen retroceder o incluso dificultan o imposibilitan el llegar a buen puerto.

Nos sucede a todos, aunque obremos de buena fe, demos lo mejor de nosotros mismos y pongamos nuestro mayor empeño en ello.

Esto es sabido.

Lo que no es tan tenido en cuenta o apreciado es lo que sucede después.

Porque tanto el proceso como el resultado de “equivocarnos” y de no obtener lo que anhelábamos y quisimos conseguir nos han dejado enseñanzas valiosísimas.

A veces se adquieren conocimientos de manera simple y fluida y otras, con más de un golpe, decepción y sufrimiento.

De hecho, crecer implica aprender de ambas maneras.

Las enseñanzas originadas por resoluciones desacertadas o por hechos dolorosos son verdaderos hitos que nos muestran, claramente, quiénes hemos sido y en quiénes nos hemos convertido después de sortear esas dificultades.

Nos permiten desarrollar nuestras propias experiencias, entender razones ocultas muy dentro de nosotros y poder emerger y salir a la luz desde adentro, con firmeza, respaldados por nuestras convicciones y por nuestra verdadera personalidad bullente, que ve la luz del sol quizá por vez primera, sin importar cuántos años de vida hayan sido necesarios para llegar a este excelente presente.

Todo este despertar, de otro modo, no habría sucedido.

Por eso, la próxima vez que tomes una determinación “fallida”, trátate bien, piensa en la totalidad del entorno, de las circunstancias y de los efectos de lo sucedido y comienza a entender de qué manera capitalizar lo que ha sucedido a tu favor.

¿Cuál ha sido tu mejor error?

Hace tiempo, tal día como hoy ocurría

Año: Efeméride:

1611 Fundación de la Universidad de Santo Tomás en Manila.
1789 La tripulación del navío Bounty se amotina y abandona al capitán y a 18 marineros en un bote.
1814 Napoleón Bonaparte parte hacia el exilio de la isla de Elba.
1910 Epidemia de viruela en Valladolid.
1919 Creación de la Sociedad de Naciones.
1921 Capablanca campeón mundial del mundo de ajedrez.
1927 Nace el dibujante Albert Uderzo.
1935 Se inaugura el metro de Moscú.
1940 Muere el pintor Joaquín Mir.
1945 Ejecución del dictador italiano Benito Mussolini.
1969 De Gaulle dimite de la Presidencia de la República Francesa.
1973 Muere el filósofo Jacques Maritain.
1979 Grecia firma su adhesión a la Comunidad Europea, que se hará efectiva en 1981.
1982 Juan Pablo II se convierte en el 1er pontífice que visita el Reino Unido desde el cisma religioso.
1986 Pánico nuclear en la central soviética de Chernobil.
1993 Claudio Rodríguez recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
1995 Un seísmo en Neftegorsk (isla rusa de Sajalín) se cobra la vida de 2.000 personas.
1998 Argelia: nueva matanza. 40 muertos.
1999 El presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, acepta los principios de la declaración del Grupo de los Ocho como base para negociar un acuerdo de paz en Kosovo.
2000 Alberto Fujimori logra una polémica reelección para su tercer mandato consecutivo como presidente del Perú.
2007: en Venezuela, el gobierno de Hugo Chávez inaugura el canal del estado TVes (en sustitución de RCTV).
2007: en la ciudad de México se celebra el concurso Miss Universo; la ganadora es la japonesa Riyo Mori.
2008: en Nepal, la Asamblea Constituyente abole la monarquía que gobernaba al país, y establece una república federal.
2009: se produce un fuerte terremoto en Honduras, cuya onda sísmica alcanza también los territorios de Guatemala, El Salvador, Belice y poblaciones como Chetumal y Cancún en México.

Fuente: Almanaque de las efemérides