jueves, 16 de mayo de 2013

El viento no se lleva las palabras

Las palabras dejan huella, tienen poder e influyen positiva o negativamente.

Las palabras son un reflejo de nuestros pensamientos y sentimientos. Lo primero que nos ocurre es tener un pensamiento que puede ser bueno o malo, luego, si no cortamos ese pensamiento, se puede transformar en palabras y posteriormente en acciones. Por eso es importante revisar nuestros pensamientos porque allí comienza todo. Muchas veces lastimamos, ofendemos o enredamos las cosas sólo con lo que decimos o dejamos de decir, por eso tenemos que pensar antes de hablar. Una vez alguien dijo: “Dios nos dio dos oídos y una sola boca, usémosla en esa misma proporción”, es decir escuchemos más y hablemos menos.

Las palabras encierran un poder que desconocemos, pero cada día se comprueba que trabajan constantemente sobre nuestro cerebro, enviándole información. Esta información genera en nosotros; sentimientos, actitudes, pensamientos, etc. Si hablamos cosas positivas, es mayor la probabilidad de que sucedan cosas buenas, si hablamos cosas negativas, eso será lo que recibimos. Las palabras que nos decimos a nosotros mismos, por medio de nuestra conversación interna, nos pueden programar para ganar o para perder, de la misma manera que el vocabulario que empleamos con los demás nos puede servir para mantener una buena comunicación. “Aquellos que usan a menudo la palabra imposible tienen muy poca suerte en la vida”. Carlile

No tenemos la misma responsabilidad si decimos ” Si, lo haré” a si decimos “trataré” o “haré lo posible”, ya que en la primera estamos contestando desde todo nuestro compromiso y en la segunda pareciera que estamos escuchando una voz interna que nos grita no. Cuántas veces nos encontramos diciendo: ¡es imposible! o ¡no hay nada que hacer! ¿Acaso no nos damos cuenta de qué manera esas frases nos cierran a nuevas posibilidades? ¡Si en lugar de eso dijéramos: busquemos algunas alternativas, que seguro algo encontraremos! Puedes ver que estás diciendo lo mismo pero con diferente actitud y postura frente a los resultados.

¡Si no fuera por….. Yo podría, yo tendría, yo haría; de esta manera estamos haciendo importante la excusa que nos limita ¿no estaríamos más cerca del éxito, si nos posicionáramos en un pase lo que pase…podré, tendré o haré?

Si…pero… y con el pero anulamos todo a lo que antes le dijimos que sí. “Estoy entrenándome para el maratón pero estoy muy cansado” o “Estoy entrenándome para el maratón y estoy muy cansado” En la primera se me escucha desganado y en la segunda motivado.

¿Alguna vez nos preguntamos, por qué me salen las cosas mal? o ¿Por qué me pasa esto a mí? Todos en algún momento de la vida hemos tenido este tipo de pensamiento frente a alguna circunstancia o situación. La actitud que asumimos determina cómo va a fluir todo el día. La mayoría de las veces tendemos a pensar negativo ante ciertos eventos, lo cual nos paraliza y limita a explorar nuevas maneras de ver las cosas.

Nuestras palabras tienen poder. Las personas que se juzgan a si mismo brutos, incapaces, impotentes y poco valiosos, seguramente escucharon eso de algún maestro, de sus padres o simplemente adoptaron esa idea que finalmente terminan creyéndola sin darse cuenta que el cuerpo va respondiendo a lo que ellos proclaman sobre sí mismo.

El poder para elegir lo tenemos nosotros mismos, así que si proclamamos pensamientos negativos no podemos esperar cosas positivas, pero si proclamamos pensamientos y actitudes positivas vamos a ver como las cosas van fluyendo de manera diferente.

“Si cambias tus palabras, éstas cambiaran tus pensamientos y eventualmente tus pensamientos cambiaran tus actitudes y aptitudes”.

Una palabra irresponsable: puede encender discordias. Una palabra cruel, puede arruinar una vida. Una palabra de resentimiento, puede causar odio. Una palabra brutal, puede herir o matar. Una palabra amable, puede suavizar las cosas. Una palabra alegre, puede iluminar el día. Una palabra oportuna, puede aliviar la carga. Una palabra de amor, puede curar y dar felicidad.

Las palabras son cosas vivas: Bendicen o maldicen, alientan o abaten, salvan o condenan. Las palabras dejan huella, tienen poder e influyen positiva o negativamente. Las palabras curan o hieren, animan o desmotivan, reconcilian o enfrentan, iluminan o ensombrecen, dan vida o dan muerte. Con pocas palabras podemos alegrar a alguien y con pocas palabras podemos llevarlo al desaliento y desespero.

La conciencia del tremendo poder de las palabras, nos permite establecer que ellas moldean nuestra vida y la de los demás. Por esa razón, los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio. Es de sabio saber cuándo hablar y cuando callar.

César Augusto Alcalá Brazón

Hace tiempo, tal día como hoy ocurría

Año: Efeméride:

1643 Luis XIV es aclamado rey de Francia a los 4 años de edad.
1770 800 muertos en París por la confusión creada tras una exhibición de fuegos artificiales.
1830 Muere el matemático y físico Joseph de Fourier.
1905 Nace Henry Fonda.
1918 Nace el escritor Juan Rulfo.
1929 Primera entrega de los Oscars en Hollywood.
1974 La India anuncia que se halla en disposición de armamento atómico.
1975 Junko Tabei es la primera mujer que asciende hasta la cima del Everest.
1979 Felipe González dimite como secretario general del PSOE por la adopción del término marxismo en el XXVIII Congreso del partido
1989 China y la URSS se reconcilian en Pekín tras 30 años de antagonismo
1993 Suleimán Demirel, elegido noveno presidente de Turquía.
1995 Muere Lola Flores.
1997 El presidente de Zaire, Mobutu Sese, abandonó el poder, tras más de 30 años de dictadura.
1997: Laurent-Désiré Kabila proclama la República Democrática del Congo.
2002: se estrena la película Star Wars Episode II: Attack of the Clones.
2003: atentados islamistas en Casablanca, Marruecos, provocan 45 muertos.

Fuente: Almanaque de las efemérides