sábado, 11 de mayo de 2013

Amar… amarse

Dondequiera que vayas y con quienquiera que te encuentres, allí hallarás a tu propio amor esperándote.

Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún momento aprendiste a no amarte. Pero puedes desaprenderlo.
Empieza a ser amable contigo ahora mismo.

Una tragedia puede llegar a ser el mayor de nuestros bienes si nos la tomamos de una manera que nos permita crecer.

No puedes aprender las lecciones de los demás en su nombre. Todos deben hacer por sí mismos el trabajo, y así lo harán cuando estén preparados.

Indaga en tu corazón en busca de las injusticias que aun sigues recordando, perdónalas y deja que se vayan.

Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro.
En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso
cómo el universo comienza a ayudarte, y te trae lo que necesitas.

Cada vez que emites un juicio o una crítica, estás enviando algo que terminará por volver a ti.

Decídete a creer que es fácil cambiar un pensamiento o una pauta.

El enfado es un mecanismo de defensa. Si estás a la defensiva es porque tienes miedo.

Si quieres que tu familia te ame y te acepte, entonces debes amarlos y aceptarlos tú a ellos.

El comportamiento de los niños es un reflejo del de los adultos. Examina que te impide amarte y disponte a liberarte de ello. Serás un maravilloso ejemplo para tus hijos.

Louise L. Hay

Cada vez que renunciamos a una verdad, enfermaremos.

Son muy pocas las personas que pueden enfrentar una enfermedad con un sentido profundo, con el sentido de enterarse de qué es lo que está sucediendo y por qué se ha manifestado su enfermedad. A la mayoría de las personas les resulta muy cómodo y tranquilizador el uso de fármacos o una cirugía para mejorar su estado de salud. Acudir a la medicina tradicional para superar su dolencia lo mas pronto posible se convierte en el único propósito, perdiendo de vista la inmensa información que esa dolencia le puede aportar a su vida para mejorar algún aspecto importante y además, para evitar volver a enfermar de lo mismo o de otras dolencias que se relacionan con el mismo tema.

La persona que recibe su enfermedad sabiendo que es un estado de desequilibrio producido en su interior comenzará a informarse, observarse, corregirse y aprenderá algo importante para su vida, sin dar tanta importancia a la dolencia en si misma, sino, rescatando el mensaje mas valioso que es conocer la causa del desequilibrio. La persona que logra comprender el mensaje sana de inmediato y es muy poco probable que vuelva a manifestar la misma enfermedad nuevamente. Cuando acepta el reto, su vida mejora en los aspectos que se relacionan a la creación de su enfermedad, teniendo la posibilidad de desarrollarse mas plenamente, mas sano y mas feliz.

La persona que se deja sanar por agentes externos, sin hacer los cambios internos, tiene muchas probabilidades de volver a manifestar la misma enfermedad varias veces, y si se ha acogido a una cirugía es posible que luego enferme otros órganos del cuerpo.

Cuando comprendemos que la enfermedad es una posibilidad de crecer y hacernos más fuertes, las cosas se desarrollan de forma muy distinta a lo que sucede, con una persona que aun no lo ha comprendido. Es verdad que resulta muy sencillo acallar un dolor con un analgésico, y olvidarse del asunto, pero también es verdad que la tarea que emprende el que comienza a escavar en su interior a partir de ese dolor físico, saldrá renovado, mas maduro, mas consciente y con la practica no volverá a necesitar enfermar para mejorar algún aspecto de su vida.

Se sabe de lugares donde las personas gozan de una excelente salud y una larga vida y se han trazado factores claves que determinan esa condición. Ellos son más felices, ríen mucho, tienen más libertad, más tranquilidad y disfrutan de la vida en una forma más acentuada que los demás. Por alguna razón, ellos han descubierto que se puede vivir en perfecta salud y lo practican.

No podemos desconocer que al comenzar a observarnos vamos a encontrar una infinidad de cosas desagradables que en muchas ocasiones nos hacen sentir aun más mal que antes de hacerlo. Sin embargo, la tarea dará sus frutos sin excepción y los beneficios serán elocuentes.

La gran tarea de observarse es una bendición, si bien a veces dolorosa al principio, luego se vuelve tan agradable y necesaria como el aire para respirar. Será necesario atravesar las grandes verdades espirituales, las grandes verdades emocionales y las grandes verdades mentales, para llegar al mundo físico donde solo se está manifestando lo que sucede en nuestros cuerpos energéticos.

Esto requiere tanta paciencia y tanto amor por uno mismo, que a veces creemos estar en una travesía titánica que solo podría realizar algún ser con poderes especiales y divinos. Sin embargo, todos y cada uno de nosotros se encuentra perfectamente capacitado para llevarla a cabo.

Lo más complicado de esto, puede ser iniciar la búsqueda en el interior que nosotros mismos fuimos creando con la aceptación de nuestra realidad, con las experiencias de vida, con las ideas de la conciencia colectiva y que dejamos entrar sin haber podido filtrar. Permitimos entrar mucha información y muchas emociones que no corresponden a nuestra condición de seres divinos eternos y no nos damos cuenta de ello porque no hemos tenido las referencias de la verdad. Encontrar esto y revertirlo a veces es realmente una hazaña, pero es absolutamente posible.

Parece tan normal permitir la entrada de ideas limitantes, incluso es mas, si no lo hacemos nos sentimos extraños, fuera de lo normal, insensibles o egoístas. Por ejemplo, cuando aceptamos la idea de que somos vulnerables, creemos que cualquier situación o persona nos puede dañar, renunciando a nuestra libertad y grandeza y como consecuencia de eso nos enfermamos. Otro ejemplo es cuando aceptamos la idea de que estamos solos y desamparados, renunciamos a la red y la fuente de la que formamos parte, renunciamos a la seguridad del sustento que nos pertenece por derecho divino y como consecuencia de eso enfermamos. Cada vez que renunciamos a alguna verdad enfermaremos.

Muchas veces el desequilibrio energético se encuentra alojado en el cuerpo emocional. La revisión mental nos resulta relativamente sencilla, comparada con la revisión emocional. El cuerpo emocional es tan propio, tan interno y tan característico, que nadie mas puede introducirse allí para hacer algo por nosotros, solo nosotros podemos. ¿Quién puede llegar a saber con precisión lo que estas sintiendo, las emociones que te están embargando?, ¿Quién puede encontrarlas por ti y quien puede reemplazarlas por ti? ¿Quién puede tomar tus emociones y echarlas al tarro de la basura y ponerte dentro las que te hacen bien? ¿Quién puede regalarte o venderte las emociones y las verdades que te estas negando?

Por eso el camino a la sanación se hace angosto y pesado. Resulta tan sencillo ingerir algo y olvidarte de todo. Sin embargo, nada que no sea nuestro trabajo interior será verdaderamente sanador. Hemos venido aquí a descubrir lo que somos, a darnos cuenta de que podemos volver al hogar, a encontrar el camino de regreso casa y la enfermedad es una guía, una guía maravillosa y valiosa, tan valiosa que hasta la puedes recibir con alegría. ¿Pero quien recibe su enfermedad con alegría? Generalmente, cuando enfermamos nos llenamos de miedo, de dolor, de angustia, desesperación y una urgencia por encontrar quien pueda arreglarlo por nosotros porque nos sentimos indefensos.

Sentirnos indefensos frente a nuestra enfermedad no nos ayuda. Es preferible darle la bienvenida y recibir su mensaje para iniciar la tarea de corregir, crecer, amarnos, y aceptar nuestra grandeza infinita. Aceptar esta verdad nos sanará definitivamente.

La ciencia, los fármacos y tantas otras cosas pueden ayudar a palear la enfermedad, pero en definitiva solo cada cual puede sanarse a si mismo. Muchas veces ni siquiera es necesario saber cual es exactamente el desequilibrio que te afecta, a veces solo es necesario reconocer que algo se puede mejorar para que el universo ofrezca las soluciones. Somos tan amados y tan bendecidos, que el solo hecho de poner a disposición nuestro desequilibrio a la voluntad de Dios puede sanarnos. No es necesario que este proceso sea largo y doloroso, no hay ninguna necesidad de sentir dolor y angustia. La persona que está más acostumbrada a revisarse se sentirá más segura y tendrá la certeza de la sanación en cuanto se disponga a comprender que algo de importancia sucede en su interior. No sentirá la urgencia de mejorar y se tomará el espacio de reposo para mirarse con amor a si misma y aprovechará la posibilidad de amarse un poco mas, cada vez un poco mas. Esta persona a comprendido que ha enfermado justamente por eso, porque debe aumentar el amor a si misma y lo hará.

Patricia González

Soy libre de Louise Hay

Merezco la libertad, la libertad de ser todo lo que puedo ser.
Soy espíritu puro, y luz, y energía. Me veo como un ser libre.
Soy libre en mi mente. Soy libre en mis emociones.
Soy libre en mis relaciones. Soy libre en mi cuerpo.
Me siento libre en mi vida. Me permito conectarme con aquella
parte de mí que es puro espíritu y totalmente libre.
Me desprendo de todas las limitaciones y todos los miedos
de mi mente humana. Ya no me siento inmovilizada.
Cuando me conecto con ese espíritu que hay dentro de mí,
con esa parte mía que es puro espíritu, me doy cuenta
que soy mucho más que mi personalidad, mucho más que mis problemas
o mi malestar. Cuanto más me conecto con esa parte mía,
más libre puedo ser en todos los ámbitos de mi vida.
Puedo elegir ser esa parte de mi espíritu que es totalmente libre.
Si puedo ser libre en un ámbito, puedo serlo en muchos.
Estoy dispuesta a ser libre.
La parte de mí que es espíritu puro sabe conducirme y guiarme
de maneras muy beneficiosas para mí.
Confío en mi parte espiritual y sé que estoy a salvo siendo libre.
Soy libre en mi amor por mí misma, y dejo que ese amor fluya
con toda la libertad posible.
Ser libre no implica ningún peligro.
Soy espíritu y soy libre, y así es.

Que el amor te inunde el corazón

Sentimientos especiales
Cuando te salgan al paso sentimientos especiales,
deja que te inunden el corazón.Cuando los milagros salgan a buscarte, no te escondas.
Cuando aparezcan personas especiales,
hazles saber la bendición que representan.
Deja que tus sonrisas se abran camino
hacia lo más profundo de tu interior.

Colin Mc Carty


Consejos para la resolución de conflictos en grupo

1. ¡QUIÉRETE! Descubre las cualidades positivas que tienes. Así podrás ponerlas al servicio de los demás y verte representado en el resultado colectivo. 
2. ¡CONÓCETE! Analiza también tus defectos y limitaciones (carácter, habilidades.) Esto te ayudará a no empobrecer el trabajo del grupo y a aceptar mejor las limitaciones de los demás.
3. RESPETA LAS NORMAS. Si habéis establecido unas normas (turnos de palabras, grupos, etc.), respétalas. Las normas son importantes para que todo funcione mejor. Cúmplelas y ayuda a cumplirlas.
4. ESCUCHA, NO OIGAS. Escucha a los demás, les comprenderás mejor.
5. ANALIZA TUS NECESIDADES AFECTIVAS. Además de resolver un conflicto, buscamos sentirnos realizados, aceptados por el grupo, saber que cuentan con nosotros y aprecian nuestras opiniones.Recuerda que todos los seres humanos tienen esas mismas necesidades.
6. SÉ DELICADO. Cuando le pidas a alguien que haga algo, verifica si estás haciendo una petición o una exigencia. Hablar con cariño y respeto ayuda a crear un ambiente distendido y positivo.
7. SÉ POSITIVO. En vez de decirle a otra persona lo que NO quieres que haga, dile lo que SÍ quieres que haga.
8. SÉ POSIBILISTA. A veces hay que negociar y renunciar a parte de tu razón para encontrarte con la razón de los demás. Y a veces “lo mejor” es enemigo de “lo bueno”. No siempre lo menos malo es necesariamente malo.
9. NO SALTES. Antes de pronunciarte de acuerdo o en desacuerdo con las opiniones de alguien, trata de dejar pasar unos segundos para reflexionar sobre lo que éste ha dicho. Así evitarás malinterpretar y emitir respuestas no reflexionadas o hirientes.
10. CONTROLA TUS EMOCIONES. Si sientes enfado o euforia, pregúntate qué aporta tu estado de ánimo de positivo o negativo a la marcha y tarea del grupo. No elegimos sentir emociones, pero sí podemos elegir controlarlas y reconducirlas.
11. REFUERZA POSITIVAMENTE EL TRABAJO COMÚN. En vez de alabar a alguien que ha hecho algo que te gusta, demuestra tu agradecimiento por su aportación al grupo. Y si lo que ha hecho o propuesto no ha resultado bien, procura encontrar el lado positivo de esa acción (trabajo en equipo, haberlo intentado, descartar una forma de no hacer las cosas, etc.).
12. DA LAS GRACIAS. Por lo aprendido, por la convivencia, por los resultados, por la amistad, por la delicadeza y por la paciencia.

Desconozco a su autor

El orden de nacimiento, ¿es importante? por Merlina Meiler

Conoces personas que han nacido en el seno de la misma familia y poco tienen que ver entre sí.

O quizá no entiendes actitudes de tus hermanos y hermanas, ya que todos fueron criados de la misma manera y por los mismos familiares.

Es que el orden de nacimiento es muy importante.

Este artículo, escrito por María Antonia Sanchez Vallejo para el diario El País (España), echa luz sobre este tema tan interesante.

Pocos padres admitirán que tratan a sus hijos de forma diferente, pero es probable que al educarlos de la misma manera, obtengan como resultado la desigualdad. Como el arranque de Ana Karénina, de León Tolstoi (“Todas las familias felices se parecen, sólo las infelices lo son cada una a su modo”), la educación y la crianza de los hijos tiene mucho que ver con las singularidades: las que uno trae de serie, las de la forja de la personalidad y las que, según algunas investigaciones científicas, se desprenden del orden que los hermanos ocupan en la familia. Es la denominada Birth order theory, teoría del orden de nacimiento.

Aunque se remonta a finales del siglo XIX -la formuló Francis Galton, primo de Darwin, en 1874-, dicha teoría acaba de recibir el espaldarazo de un estudio de la Universidad de Oslo y el Instituto de Salud Ocupacional de la capital noruega, que, en colaboración con el servicio médico del Ejército de ese país, analizaron los niveles de inteligencia de cerca de 250.000 reclutas de 18 y 19 años. Las conclusiones, publicadas por la revista Science, no dejaban lugar a dudas: el primogénito tiene un cociente intelectual (CI) 2,3 puntos por encima del segundo, y éste aventaja en 1,1 puntos al tercero. El CI de los primeros es también mayor que el de los hijos únicos. Pero la máxima nota se aplica asimismo en los casos de segundos y sucesivos hermanos que hayan sido educados como primogénitos por muerte o ausencia de éstos.

El mayor recibe los valores paternos, pero el nacimiento de otros le relega.

Educar a todos de igual manera es imposible. Cada uno logra traje a medida.

Pero la teoría del orden de nacimiento, desarrollada con éxito dispar por una legión de psicólogos desde Alfred Adler, discípulo de Freud, en 1920, no se queda en el cociente intelectual. Según sea uno primogénito, hijo mediano o pequeño -el hijo único mezcla rasgos de los extremos-, así será su carácter. A grandes rasgos, en el reparto el primero se lleva el conservadurismo, el respeto a las expectativas y los valores paternos y el perfeccionismo. El mediano, en terreno de nadie, tarda en decidir qué quiere hacer con su vida -frente al mayor, que la encarrila muy pronto- y desarrolla más relaciones con iguales que jerárquicas. El benjamín, por su parte, es la bohemia y el riesgo; divertido y encantador, puede ser también más débil que los otros. Un ejemplo notorio: los tres hermanos Grimaldi, príncipes de Mónaco. Entre la regia perfección de la mayor, Carolina, y la bohemia liberal y circense de Estefanía, la menor, se halla el caso del príncipe Alberto, con una opción de vida personal distinta a la de sus hermanas.

La elección de este ejemplo no es una concesión rosa. Podría servir también el de los príncipes de Inglaterra, Carlos, Andrés y Eduardo, que reproducen parecidos patrones. O los Kennedy, desde el presidente John al senador Edward. La historia es un filón de ejemplos que ratifican el citado reparto de actitudes y aptitudes: más de la mitad de los presidentes de Estados Unidos han sido primogénitos; también eran los mayores, o hijos únicos, veintiuno de los 23 primeros astronautas estadounidenses.

“El orden de nacimiento no es determinante en ningún caso, pero sí tiene importancia -señala Victoria del Barrio, profesora de Psicología de la Personalidad de la UNED-. Suele decirse que el hijo mayor es el más adulto de todos, el receptor de valores paternos. Pero con el nacimiento de nuevos hijos, la dedicación y el entusiasmo que los padres ponían en él va mermando; otros niños, sobre todo si son muy seguidos, reclaman su atención. Así, a medida que nacen más vástagos, se debilita la educación parental, que es jerárquica, a favor de una dinámica horizontal, entre iguales, los hermanos”, explica. En virtud de la atención dedicada -máxima al primero; más escasa al último, ese que según el dicho popular “se cría solo“-, Del Barrio detalla la existencia del síndrome del primer hijo, o hijo adulto, “más apegado a los padres“; el síndrome del mimado (el menor, “que tiene bula y al que se considera pequeño durante más tiempo”) y el síndrome del hijo mediano, “o patito feo, el que más facilidad tiene para desarrollar emociones negativas, pero también el más sociable de todos“, según esta profesora.

Del Barrio recuerda que si hubiera que sacar una conclusión al respecto, sería la de que “es imposible, y sería una entelequia, educar a todos de la misma manera. Cada niño es un hardware distinto. La educación tiene que ser un traje a medida”.

Carolina, madre de cuatro hijos con edades comprendidas entre los 9 y los 3 años, cree que en su caso la teoría se cumple a rajatabla. “Mariana, la mayor, es la más responsable con diferencia. Da la mano a sus hermanos al cruzar la calle, no se desmarca nunca, saca unas notas estupendas y todo lo hace bien, piano y deportes incluidos. Blanca (6 años) va por libre. Es la rebelde de la familia, líder en su clase y con un montón de amigos, aunque en casa va a su bola, es egoísta y orgullosa, pero también una encantadora de serpientes. Carolina (5) es supersandwich: buena, lista, perseverante, hace las cosas a conciencia. En casa lo comparte todo, pero en el colegio agarra una pelota y no la suelta. El pequeño, Luis, es el más mimado y también el más cariñoso, pero ya defiende su territorio frente a sus hermanas”, explica la madre.

El que pasa por ser la mayor autoridad mundial en la materia, el profesor Frank J. Sulloway, del Instituto de Investigación Social y de la Personalidad de la Universidad de Berkeley (California, EE UU), atribuye estas y otras diferencias entre hermanos al hecho de “maximizar la atención de los padres a través de diferentes estrategias con el fin de reafirmar la propia identidad”, cuenta por correo electrónico desde Berkeley. Para María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología de la Educación de la Complutense, las singularidades se deben también “al reparto de papeles: todos los hijos podrían ser estudiosos, o simpáticos, pero no, hay tendencia a repartir roles de forma excluyente. El hecho de que un hermano destaque en algo, por ejemplo en los estudios, lleva a los restantes a excluir esa característica. Es como si cada hermano tuviera que encontrar un sitio: tras un hermano muy estudioso, el siguiente puede ser muy deportista, por ejemplo”.

Sulloway se arroga la patente de la teoría: “Este campo no alcanzó un estatus científico hasta mediados del siglo pasado, cuando los investigadores empezaron a aplicar métodos estadísticos formales. Quiero pensar que mi libro Born to Rebel (Nacido para rebelarse), de 1996, ha tenido algo que ver en el desarrollo de la teoría”. ¿Por qué? “Porque la contextualiza en un marco darwinista muy comprensible”.

Esta nueva perspectiva teórica de Sulloway ha contribuido a reavivar el interés por la interacción de los hermanos en el seno de la familia. “En líneas generales, los hermanos compiten por el favor de los padres, y son sus diferentes estrategias, basadas a su vez en diferencias de edad, tamaño, poder y estatus, las que conducen a diferencias de personalidad”, dice Sulloway. ¿Pese a ser criados y educados en la misma casa? “El entorno explica al menos el 50% de las variaciones en la personalidad, como sabemos gracias a los estudios en genética del comportamiento, así que también influye bastante en el desarrollo de las diferencias. El orden de nacimiento conforma la personalidad y el comportamiento mediante mecanismos biológicos, psicológicos, sociales y antropológicos”, concluye.

Con respecto a la inteligencia privilegiada del primer hijo, la explicación parece clara: es su cercanía a los padres y adultos, tanto como su papel de tutor o guía de los siguientes hermanos, “lo que cognitivamente le supone una mayor oportunidad de desarrollo. El CI del primogénito o el hijo único -un poco más elevado el del primero-, el mayor desarrollo de su lenguaje, se explican por la mayor atención recibida”, afirma la catedrática Díaz-Aguado, para quien esta teoría se sustenta en dos pilares: la cantidad y la calidad de la dedicación parental y el reparto de papeles entre hermanos.

CI al margen, no todo son ventajas, porque los primogénitos también tienen su cruz: “Sus expectativas son muy elevadas, así que les va a costar asumir fracasos”, apunta Díaz-Aguado. Es decir, habituado al liderazgo, al manejo de papeles asimétricos, verticales, puede naufragar cuando las reglas del juego se imponen entre pares. “El segundo hijo y los sucesivos suelen pasar más tiempo con niños“, añade Díaz-Aguado.

Algo debe de tener la primogenitura cuando Esaú se la vendió a Jacob por un plato de lentejas. O cuando algunos corpus jurídicos, como el derecho catalán, reconocen su figura (la del hereu, o heredero, el mayor). El ejemplo de Delfín Garandal, de 41 años, se ajusta al modelo de primogénito que responde a las expectativas familiares. Licenciado en Filosofía y Letras, “con muy buenas notas, sobresalientes y notables”, recuerda Valeria Abascal, su madre, Delfín se encarga de la explotación ganadera familiar en Saro (Cantabria). “Su padre y yo nos hacíamos mayores y, antes de que otro trabajara , prefirió hacerlo él”. Delfín, soltero y residente en la casa familiar, tira de las 80 vacas de la familia y de las fincas, pero también de los padres, jubilados -otro rasgo inherente al primogénito, según la teoría-, y “está pendiente de sus dos hermanos pequeños. Es el mayor y el más responsable. El pequeño se va más por las ramas, y la mediana es más independiente”, confirma su madre. “Delfín tiene solución para todo. Tanto nosotros como sus hermanos acudimos a él para ir al médico, para papeleos, etcétera”. Como recuerda Victoria del Barrio, de la UNED, “el orden de nacimiento era aún más importante en las familias antiguas, tradicionales”. El ejemplo de Delfín es prueba de ello.

De todos modos, como subraya María José Díaz-Aguado, los rasgos asociados al orden de nacimiento son “una relación de probabilidad, no de causa-efecto. Es decir, que el hecho de ser primogénito o benjamín no determina necesariamente una característica, sino que incrementa la probabilidad de tenerla.

Hay muchas excepciones. Por ejemplo, las hermanas Álvarez. La mayor, Paz, de 42 años, se define como “la más irresponsable y loca“. La pequeña, Alejandra, de 32, es “la más ordenada y cuadriculada“, en definición de la primogénita; ella se ve a sí misma “como la madre de mis hermanas“. Tanto que, cuando tenía 16 años, espetó a la primera: “Nunca he tenido la sensación de tener una hermana mayor contigo”. Tan obvias resultaban las diferencias que incluso las profesoras del colegio decían a las mayores que la pequeña no parecía hermana suya, recuerda Paz. En el medio, Sonia, de 41 años, impone el equilibrio y ejerce de cobijo y nexo de unión entre todas. Las tres dinamitan la flamante teoría del orden de nacimiento, que podría tener los días contados si persiste la tendencia al hijo único. O casi: 1,3 hijos por mujer en España. Porque ¿hay lugar para los decimales en la Birth order theory?

Fuente: Mejora Emocional 

Hace tiempo, tal día como hoy ocurría

Año: Efeméride:

1596 Muere el escritor y moralista Jean de la Bruyère.
1610 Muere en China el sacerdote católico Mateo Ricci.
1720 Nace el fantasioso y aventurero barón Karl Hieronimus von Münchhausen.
1798 Francia: el Directorio invalida las elecciones del mes de germinal en 37 departamentos.
1814 Fernando VII anula la Constitución de Cádiz y la legislación de las Cortes de Cádiz.
1824 Los británicos se apoderan de Birmania.
1860 Los "Mil de Garibaldi" desembarcan en Sicilia dispuestos a su conquista.
1904 Nace el pintor Salvador Dalí.
1927 Fallece el pintor Juan Gris.
1930 Muere el pintor Julio Romero de Torres.
1963 Graves incidentes raciales en Alabama (EEUU).
1974 China: 20.000 muertos a causa de un movimiento sísmico.
1981 España: epidemia de "neumonía atípica" (síndrome de la colza).
1984 El pueblo chileno sale a la calle para manifestarse contra la dictadura de Pinochet.
1985 Reino Unido: el incendio del estadio de Bradford causa 40 víctimas.
1990 Se crea el Instituto Cervantes.
2011: en Murcia (España) un terremoto de 5,3 grados en la escala de magnitud de momento; la ciudad más afectada es Lorca.2
2011: en Quito (Ecuador) se celebra el concurso Mister Universe 2011; gana el representante de Canadá.

Fuente: Almanaque de las efemérides