domingo, 21 de abril de 2013

Vivir o sobrevivir...


Un dicho popular reza:
"La vida dura tres días y dos ya han pasado".

El tiempo pasa tan de prisa a nuestro alrededor que tan sólo nos damos oportunidad de "sobrevivir", somos esclavos de la rutina y pasamos cada uno de nuestros días sumergidos en un mar de problemas y de situaciones triviales que pocos momentos libres nos dejan.

He dedicado algunos instantes a recordar cuando fue la última vez que estando en alguna reunión o simplemente platicando con alguien haya escuchado algún comentario que dijera algo tan simple, como, "ayer vi un hermoso atardecer", o bien, "vi a un grupo de aves volar hacia el sur", y aún no puedo recordarlo.
Píenselo bien y estoy seguro que estará de acuerdo conmigo en que este tipo de comentarios ya no se escuchan fácilmente.

Alguno pensará en estos momentos que esos son comentarios superficiales y de gente que no tiene nada sobre que hablar, que mucho mejor seria discutir de temas de actualidad como son las crisis económicas en el mundo o la falta de valores que vive la sociedad, si bien es cierto que estos son temas de interés para todos ya que los vivimos 24 horas al día, todos los días, también es cierto que en el mundo existen muchas cosas más que vale la pena apreciar pero que por decisión propia o de la misma sociedad nos hemos abstraído de ellas.

Vivimos en un mundo en el cual es mas importante saber a cuanto cerró la bolsa hoy que como amaneció nuestra madre, o bien, enterarnos sobre todos los detalles de los casos más resonantes a preguntar que tal estará ese amigo que tengo tiempo sin ver.
Con esto quiero decir que hemos puesto a las personas en un segundo plano, que nos hemos vuelto frívolos y egoístas, que solo nos importa lo que esta en "nuestro" mundo y cualquier situación, persona o cosa que no pertenezca a él, no nos importa.

Nos hemos olvidado que somos las personas las que movemos al mundo y no al revés, hemos olvidado el VIVIR para pasar tan sólo a SOBREVIVIR en un mundo regido por el caos y la complejidad.
Cuantificamos nuestro tiempo en dinero, no nos importa pasar algunas horas extras en nuestro trabajo para ganar una mejor posición en la empresa y sentir que así podemos ganar el mundo, pero nunca nos percatamos que al hacer eso estamos perdiendo cosas tan grandes como: la infancia de nuestros hijos, la oportunidad de disfrutar a nuestros padres o de visitar algún amigo.
Lo mas irónico de esto es que estas cosas que alimentan y engrandecen al ser humano son gratis y tan sólo nos cuestan un poco de nuestro tiempo.

Al escribir estas palabras me he dado cuenta que es más valioso para mi pasar 30 minutos con mis hijos jugando fútbol, que pasar tres horas intentando terminar ese proyecto que de cualquier forma veré mañana.
Me he dado cuenta de que me cuesta menos tomar el teléfono y hablarle a mi madre para preguntarle sobre que tal amaneció hoy, a discutir interminablemente con mis colegas sobre el futuro de la economía.
Me he dado cuenta de que es más importante para mi escuchar los sueños de mis amigos, que ver las frivolidades que pasan por la televisión.

¡Me he dado cuenta de las cosas que me hacen sentir vivo!
Estoy convencido de que nacimos para VIVIR. 
Mira a tu alrededor y ante tanta grandeza, responde:
¿Piensas seguir SOBREVIVIENDO?

Desconozco a su autor

La tragedia de los sentimientos

Que la condición humana es trágica es algo que no tiene vuelta de hoja. Nacemos para morir. Nuestro paso por este mundo es temporal y nuestro precioso planeta también, así como las galaxias y quién sabe si también el universo entero. Y sin embargo existe algo en nosotros, los humanos, que tiende hacia lo eterno. Puede que tan sólo sea una expresión de deseo, un no querer desaparecer, un querer permanecer de cualquier modo o manera. Puede que sea un querer negar la muerte, pero ése me parece un argumento demasiado simple como para que sea tan universal ese afán de trascendencia.

Una buena prueba de ello son los sentimientos. Alguien me preguntó el otro día si creía que el amor era eterno y le contesté que quizá el amor no lo era pero sí su huella. Parecería que el sentimiento es un lenguaje del alma; puede que la mente y el cuerpo tengan que ver con ellos también, pero el crisol donde se elabora es el alma. El sociólogo italiano Francesco Alberoni define el enamoramiento como "un estado naciente"; Stendhal define el amor como una cristalización del sentimiento en los seres que se aman, de la que surge algo nuevo a partir de lo cuál se vive desde entonces. Sea cuál sea la forma de explicarlo, la esencia de ello es una huella indeleble que pasa a formar parte de la identidad de la persona. Y esa huella que nos configura como seres amantes se convierte en el eje de nuestra existencia. El afán de trascendencia de la condición humana querría que el amor fuese eterno, pero el amor se traduce en actos y lenguajes temporales y, como todas las cosas sujetas al tiempo, va cambiando. Sin embargo, y no se sabe por qué, aunque el amor ya no nos habite, la huella de su paso permanece.

Como una gran cicatriz de un intenso combate. Esa huella que deja el sentimiento cuando ya es historia va configurando nuestro presente y nuestro futuro. A partir de lo vivido sentimentalmente, nuestra vida discurrirá, de ello la importancia de amar y ser amado. Hay personas que creen que el campo de los sentimientos es un gran mercado donde se puede escoger siempre. Si un amor no ha funcionado como se esperaba, se busca un recambio y a probar otra vez; y así de individuo en individuo. Pero un individuo no es una persona y puede que el amor tan sólo habite a las personas. Kant decía que "la persona es un fin en sí misma y no puede ser sustituida por otra". Quiero decir con ello que relacionarse amorosamente con una persona requiere tiempo. No se trata de una "funcionalidad" prediseñada anteriormente, sino del reconocimiento de los sentimientos propios y del otro y de todo un tiempo dedicado a ello. Es posible que algunos momentos vividos se conviertan en eternos en el patrimonio sentimental de cada cual, pero lo que es un patrimonio valioso también es algo con lo que vivir cuando esos momentos ya han pasado, con toda la añoranza que puedan suscitar. Pero somos seres cambiantes, todo lo que está vivo cambia y el lenguaje de los sentimientos también se halla sujeto a esa ley del cambio aunque, y quizás sea eso lo eterno, la huella de su paso permanezca.

También es posible que tengamos un límite para las huellas de los sentimientos vividos, tal vez el ser humano pueda con los sentimientos sólo hasta un determinado umbral. Quizás no se trate de "mucho", sino de lo adecuado. En esos nuestros tiempos se anuncia como una "gran felicidad" la intensidad. Sin embargo, el sol calienta, pero también quema.

REMEI MARGARIT, psicóloga y escritora

La sabiduría interior

Un sabio cierta tarde, llegó a la ciudad de Akbar.

La gente no dio mucha importancia a su presencia,
y sus enseñanzas no consiguieron interesar a la población.
Incluso después de algún tiempo llegó a ser motivo de risas
y burlas de los habitantes de la ciudad.

Un día, mientras paseaba por la calle principal de Akbar,
un grupo de hombres y mujeres empezó a insultarlo.
En vez de fingir que los ignoraba,
el sabio se acercó a ellos y los bendijo.

Uno de los hombres comentó:
¿Es posible que además, sea usted sordo?.
¡Gritamos cosas horribles y usted nos responde con bellas palabras!.

- "Cada uno de nosotros solo puede ofrecer lo que tiene".

Fue la respuesta del sabio.

Desconozco a su autor

Hace tiempo, tal día como hoy ocurría

Año: Efeméride:

753 AC Fundación mítica de la ciudad de Roma.
1109 Muere Anselmo de Canterbury.
1142 Muere el filósofo y teólogo Pedro Abelardo.
1211 Inauguración del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela.
1486 Fernando el Católico deroga los malos usos señoriales, incluida la remensa.
1519 Hernán Cortés desembarca en las costas de México.
1526 India: Babur funda el imperio mogol.
1699 Muere el dramaturgo Jean Racine.
1828 Nace el escritor Guy de Maupassant.
1836 El ejército norteamericano y texano derrota al general mexicano Santa Anna en San Jacinto.
1864 Nace el sociólogo Max Weber.
1872 España: inicio de la tercera guerra carlista.
1910 Muere Mark Twain.
1918 Muere en combate el "Barón Rojo".
1919 500.000 víctimas de la gripe en el Congo Belga.
1946 Muere el economista John Maynard Keynes.
1960 Brasilia nueva capital de Brasil.
1961 Yuri Gagarin es el primer hombre que alcanza el espacio exterior.
1967 Grecia: golpe de estado militar "de los coroneles".
1993 Muere el actor Mario Moreno "Cantinflas".
1995 El filósofo José Luis López Aranguren y la Agencia Efe son galardonados, por unanimidad del jurado, con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
1997 Un cohete Pegasus lanza y pone en órbita el Minisat, el primer minisatélite español de investigación.
2005: en España, el Congreso de los Diputados aprueba por primera vez el proyecto de ley que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Fuente: Almanaque de las efemérides