domingo, 3 de marzo de 2013

Después de una infidelidad



Todos estamos expuestos a enamorarnos o sentirnos atraídos por una tercera persona. Somos seres humanos y es una realidad que puede ocurrir, lo queramos o no.También es cierto que siempre tenemos un espacio en el que podemos elegir llevar esa “historia” adelante o no hacerlo…
ANTE LA TENTACIÓN…
Por ejemplo, puede que una persona vaya a clases de francés por las noches, y un día empiece una nueva alumna que le deje con la boca abierta. Una persona increíblemente bella y atractiva. Y además, se muestra claramente interesada por él. Pues bien, si este hombre tiene pareja y es feliz en su relación, deberá preguntarse si recibe todo lo que necesita de su pareja, si le aporta, si le suma. Si la respuesta a todo esto es que sí, lo más aconsejable es que se borre de francés. De lo contrario, está poniendo en peligro su relación de pareja. Si continua, seguramente su deseo crecerá y no podrá impedir que suceda lo que vaya a suceder.
EL “JUEGO” DE DESEAR Y SENTIRSE DESEADO
También hay otras personas que inconscientemente buscan esto: atraer, enamorar y enamorarse una y otra vez, desear y sentirse deseados, a pesar de tener pareja estable. Y lo hacen a escondidas, sin ser conscientes del gravísimo daño que le están haciendo a su pareja, y lo que es peor, sin darle a sus “aventuras” la más mínima importancia.
En estos últimos casos, lo que provocan (una vez todo lo ocurrido sale a la luz) es que generan un sesgo muy profundo en la confianza que había hacia ellosSi el otro decide continuar en esa relación, deberá empezar un trabajo de reconstrucción que no es fácil.
SI YA LO HA HECHO…
- Dicen que aquél que hace algo una vez, puede que no lo haga más. Y es que todos somos humanos, podemos equivocarnos y aprender del error…
Aquel que hace algo dos veces, es muy probable que lo haga también una tercera, puesto que ya repitió una vez, por algo fue….
Aquel que hace algo tres veces, no hay duda, lo continuará haciendo, ya sea porque le gusta, porque lo ve normal, porque lo ve bien o porque tiene algún problema y no lo puede evitar.
Digo esto para que las personas que se sientan identificadas recuerden que los seres humanos no cambiamos con facilidad. Sabéis que para el cambio antes debe haber conciencia, y en esos casos raramente la hay. Si no hay conciencia del problema, no hay problema. Si no hay problema, ¿para qué voy a cambiar?
¿QUÉ HACER?
En estos casos, lo mejor es recuperar la autoestima (seguramente con lo ocurrido la tendremos por los suelos) y preguntarnos si realmente queremos continuar con esta persona. Si queremos seguir con él/ella a pesar de lo que hemos descubierto, de lo que hemos sufrido, de lo que hemos vivido. A pesar de las mentiras, de los engaños, de la falta de respeto y la humillación que supone para la mayoría descubrir algo así.
A pesar de todo ésto…¿puedes seguir confiando en tu pareja?
Sílvia Congost Provensal
Psicóloga – Terapeuta – Coach Personal
Especialista en autoestima y relaciones

www.silviacongost.com

Hablamos y no nos entendemos



Hay momentos en la vida de toda pareja en que la comunicación se hace complicada, como sí sus miembros hablaran un lenguaje diferente. Esta sensación te puede hacer pensar que tu pareja ya no te entiende, que ya no te escucha. Todas las parejas atraviesan malos momentos. La buena comunicación y la buena sintonía se pueden recuperar si los dos tenéis ganas de mantener viva vuestra relación y si trabajáis para resolver vuestras dificultades.
La comunicación en general es muy compleja y todavía lo es más en una pareja, porque se mezclan elementos emocionales. Eso complica especialmente el diálogo cuando la pareja pasa por momentos de dificultad o de malestar, ya que cada persona aplicará su estado emocional a las palabras que le dice el otro, interpretándolas en función de lo que siente y no en función de lo que la pareja le está intentando decir en realidad. Y es que hay una gran diferencia entre lo que se piensa, lo que se quiere transmitir, como se transmite, como llega esta información a su destinatario y como éste entiende lo que se le ha dicho, especialmente cuando hay sentimientos importantes en juego.
DEJA DE INTERPRETAR Y EMPIEZA A ESCUCHAR
Cuando interpretamos las palabras de nuestra pareja nos fijamos más en el tono con el que el otro nos dice las cosas que con lo que nos está intentando comunicar en realidad. Si lo hacemos así, será inevitable que los reproches y los malestares personales acumulados durante el tiempo afloren en el peor momento. Utilizaremos también un tono más agresivo para expresar estos sentimientos y eso provocará una reacción similar en nuestra pareja, que se querrá defender de nuestros ataques utilizando la misma arma. Eso no es nada recomendable e implicará, inevitablemente, que la discusión no acabe bien. Incluso que se vuelva a repetir al cabo de poco tiempo. Hace falta pues que suavicemos las conversaciones subidas de tono, haciendo entender a nuestra pareja porque lo que nos ha dicho nos ha dolido y, a la vez, entendiendo nosotros el daño que podemos haber hecho a nuestra pareja con nuestros actos y palabras. Para conseguirlo, podemos decidir una fecha y una hora para continuar la conversación, con tiempo suficiente para pensar con calma sobre el problema que tenemos. Así podremos expresar, también con calma, nuestros sentimientos.
También tenemos que dejar de pensar que nuestra pareja nos conoce tanto que puede leer nuestros pensamientos y saber en todo momento qué es lo que deseamos y lo que necesitamos. Eso es imposible. Tener esta concepción hace que olvidemos decir lo que queremos y lo que necesitamos y que, al mismo tiempo, nos sintamos heridos y ofendidos cuando el otro no hace lo que nosotros habíamos pensado. Hace falta que digamos claramente lo que esperamos de la otra persona y de nuestra relación. Hablar nos evitará muchos problemas y malentendidos.
Una frase nunca tiene que empezar con mensajes del tipo “tú has / tú deberías…” o “tú no haces…” porque es muy probable que la pareja lo interprete como un reproche o como una acusación y que responda con un ataque para defenderse. De esta manera, lo que debería de ser una conversación para mejorar la relación se acaba convirtiendo en una discusión. Por eso, para conseguir que la pareja nos escuche, es mejor empezar la frase con un mensaje del tipo “me siento”, para que de esta manera la pareja no se sienta atacada y pueda razonar por qué puede habernos hecho sentir de esta manera.

Cuando hay dificultades, la comunicación no es imposible, aunque es más complicada. Por eso hace falta que los dos miembros de la pareja estén predispuestos a escucharse y a volverse en entender. Porque una mala etapa en una relación no implica necesariamente que esta se acabe rompiendo si no se pierde la esperanza y si se tienen ganas de resolver las dificultades.

Marina Castro
Terapeuta sexual y de pareja

Mejora para parejas: Trabajo por Merlina Meiler


El llevar adelante una relación implica un trabajo cotidiano. ¿Lo has pensado seriamente, alguna vez?

En los albores de un vínculo, todo es nuevo y va fluyendo por sí solo: las ganas de verse, los entendimientos, la pasión, los descubrimientos.

Con el tiempo, si la pareja se asienta y se va transformando en una relación estable, ¡hay que trabajar! Para llegar a buen puerto, para que se consolide y logremos ese vínculo permanente que tanto hemos anhelado. Algunas veces veo incluso matrimonios que se separan por nimiedades o que duran casados lapsos demasiado breves y me pregunto si se tomaron la “molestia” de actuar proactivamente con el objeto de limar asperezas y de dar una buena oportunidad a algo que puede ser brillante (con los pequeñas defectos que hasta los mejores diamantes contienen).

Se habla de “regar la plantita” periódicamente, pero esto, ¿qué significa? Hay varios ítems importantes a considerar:

- En ciertos momentos o bajo ciertas circunstancias, van apareciendo puntos de fricción entre los integrantes de la pareja (nuevos o recurrentes). La inteligencia con la que trates de minimizarlos (si te das cuenta que no revisten gran importancia) o de encauzarlos hacia un fin positivo incidirá en el futuro de ustedes dos juntos. Si lo que has hecho hasta ahora no dio el resultado esperado (vivir en armonía y con felicidad), prueba tomar otra actitud para obtener un resultado distinto.

- Cuando la mente se acostumbra a lo mismo, adopta la tendencia a aburrirse. En parejas de larga data la sorpresa y el misterio se han modificado o perdido hace ya tiempo (esto es normal y está relacionado con el paso del tiempo). Pensar y concretar nuevas posibilidades (ir a lugares distintos, hacer salidas sin los niños, cambiar tu “look” o sorprender con un mensaje/regalo/atención, por ejemplo) refresca y renueva la pareja: cualquier molestia o esfuerzo (que te involucre a ti o a otras personas que te ayuden) al que debas recurrir estará bien empleado y ninguna razón que puedas argüir (cansancio, poco dinero) es una excusa lo suficientemente válida para que no lo intentes.

- Modificar aspectos de nuestra personalidad que sabemos que decididamente irritan a los demás también implica un trabajo (por ejemplo, malas contestaciones, parquedad, irritabilidad), pero si nos damos cuenta que son un obstáculo para la plenitud de la pareja, podemos hacer la tentativa, durante una semana, de suprimir esa conducta y ver qué pasa y en qué medida mejoran las interacciones –tal vez nos percatemos de que vale la pena erradicar ese comportamiento por completo.

- Una cosa es trabajar para convivir con las diferencias o para subsanar los problemas que existen en cualquier situación que involucre a dos seres y otra, muy distinta, es que te quedes exhausto, sin energía, luchando contra molinos de viento o que aceptes lo inaceptable (malos tratos, por ejemplo). En todo momento me refiero a actitudes sanas que es conveniente tener con frecuencia para darle nuevos aires a tu pareja – ¡y a ti mism@!

¿Estás dispuest@ a trabajar para el crecimiento de tu pareja? ¿Cómo?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

Hace tiempo, tal día como hoy ocurría

Año: Efeméride:

1792 Muere el arquitecto Robert Adam.
1847 Nace el inventor Alexandre Graham Bell.
1870 EEUU: el gobierno fuerza la agrupación de los indios en reservas.
1886 Nace el actor José Isbert.
1915 Se estrena en Nueva York el filme "El nacimiento de una nación".
1918 I Guerra Mundial: Rusia y Alemania firman la paz.
1936 Nace la actriz Ursula Andress.
1939 Manuel Azaña dimite como Presidente de la II República española.
1968 Fallece el torero José Mejías (Pepe Bienvenida).
1983 Mueren el escritor Arthur Koestler y Hergé, creador de Tin-Tin.
1996 España: el Partido Popular obtiene mayoría relativa en las elecciones generales.
1996 Muere la escritora Marguerite Duras.
1994 La Santa Sede y Jordania establecen relaciones diplomáticas.
1996 El Partido Popular, encabezado por José María Aznar, gana por un estrecho margen las elecciones generales.
1998 El presidente de Microsoft, Bill Gates, protagoniza un careo con los representantes de las empresas que le acusan de ejercer prácticas monopolísticas ante el Comité de Justicia del Senado norteamericano.
1998: un criminal de guerra nazi, acusado de la muerte de más de 70.000 personas entre 1942 y 1943, es detenido en Stuttgart (Alemania).
2000: el Ministerio de Sanidad español da permiso a los científicos para la realización de cuatro experimentos genéticos en pacientes.
2000: el expresidente y dictador chileno Augusto Pinochet regresa a su país tras 503 días de detención en Londres.
2004: John Kerry se convierte en el candidato demócrata a las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
2005: en los Montes de Toledo (España) se detecta una población de lince ibérico que se creía extinto desde hace quince años.
2006: se celebra por primera vez el Clásico Mundial de Béisbol, ganando Japón.
2006: un grupo armado suní asalta un pueblo cercano a Bagdad y asesina a 19 civiles chiíes.
2006: concluye sin acuerdo la reunión de urgencia entre la Unión Europea e Irán para intentar frenar la crisis nuclear.


Fuente: Almanaque de las efemérides