viernes, 8 de febrero de 2013

Aprendamos de los pájaros

Yo amo a los pájaros, pero más aún los admiro por las mañanas, después de una noche de una noche de tormenta cuando suelo ver destruidos los nidos en las veredas de las plazas, cerca de los árboles donde estaban construidos.

Pero también por la mañana de ese mismo día les he oído cantar mientras acarrean material para construir otro nido, tal vez mejor, tal vez más fuerte.

Seguramente los pájaros habrán callado un momento por su nido roto, pero solo un momento, ellos saben que no sirve llorar frente a las ruinas más de lo aceptable, hay que empezar de nuevo. Pronto el nuevo nido estará armado y si otra tormenta llegara a derribarlo, una y mil veces volverán a construirlo.

Admiro a los pájaros por su afán esperanzado...!

¿Qué otra cosa es la esperanza sino el negarnos a los embates de la adversidad?

¿Qué otra cosa es la esperanza sino el modo interior de creer en el mañana?

Por eso piensa siempre que no hay nada más importante que el día de mañana.

Empezando eres invencible aunque una y otra vez no salgan las cosas como esperabas.

Un barco que naufraga, sigue siendo un barco, solo falta que sea reflotado para que vuelva a navegar.

Cuando una ilusión se frustra sigues teniendo el alma para albergar nuevas ilusiones y por mas que te golpee la vida, no te entregues nunca, di una oración, pon tu esperanza al frente y arremete, no te preocupes si en la batalla sufres alguna herida, es de esperar que algo así suceda.

Junta tu esperanza, ámala de nuevo y vuelve a arremeter.

Si tus anhelos son legítimos,
si no dañan a nadie los sueños que te impulsan,
insiste mil veces y otras mil si fuera necesario,
alguna vez la victoria será tuya.

Dar por sentadas las cosas…

Dar por sentadas las cosas y las personas que hay en tu vida te priva de la alegría que podrías experimentar si te sintieras agradecido.

Dar las cosas por sentado significa pasar por la vida sin percibir la multitud de dones que hay, en todos y en cada uno de sus momentos.

Piensa en las actividades y experiencias que te perderías si, de repente, desaparecieran, y cultiva una conciencia que no dé la vida por sentado.

Esfuérzate por permanecer alerta para buscar amor. Recuerda que no hay momentos insignificantes. Jugar a la pelota con un niño, contemplar la forma de las nubes a primeras horas de la mañana, escuchar los sonidos de las estaciones, darla las buenas noches a un ser querido…, todas y cada una de las experiencias de la vida son una oportunidad para experimentar gratitud o su opuesto, una sensación de aburrimiento. Esto es siempre un decisión que tomas tú.

Mantente despierto y muéstrate agradecido con todo y con todos.

Deja de asumir que la vida es algo garantizado. Demuestra tu aprecio por la vida y cultiva el agradecimiento.

Wayne W. Dyer

Honremos la vida


Muchos tenemos un mapa de carreteras que indica el curso que imaginamos que deberían tomar nuestras vidas. 

Es importante avanzar en la dirección correcta, pero si quedamos atrapados por las preocupaciones sobre nuestro destino final, olvidamos disfrutar del paisaje, de cada nuevo día.

Recuerda que algunas de las secretas alegrías de la vida no se encuentran en afanarse en ir desde el punto A hasta el punto B, sino, en inventar algunos otros puntos imaginarios a lo largo del camino.

El viaje que estás realizando, es magnífico.

No temas explorar territorio desconocido.

Si llegas a perderte, vas a tropezar con algunos de los descubrimientos más interesantes que puede hacer.

Deambula por caminos que nunca has recorrido
o por otros que jamás volverás a tener la oportunidad de recorrer
la vida no es una guía de viaje que debes seguir,
es una aventura que hay que emprender.

Alin Austin

La forja del alma

Lynell Waterman cuenta la historia del herrero que, después de una juventud llena de excesos, decidió entregar su alma a Dios.

Durante muchos años trabajando ahincadamente, practicaba la caridad, pero, a pesar de todas sus dedicaciones nada perecía andar bien en su vida, muy por el contrario, sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.

Una hermosa tarde un amigo que lo visitaba, y que sintió compasión por su situación, le comentó:

—Realmente es muy extraordinario que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado.

El herrero no respondió en seguida pues ya había pensando en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida, sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar, y terminó por encontrar la explicación que buscaba. He aquí lo que dijo el herrero:

—En este taller yo recibo el acero así, sin trabajar, y debo transformarlo en espadas. —¿Sabes tú cómo se hace esto?

—Primero, caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone al rojo vivo. Enseguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo muy pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada. Luego la sumerjo en un balde de agua fría y el taller entero se llena con el ruido el vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura. Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta: una sola vez no es suficiente.

El herrero hizo una larga pausa, y siguió:

—A veces el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás he de transformarlo en una buena hoja de espada. Y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería. Hizo otra pausa más y el herrero terminó:

—Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la cosa que pienso es:

"Dios mío, no desistas hasta que yo consiga tomar la forma que Tú esperas de mí. Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras

—pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas."

Autor Desconocido


La fuerza del amor

El núcleo del amor es la fuerza,
el valor que mostramos para luchar por lo que amamos,
la fortaleza para defender lo que más apreciamos,
enfrentar desafíos,
superar barreras,
derribar obstáculos.

Cuando el amor es auténtico surge con la fuerza de la audacia,
el atrevimiento,
la osadía que nos lanza a correr riesgos para conquistar lo que amamos;
es en esa entrega sin condiciones
donde surgen fortalezas donde antes no las había.

El amor nos da el valor de:
Luchar por nuestros sueños.
Dar la vida por los que llevamos en el corazón.
Modificar nuestra propia existencia.
Cambiar nuestro ser.
Rebasar el límite de nuestras potencialidades.

El amor nos da la fuerza:
Para respetar a los seres que amamos.
Para sonreír a pesar de las adversidades.
De la humildad para pedir perdón.
La grandeza de la comprensión.
La nobleza de perdonar.

El amor nos da el poder:
Para manifestar nuestras emociones.
Para alcanzar estrellas.
Para convertir nuestros sueños en realidades.
Entregar nuestra vida por un ideal.

El amor nos transforma en seres superiores,
nos despierta nuestra capacidad de asombro,
nos da la sensibilidad de la contemplación,
nos impulsa a niveles infinitos,
nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu invencible
y nos impulsa a alcanzar lo imposible.

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón de todos los seres humanos,
a cada uno corresponde decidir vivir como un paladín o un cobarde,
como un conquistador o un conformista,
como un ser excelente o un mediocre,
como un ser lleno de luz o quien permanece por siempre en la oscuridad,
el amor hace nacer la fuerza para atrevernos a ser
auténticos colaboradores en la grandeza de la creación.

Pregúntate:
Si de verdad amas,
¿estás luchando con todas tus fuerzas para conquistar lo que deseas?
El valor para luchar por tus hijos.
Cuidar de tus padres.
Hacer feliz a tu pareja.
Conceder el perdón a tu enemigo.
Pedir humildemente perdón a quien ofendiste.

Pregúntate:
¿Tienes la fuerza para amarte a ti mismo,
de convertirte en el ser que estás llamado a ser?
¿Te atreverías a hacer de tu vida una obra magistral
digna de las manos que te crearon?
¿Tendrás el valor de ser un auténtico hijo de Dios?
¿Tienes la fuerza del amor?

El éxito a través de las dificultades

No esperes el momento oportuno: créalo.

Dad a un hombre resolución y gramática,
y nadie podrá adivinar hasta dónde llegará su éxito.

No pierdas nunca un minuto de tu tiempo:
si un hombre del talento de Gladstone llevaba siempre un libro en el bolsillo, por miedo a dejar escapar un instante de su vida, ¿qué no deberá hacer cualquiera para evitar las pérdidas de tiempo?

No tengas más preocupación que la de escoger tu carrera. ¿Para qué sirves? Esta es la pregunta de la época.

Concentra tu energía en un solo e inmutable fin. No desperdicies el tiempo en vanas dudas ni pienses en muchas cosas, sino en una sola y con obstinación.

No dilapides tu tiempo en sueños sobre el pasado o el futuro; presta atención, en cambio, para aprovechar el momento presente.

Ten siempre buen humor y acostúmbrate a encontrar alegre la existencia. Ten buenos modales. El hombre de buenos modales no necesita riqueza. Encuentra todas las puertas abiertas y sin pagar puede pasar por donde quiera.

El más elevado talento no vale tanto como el tacto y el sentido común. En la carrera de la vida, sólo el sentido común puede facilitar la entrada en la pista. Respétate y ten confianza en ti; es el mejor medio de inspirarla a los demás.

"¡Trabaja o muere!":
éste es el lema de la naturaleza.
Si dejas de trabajar, mueres intelectual, moral y físicamente.

Ten carácter; del carácter viene el éxito.

Sé amante de la exactitud:
veinte cosas a medio hacer no valen tanto como una bien hecha.

Tu vida será lo que hagas de ella.
El mundo nos devuelve lo que le damos.
Aprendamos a obtener provecho de nuestros fracasos.
Nada vale tanto como la obstinación.

El talento duda, anda a tientas, se fatiga;
pero la obstinación está segura de ganar.

Asegúrate salud sólida y larga vida.

La condición esencial del éxito está en ser
'un animal de primera clase'.

Sé breve; termina todo negocio en un dos por tres.

Orison Swett Marden

¿Porqué no hacerlo por mi?

La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que queremos es cuidarlo, ocuparnos de él, escucharlo, procurarle las cosas que le gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo que más quiere en el mundo, llevarlo a los lugares que más le agradan, facilitarle las cosas que le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensión. Cuando el otro nos quiere, hace exactamente lo mismo.

Ahora, me pregunto:
¿Por qué no hacer estas cosas con nosotros mismos?

Sería bueno que yo me cuidara, que me escuchara a mi mismo, que me ocupara de darme algunos gustos, de hacerme las cosas más fáciles, de regalarme las cosas que me gustan, de buscar mi comodidad en los lugares donde estoy, de comprarme la ropa que quiero, de escucharme y comprenderme. Tratarme como trato a los que más quiero.

Pero, claro, si mi manera de demostrar mi amor es quedarme a merced del otro, compartir las peores cosas juntos y ofrecerle mi vida en sacrificio, seguramente, mi manera de relacionarme conmigo será complicarme la vida desde que me levanto hasta que me acuesto.

El mundo actual golpea a nuestra puerta para avisarnos que este modelo que cargaba mi abuela (la vida es nacer, sufrir y morir) no sólo es mentira, sino que además está malintencionado (les hace el juego a algunos comerciantes de almas).

Jorge Bucay
"El camino del Encuentro"


Qué es el amor en realidad

¿Qué es amor?
¿Cuándo decimos que amamos a alguien… estaremos en lo cierto?
¿Cómo saberlo?

He aquí algo para reflexionar
Ante la presencia de la persona supuestamente amada:

¿Simplemente te sudan las manos, tu corazón se acelera y no te sale la voz?
Eso no es amor… es nerviosismo

¿Simplemente no puedes quitarle tus ojos ni tus manos de encima?
Eso no es amor… es lujuria

¿Simplemente sientes orgullo de que te vean a su lado?
Eso no es amor… es suerte

¿Quieres a esa persona sólo porque siempre “está allí”?
Eso no es amor… es soledad

¿Estás a su lado porque sabes que eso es lo que ella y todos quieren?
Eso no es amor… es lealtad

¿Estás a su lado sólo porque te prodiga cariño o toma tu mano?
Eso no es amor… es confianza

¿Permaneces con ella porque dice amarte y no quieres herirla?
Eso no es amor… es lástima

¿Estás con ella sólo porque al verla, sientes que te da un brinco el corazón?
Eso no es amor… es pasión

¿Perdonas sus errores sólo porque ella te importa?
Eso no es amor… es amistad

¿Le dices todos los días que ella es la única persona en tu mente?
Eso no es amor… es una mentira

¿Sientes estar dispuesto a dar todas tus cosas materiales por ella?
Eso no es amor… es caridad

Entonces…
¿Cuándo estás realmente enamorado?

Cuando…
La tristeza de la persona amada… te hace sufrir.
Su pena, aunque ella sea fuerte… te hace llorar.

Sus ojos son capaces de ver tu alma
y de tocarla tan profundamente, que… duele.

Una ciega e incomprensible conexión te atrae
y te mantiene a su lado sin echar de menos a otras que simplemente te atraen.

Su ausencia te sume en la melancolía.
Darías por ella tu corazón, tu vida y tu muerte

Si esto es amor…
¿Por qué amamos?
¿Por qué el amor es lo que más buscamos en la vida?
¿Esa pena, esa agonía, esa tortura?
¿Por qué deseamos tan vehementemente estar enamorados?

La respuesta es sencilla…
Cuando el amor es correspondido, no sientes pena, agonía ni tortura…
deseas a la persona amada…
ella o el exalta tu pasión
sientes orgullo de tenerla (o) a tu lado
Te encanta saberla (o) “allí”,
no concibes tu vida sin ella (el)

Cuando no está a tu lado, el solo pensar en ella (el)...
te hace sonreír con ternura.

Cuando te acaricia o toma tu mano,
te transmite tal confianza que te sientes capaz de conquistar el mundo

El saberla (o) a tu lado y de tu lado
te hace soñar en el futuro,
llena tu vida de ilusiones.

Ese coctel de sentimientos es el AMOR.

Te hace vivir una sensación tan sublime…
que hace de él un sentimiento ADICTIVO y…
sólo cuando lo pierdes…
como en cualquier otro tipo de adicción,
el vacío que deja… te tortura…
te causa una profunda agonía… una honda pena…

Quienes aún no lo hayan encontrado… sigan buscando…

No educas cuando

No educas cuando impones tus convicciones,
sino cuando suscitas convicciones personales.

No educas cuando impones conductas,
sino cuando propones valores que motivan.

No educas cuando impones caminos,
sino cuando enseñas a caminar.

No educas cuando impones el sometimiento,
sino cuando despiertas el coraje de ser libre.

No educas cuando impones tus ideas,
sino cuando fomentas la capacidad de pensar por cuenta propia.

No educas cuando impones el terror que aísla,
sino cuando liberas el amor que acerca y comunica.

No educas cuando impones tu autoridad,
sino cuando cultivas la autonomía del otro.

No educas cuando impones la uniformidad que adocena,
sino cuando respetas la originalidad que diferencia.

No educas cuando impones la verdad,
sino cuando enseñas a buscarla honestamente.

No educas cuando impones un castigo,
sino cuando ayudas a aceptar una sanción.

No educas cuando impones disciplina,
sino cuando formas personas responsables.

No educas cuando impones autoritariamente el respeto,
sino cuando lo ganas con tu autoridad de persona respetable.

No educas cuando impones el miedo que paraliza,
sino cuando logras la admiración que estimula.

No educas cuando impones información a la memoria,
sino cuando muestras el sentido de la vida.

Rene Juan Trossero

Viviendo otra vida (sobre las relaciones simbióticas) por Merlina Meiler

Siempre hablas de alguien cercano a ti.. Tienes a esa persona como ejemplo y guía, estás pendiente de qué le sucede, de sus decisiones, idas y venidas… ¿y si decidieras hacerte cargo de tu vida en vez de vivir una ajena?

Algunas personas tienen una relación extremadamente cercana a otra y eso les impide crecer y desarrollarse en el ámbito personal, más allá de la edad que tengan.

No me refiero a las relaciones de cercanía que son bien sanas y necesarias para transitar con apoyo y cariño las distintas etapas de nuestra vida. Este intercambio estupendo de momentos, emociones, confidencias, tribulaciones, partes de nuestra historia, es muy enriquecedor. Es importante tener en nuestro entorno a alguien en quien confiemos plenamente y nos dé contención emocional, ya sea un familiar o un amigo entrañable. Nos ayuda a sentirnos mejor, nos quita ese sentimiento de soledad ante el universo que a veces se apodera de nuestra razón, nos abriga el alma. Es un estímulo insustituible en los momentos difíciles: sin lugar a dudas, la presencia de un ser querido nos ilumina la vida.

RELACIONES SIMBIÓTICAS

Pero hay otra clase de relaciones interpersonales que son nocivas y son a las que quiero referirme en este artículo: son aquéllas en las que uno de los miembros deja de tener vida propia para fundirse simbióticamente con otra persona: ve y siente por ojos de un familiar, una pareja o algún amigo, o incluso algún personaje famoso del cine, la televisión u otro medio. Resulta difícil algunas veces darse cuenta de las verdaderas implicancias de estos vínculos hasta que un día te das cuenta que tu vida ha quedado relegada en un aspecto (o en muchos), ya que no eres el protagonista: estás tan inmiscuido en lo que le sucede a otra persona que “te olvidas” que respiras, comes y te manejas en el mundo de manera autónoma.

Tal vez piensas en esta persona constantemente, te preocupan sus problemas en carne propia ya que sientes lo mismo que ella – no estás disociado. Se podría decir que, de algún modo, intentas ocupar su lugar y no el tuyo. Se establece una conexión simbiótica, de ganar/perder (o incluso perder/perder) y no es necesario que la otra persona esté involucrada, o sea, puede haber un nexo unilateral, como en el caso de admirar profundamente a alguien famoso, al punto de imitar su vida o costumbres sin prestar atención a tus necesidades genuinas.

Las personas que entablan este tipo de vínculos generan un vacío en sus vidas que es llenado por la presencia (real o imaginaria) de otra persona. Te preocupa lo que le sucede, la juzgas, le resuelves sus problemas, hablas sobre sus cosas más que sobre las tuyas, las cosas malas que le acaecen tienen un impacto tan fuerte sobre ti que te nublan el discernimiento y se te hace difícil continuar con tus actividades diarias. No respetas sus espacios ni su intimidad. Opinas y tomas partido en sus asuntos. Estas actividades te sacan del centro de tu vida y te insumen tanta energía y tanto tiempo que todo lo tuyo queda relegado a un segundo plano. Situación cómoda para ti, seguramente, ya que implica no enterarte de qué te está sucediendo realmente. El temor de tomar las riendas de tu propia vida y de desarrollar tu rica personalidad te paralizan, prefieres subsistir y actuar en función de lo que tú percibes como las necesidades y deseos de otra persona.

Tal vez discutan o no tengan una relación armónica, pero no es una condición excluyente de las conexiones simbióticas seguir parámetros de tranquilidad o mansedumbre. Una pelea no significa poner un límite, puede implicar una reafirmación del drama de control existente entre las dos partes, o sea, una retroalimentación.

PARA RECONOCER UNA RELACIÓN SIMBIÓTICA

¿Cómo reconocer si te hallas en una situación semejante? Es bastante simple: describe tu vida. ¿Te sientes en un lugar estanco? Si no tienes muchos eventos nuevos para contar y en cambio sí puedes describir con lujo de detalles los acontecimientos de alguien con quien tienes un trato prácticamente diario, entonces es bien probable que formes parte del grupo de personas que entablan relaciones simbióticas.

IDEAS PARA SALIR

Si vivir la vida de otra persona en vez de la tuya te hace infeliz, lee algunas ideas que pueden llegar a ayudarte para que encuentres tu rumbo:

Respeta a la otra persona. No la juzgues ni irrumpas en su vida tratando de manipularla, ni permitas que lo haga contigo. Si toma decisiones erróneas, respétala, a cada persona le gusta equivocarse por sí sola. No hagas lo que no te pidió que hicieras, y niégate a hacer cosas que le correspondan a él o ella. Poner límites claros a otras personas significa respetarte a ti mismo en primer término, y luego a ellos.

Toma una distancia prudencial, aunque vivas en la misma casa. No pases todo tu tiempo libre con esta persona, diversifica tu núcleo. Que pasen menos tiempo juntos no implica un abandono o que se dejen de querer.

Trata de iniciar alguna actividad nueva, por tu cuenta. Seguramente tienes inquietudes no desarrolladas, es un excelente momento para que enfoques tu atención en ellas. Te sentirás profundamente bien al encarar algo productivo para ti, de manera independiente.

Al poner en práctica recursos para despegarte emocionalmente, cambiará tu manera de relacionarte con esta persona y con todo tu entorno. Lograrán una comunicación más sana, que a su vez se translucirá en la creación de otros vínculos igualmente sanos en distintas áreas de tu desenvolvimiento personal. Asimismo, esta actitud nueva y positiva liberará energía trabada que permitirá la puesta en marcha de facetas de tu vida que hoy están en proceso de hibernación.

Fuente: http://www.mejoraemocional.com