miércoles, 6 de febrero de 2013

Mecánico del alma

Una vez iba un hombre en su auto por una larga y muy solitaria carretera cuando de pronto su auto comenzó a detenerse hasta quedar estático. El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar qué era lo que tenía.
Pensaba que pronto podría encontrar el desperfecto que tenía su auto pues hacía muchos años que lo conducía; sin embargo, después de mucho rato se dio cuenta de que no encontraba la falla del motor.

En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un señor a ofrecerle ayuda. El dueño del primer auto dijo: Mira este es mi auto de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano. No creo que tú sin ser el dueño puedas o sepas hacer algo.
El otro hombre insistió con una cierta sonrisa, hasta que finalmente el primer hombre dijo:
Está bien, haz el intento, pero no creo que puedas, pues este es mi auto.
El segundo hombre echó manos a la obra y en pocos minutos encontró el daño que tenía el auto y lo pudo arrancar.

El primer hombre quedó atónito y preguntó: ¿Cómo pudiste arreglar el fallo si es MI auto?
El segundo hombre contestó: Verás, mi nombre es Felix Wankel... Yo inventé el motor rotativo que usa tu auto.

Cuántas veces decimos: Esta es MI vida; Este es MI destino, esta es MI casa... Déjenme a mí, sólo yo puedo resolver el problema!. Al enfrentarnos a los problemas y a los días difíciles creemos que nadie nos podrá ayudar pues "esta es MI vida".
Pero... Te voy a hacer unas preguntas:
¿Quién hizo la vida?
¿Quién hizo el tiempo?
¿Quién creó la familia?

Sólo aquel que es el autor de la vida y el amor, puede ayudarte cuando te quedes tirado en la carretera de la vida.
Te doy sus datos por si alguna vez necesitas un buen "mecánico":
Nombre del mecánico del alma: DIOS Dirección: El Cielo
Horario: 24 horas al día, 365 días al año por toda la eternidad
Garantía: Por todos los siglos
Respaldo: Eterno
Teléfono: No tiene. Pero basta con que pienses en Él con fe, además
de que esta línea no está nunca ocupada.

Desconozco a su autor


Las verdaderas razones de los problemas en la pareja

Al parecer, el origen de los problemas en la pareja se pueden identificar muy fácilmente, y éstos pueden ser por ejemplo, celos, infidelidad, peleas familiares, mala comunicación, etc.

Pero estos agentes que podemos denominar como causantes de una crisis de pareja son la señal de algunos problemas mucho más intensos que suceden a nivel personal, pero que influyen en la relación.


Es muy común culpar a una infidelidad, por ejemplo, de por qué peleamos tanto con la pareja o por qué desconfiamos. Pero ese no es el motivo principal, ese es el remate de todo un comportamiento que terminó en el engaño. Es muy común no darse cuenta de cuáles fueron los motivos reales que desencadenaron todos los problemas y consecuencias que vivimos en el presente.

A pesar de esto, se sigue diciendo que los problemas en la pareja son causados por infidelidades, celos, agresividad, problemas familiares, etc. Si lo que quieres es cambiar las cosas, sería muy recomendable que mires más lejos e indagues en los verdaderos motivos del conflicto.

Lo que daña tu relación no son los celos; la inseguridad que sientes es mucho más intensa y tiene mucho que ver con tu interior. La verdadera causa de tus problemas de pareja son tus creencias, las imágenes mentales, la realidad que tú has fabricado.

Te miras al espejo y te ves con sobrepeso, es inútil enfadarse con el espejo! Lo que sucede es que debes mirar y cuidar tu alimentación.Bien, pues esto es lo mismo. Es preciso que cambies las imágenes, creencias y hábitos que en estos momentos están dañando la relación y que se revelan como un problema determinado.

Tengo una buena noticia para ti. Y es que puedes cambiar el origen de los pensamientos que han dado lugar a que tu relación no funcione adecuadamente. Lo primero que tienes que hacer es preguntarte honestamente acerca de tus sentimientos acerca de los problemas que estás viviendo.

Por ponerte un ejemplo, si tú eres una persona celosa debes buscar de dónde te viene el origen de esa inseguridad. Solamente esto te ayudará a ser consciente del origen mental instalado en tu mente; ese es el primer paso que te dará la fuerza necesaria para poder cambiarlo desde la raíz.

Intenta siempre ir más allá del problema. Esto es muy necesario e importante porque así te darás cuenta de lo que tienes que realizar para poder hacer cambios en tu relación.

Te mando una nube de abrazos,

Vanessa Arjona

Dar para recibir

Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al borde del camino cuando vio a lo lejos venir al rey con su corona, su capa y sus seguidores.

En eso pensó: "Le voy a pedir, porque los reyes son generosos y de seguro me dará siquiera lo necesario para vivir el día de hoy". Y cuando el rey pasó cerca, le dijo: "Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?" Aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho más.

Pero con gran sorpresa suya el rey le miró y le dijo: "¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?" El mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo:
Pero su majestad, ¡yo no tengo nada, soy pobre!".

El rey respondió: "Algo debes de tener. ¡Busca!".

En su asombro, el mendigo buscó entre las cosas de su pobre morral, y se dio cuenta que solo tenía 5 granos de arroz para comer ese día. Pero se los dio complacido al rey, imaginándose que sus familiares nunca le creerían cuando les dijera que él había socorrido nada menos que al rey.

Complacido el rey dijo: "¡¿Ves como sí tenías?!" Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz.

El mendigo dijo entonces:

"Su majestad, creo que acá tengo otras cosas", pero el rey le dijo: "Solamente de lo que me has dado de corazón, te puedo yo dar".

Es fácil en esta historia reconocer como el rey representa a Dios, y el mendigo a nosotros. Notemos que el mendigo aún en su pobreza intenta socorrer al rey cuando éste se lo pide.

Ocasionalmente, Dios nos pide que le demos algo para así demostrarle cariñosamente que somos sus hijos y él es el Padre bueno.

Unas veces nos pide ser humildes, otras ser sinceros o no ser mentirosos.

Nos negamos a darle a Dios lo que nos pide, pues creemos que no recibiremos nada a cambio, sin pensar en que Dios devuelve el ciento por uno.

No sé qué te pida Dios en este momento. No lo sé.

Solamente sé, que por lo que le des, te devolverá mucho más, y recuerda no darle solamente unos pocos granos, dale todo lo que tengas, pues sinceramente, VALE LA PENA.

Autor desconocido


No es fácil...

... pedir disculpas,
... comenzar de nuevo,
... reconocer un error,
... recibir consejos,
... ser considerado,
... soportar el éxito,
... seguir probando,
... abandonar los malos hábitos,
... perdonar y olvidar,
... salir de la rutina,
... sacar provecho de lo poco,
... mantener una norma elevada,
... descubrir el lado bueno de las cosas,
... aceptar una represión merecida,
... amar, aún a tus enemigos,
... tomar tu cruz cada día y seguir a Jesús... pero vale la pena.


Desconozco a su autor


De la inaccion a la accion por Merlina Meiler

Si te encuentras triste, desganado, bajo de energías, te parece que estás inmerso en un círculo cerrado ya que las preocupaciones vuelven a ti de manera recurrente, ¡sólo necesitas ponerte en acción! En este artículo te propongo una sencilla manera de lograrlo y de empezar a lograr cambios… desde mañana mismo.


En ciertos momentos de nuestra vida, por diversas circunstancias, estamos estancados. Las cosas no han salido como esperábamos. Se derrumbaron proyectos, sueños. Nos agobian preocupaciones, nos sentimos tristes, decepcionados. Probablemente pensemos en algún tema en particular de manera recurrente, y de hecho pasamos horas dándole vueltas al asunto.

Tal vez lloremos, ataquemos la heladera hasta vaciarla, o no nos pase bocado por la garganta. El patrón de conducta de cada persona para evadirse del presente es diferente, pero suele tener un denominador común: la inacción. Horas letárgicas frente al televisor. En muchos casos vemos que se repite la misma rutina, día tras día. Preferimos el mutismo y la reclusión por tiempo indeterminado. O para descargarnos a lo sumo hacemos llamados telefónicos interminables que sólo nos hacen recrear nuestra angustia una y otra vez. En realidad no generamos nada nuevo, sólo nos volvemos a sumergir en lo mismo.

Para no enfrentar el presente la gente busca diferentes vías de escape. Una es el disgusto constante, la queja por la queja misma. Nada de lo que hacemos nos satisface y todo tiene el mismo color gris. Si estamos emotivos e hipersensibles, esta conexión con nuestros sentimientos nos indicará que, además, estamos tristes. Tal vez no nos demos demasiada cuenta de este estado de abulia y de desgano, pero no disfrutamos de la vida, las cosas que hacemos no nos completan, siempre nos falta algo. No estamos centrados en el presente, sino en comparar situaciones pasadas con lo que sucede.

PONIÉNDONOS EN ACCIÓN

¿Estás listo (o lista) para ponerte en movimiento? ¡Muy bien! Manos a la obra. Lo único que precisamos hacer es un cambio en nuestros hábitos, salir de las rutinas prefijadas, hacer algo distinto que implique ponernos en movimiento. Cualquier cosa que hagas estará bien, siempre y cuando genere un cambio productivo en las actividades que viniste haciendo. Las mujeres cuando estamos tristes solemos ir a la peluquería a cambiarnos el peinado. ¡Al menos nos estamos moviendo y cambiando el patrón de ensimismamiento!

¿Cómo logramos dar este paso? Decide ahora, mientras lees este artículo, hacer algo distinto mañana. Apenas una sola cosa. Permítete, sólo mañana, llevar a cabo algo que hace tiempo quieres hacer. O que los demás desalentaron “porque ya no eres un niño”, “no es para mujeres”, “sale demasiado dinero”, o limitaciones semejantes. O algo que se te venga a la mente en este preciso instante. Que sea bien distinto a tus actividades habituales, o las modifique de alguna manera (¡hasta tomar un camino diferente para ir a trabajar!). Fíjate cómo te ves y te sientes. Si quieres, compártelo conmigo. Una vez que quiebres el círculo de la inacción y te pongas en movimiento tu vida se irá llenando, progresivamente, de más y más colores.

Fuente: http://www.mejoraemocional.com