jueves, 31 de enero de 2013

Al otro lado de la ventana

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas; las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.


Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos imaginaba; la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

El otro hombre se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo consideró apropiado, pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambia encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para alzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre le pregunta a la enfermera qué es lo que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo:

“Quizás solo quería animarle a usted”.


MORALEJA

Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de la pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble.

“Hoy es un regalo, por eso se llama el presente”


El cuerpo habla

EL CUERPO GRITA LO QUE LA BOCA CALLA

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". Bach.

Muchas veces...

El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes invade cuando la soledad duele.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.

La presión sube cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.

El cáncer mata cuando te cansas de "vivir".

¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo?

La Enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino.

El camino a la felicidad no es recto:
Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES,
existen semáforos llamados AMIGOS,
luces de precaución llamadas FAMILIA,
y todo se logra si tienes:
Una llanta de repuesto llamada DECISION,
un potente motor llamado AMOR,
un buen seguro llamado FE,
abundante combustible llamado PACIENCIA,
pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS


Nadie es indispensable

Comienza la historia:

Valentín se graduó hace un par de años y vive en Estados Unidos.
Tiene un trabajo en el área de computación en una compañía internacional que lo lleva a viajar con frecuencia por diversos países.
Cuando le pregunté por su trabajo, me respondió: "Tranquilo, pero muy bien".

¿Por qué tranquilo?

Le pregunté.
Me dio una respuesta muy interesante: "Porque allá se entra muy puntualmente pero se debe salir también a la hora exacta.
Si te quedas a trabajar más tiempo, tu jefe empieza a dudar de tu capacidad y ofrece quitarte el trabajo.
El trabajo que se asigna es para realizarse dentro de las horas que debes permanecer en la oficina y a la empresa le interesa que quienes trabajan ahí tengan una vida personal.

Esa vida personal comienza a las 6 de la tarde:

Esto coincide con un programa de televisión que me tocó ver por cable en días pasados. Era una reunión de expertos en relaciones laborales y la gran discusión eran los horarios de trabajo que se han alterado en muchos países.

Uno de los expertos en relaciones humanas dijo que el trabajo NO debería sustituir jamás a la vida personal del trabajador. Y explicó por qué: "La única posibilidad de encontrar el equilibrio necesario para que una persona sea sana en lo psicológico, emocional e intelectual es que le dedique tanto tiempo a sus relaciones personales como a sus relaciones laborales".

Las “exigencias laborales“ -explicó- se han vuelto muy demandantes.

Algunas empresas han obligado a sus empleados a posponer su vida personal para un futuro que nunca llega y lo que es peor, a renunciar a ella para sustituirla con la vida laboral, lo cual es absurdo".

Entre muchas otras cosas:

Uno de los expertos señaló algunas de las cuestiones que deberían encender la alarma en cualquier institución o empresa, porque son síntomas de que algo anda mal:

Exceso de juntas, particularmente de aquellas en las cuales se discute mucho pero no se llega a nada concreto.

Planes y proyectos muy bien elaborados que rara vez toman forma.

El premiar a quien permanece trabajando dos o tres horas después de la hora de salida. Según el experto, eso sólo puede suceder por tres razones:

Porque no le alcanza el tiempo (síntoma de ineficiencia o incapacidad por parte del trabajador).

Porque se le ha asignado más trabajo del que debe tener ese puesto (síntoma de ineficiencia de la empresa o de quien asigna el trabajo).

Porque hizo cosas ajenas al trabajo durante el tiempo de éste (deshonestidad del trabajador) y, por lo tanto, debe reponer tiempo perdido.

Efecto dominó (cualquiera de las tres opciones mencionadas sucede con alguien y afecta el trabajo de otros que, como consecuencia, también se tendrán que quedar a completar su responsabilidad).

Visualización errada:

El que todos los ejecutivos o directivos deban estar siempre (a cualquier hora de cualquier día disponibles, para lo cual se les obliga a cargar con un rastreador a donde vayan: celular, beeper, etc.

El que se reciban mensajes, electrónicos oficiales escritos a altas horas de la noche o en la madrugada y/o durante fines de semana (que deben estar dedicados a la vida familiar) y/o de sitios vacacionales o de descanso.

El que entre los empleados o directivos de los niveles superiores haya un índice muy alto de divorcios, o peor aún: de infartos y crisis nerviosas.

El que los familiares (principalmente esposa e hijos) de los trabajadores se quejen del tiempo excesivo que éstos le dedican a la empresa.

El que el único tema de discusión o platica en las reuniones donde coinciden varias personas de la misma empresa sea relacionado con el trabajo.

El que los trabajadores descubran que ir al cine, teatro, ópera, conciertos, museos o centros de diversión se ha vuelto una actividad excepcional en su vida.

El que el trabajo se convierta en algo agobiante y genere más estrés que satisfacción en quien lo realiza.

¿Te reconoces en alguna o en varias de ellas?

¿Reconoces a tu esposo(a), a tu jefe(a), amigo(a), tus colegas? ¿Crees que el experto está equivocado? ¿Las consideras exageraciones?

El trabajo es uno de los elementos importantes en la vida de los seres humanos, pero no el único.

Una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que saliste de tu trabajo a la "hora de salida", sin sentirte culpable? Ahora, ¿qué opinas? A veces nos desvivimos tanto por el trabajo que lo menos que esperamos es una gratificación a nuestros esfuerzos.

Por eso pienso que uno debe compartir con su familia todo el tiempo que pueda.

En el trabajo solamente somos un número más:

El trabajo se mantiene y otro número toma tu lugar, nadie es indispensable en una compañía.

Entiende, comprende, reflexiona:

Que en tu HOGAR nadie toma TU LUGAR y TU sí eres INDISPENSABLE en él.


Libro recomendado: El caballero de la armadura oxidada por Merlina Meiler

Este libro de Robert Fisher (quien empezó su carrera a los 19 años, escribiendo para Groucho Marx) narra una aventura: el viaje de un caballero, que representa un camino de transformación profunda.

El caballero estaba atrapado en su armadura y así ocultaba sus limitaciones, su miedo y su falta de aceptación. Cuando se da cuenta de que está a punto de perder a su familia por culpa de esa armadura, decide deshacerse de ella, pero para lograrlo debe pasar por distintas pruebas que lo llevan a conocerse y a aceptarse como verdaderamente es y así conseguir la felicidad que siempre había buscado.

Este libro te conectará con la importancia de amarte y de aceptarte a ti mismo. También te dará ideas de cómo liberarte de lo que te dificulta dar y recibir amor. Solo en español ya se han vendido más de un millón de ejemplares.

Escucha el audiolibro (dividido en siete partes): Aquí

Fuente: http://www.mejoraemocional.com