domingo, 27 de enero de 2013

Recursos Emocionales y la importancia de su buen uso en las relaciones de pareja.

Las relaciones de pareja constituyen una parte muy importante de la vida de los seres humanos adultos. Quizás es la parte más importante, porque muchas veces la calidad de vida con la pareja determina la calidad de vida de las personas en todos los demás aspectos: familiar, salud, económico, social, etc. Cuando estamos bien con nuestra pareja, podemos vencer cualquier obstáculo. Como dice la canción: “…Es más corto el camino si somos dos…”

Para que una relación de pareja funcione bien, es muy importante tener una visión clara sobre las bases de su funcionamiento. Tal vez te has preguntado muchas veces, ¿por qué fracasan las relaciones de pareja si siempre comienzan con las mejores intenciones? ¿En qué fallamos al tratar a nuestra pareja? ¿Cuáles son los factores que determinan el éxito o el fracaso?

Las respuestas a estas preguntas podrían abarcar muchas cosas. Hoy hablaremos de los recursos emocionales, que representan “la sangre” de las relaciones. Los recursos emocionales son las capacidades con las que contamos para poder relacionarnos con otras personas. Todos nacemos con ciertas capacidades o con una base de los recursos emocionales. Durante la trayectoria de nuestra vida, los podemos utilizar bien o mal, los podemos desarrollar o los podemos atrofiar. Cada uno es el dueño de sus recursos emocionales y de su uso.

Toda emoción genera una energía que podemos dirigir a la creatividad o a la destrucción. Las emociones en si no son un problema. Nosotros no las elegimos, las emociones fluyen de manera natural. Pero de nosotros depende como las gestionamos, que hacemos con nuestras emociones. Cada uno es el único responsable de canalizar la fuerza que generan las emociones hacia nuestro objetivo. Por lo que en un torrente de las emociones no podemos olvidar de nuestros objetivos principales. Si nuestro objetivo es tener una relación de pareja estable y agradable, no podemos permitir que nuestras emociones incontrolables destruyan este objetivo.

Lo que hay que tener muy claro es que los recursos emocionales, como cualquier otro recurso, son limitados. El mal uso de estos recursos, inevitablemente conduce al desgaste emocional. Un estado apartico, en el cual la persona pierde la capacidad de dar y de recibir amor, cuando se pierde la alegría, la esperanza, el goce y el disfrute de la vida. Cuando todo da igual y nada produce la emoción. El estado de desgaste emocional, podría ser muy peligroso, ya que abre las puertas a la tristeza y a la depresión.

Pero por otro lado, los recursos emocionales son renovables cuando se les da el buen uso, y cuando son alimentados. Es de vital importancia utilizar los recursos emocionales de forma inteligente. Es nuestra responsabilidad cuidar estos recursos y tomar consciencia sobre su disponibilidad y sus límites. Por lo cual el desperdicio de los recursos emocionales o su uso poco inteligente, inevitablemente hará el impacto en nuestra vida en pareja y tendrá sus consecuencias.

Otro aspecto que no se puede olvidar es que las emociones son “contagiosas”. Cuando actuamos con amor, bondad, paciencia, tolerancia, apoyo, admiración, cuidado, respeto sembramos un campo energético de un ambiente emocional cálido y sano. La otra persona recibe esta energía y inevitablemente se pone en la misma onda emocional, respondiendo con las mismas emociones positivas.

De igual forma cuando actuamos con odio, resentimiento, ira, venganza, rabia, frustración, tristeza, desanimo, inevitablemente propiciamos el ambiente cargado de energía negativa, un entorno contaminado hasta tóxico.

El intercambio emocional entre la pareja es permanente, y va en ambas direcciones. Influimos en nuestra pareja y nuestra pareja influye sobre nosotros. Y así entre ambos se construye el clima emocional que puede ser enriquecedor, o puede ser desgastante. También nuestra actitud y las acciones dependen de nuestro estado emocional, lo cual a su vez determina nuestra calidad de vida.

Si queremos que nuestro entorno emocional sea sano y enriquecedor, que esté libre de la contaminación, que propicie la energía positiva y creativa, es importante cuidar nuestras emociones y las de nuestra pareja. Se trata de utilizar las emociones de forma inteligente y creativa, en vez de ser víctima de los torrentes emociones.

Podemos comprar los recursos emocionales con cualquier otro recurso de vital importancia, tales como salud o los recursos económicos. Todos sabemos que si la salud no se cuida, si tenemos los hábitos alimenticios malsanos, si no hacemos el ejercicio con regularidad, si hacemos actividades que nos son contraindicados por el médico, a lo largo de la vida la salud se deteriora y se pierde. Si en nuestra vida económica solo consumimos sin producir los ingresos, es obvio que los recursos económicos llegarán a su fin algún día. Si derrochamos los recursos, si no nos dedicamos a multiplicarlos, éstos llegan a su límite.

Los recursos emocionales funcionan de la misma forma. Si no se gestionan de manera eficiente, se produce su agotamiento. Es importante y necesario que dediquemos nuestros otros recursos, tales como nuestro tiempo, esfuerzo y dinero para multiplicar los recursos emocionales entre la pareja. Es de vital importancia utilizar la creatividad, la alegría, el humor para vivir las emociones positivas entre la pareja. Para esto no existen recetas ni recomendaciones que funcionen para todo el mundo, cada uno tiene sus gustos y sus preferencias.

Lo importante es tener claro que es nuestra responsabilidad y deber proporcional las emociones positivas a nuestra pareja. No se trata de esperar que nuestra pareja nos haga sentirnos bien, se trata de ser proactivo y esforzarse en crear las experiencias agradables, momentos de placer, de alegría. Generalmente las sorpresas agradables, que se enfocan en los gustos de nuestra pareja, no fallan en crear un clima de alegría y agradecimiento. En cualquier relación importante en nuestra vida, pero sobre todo en relaciones de pareja, es necesario sembrar las emociones positivas para cosechar los recursos emocionales.

También es importante es cuidarse para no caer en el derroche emocional, el cual conduce al desgaste. Un ejemplo de un desgaste emocional es la intención de cambiar algo en nuestra pareja, su personalidad, sus costumbres, sus puntos de vista. Generalmente todos los esfuerzos por “mejorar” a nuestra pareja conducen al fracaso. Lo cual a su vez produce un sentimiento de frustración y de ira.

¿Cuál sería la actitud emocionalmente inteligente cuando algo no nos gusta en nuestra pareja? Generalmente en estos casos existen cuatro posibles soluciones:

  1. Decirle a nuestra pareja lo que no nos gusta. Pero hacerlo en una forma delicada, evitando juzgar, ofender o burlarse de él o de ella. Simplemente expresar tu punto de vista y porque tu consideras que tal o cual cosa debe cambiarse. La decisión de hacer el cambio o no siempre será la del otro. Podemos convencerlo, pero no podemos obligarle. Nadie cambia si no quiere cambiar. Si la pareja reconoce y acepta el cambio de buena manera, ambos experimentarán que están creciendo y avanzando en su relación.
En caso de que  la pareja no quiere cambiar, le quedan tres opciones:
2.  Cambiar su forma de ver y de percibir las cosas. Reflexionar sobre el razonamiento que tiene tu pareja que no acepta el cambio, entender sus razones, ponerse en sus zapatos, conectarse con sus emociones, tratar de vivir lo que él o ella está viviendo.
3.  Quitarle la importancia al hecho. Se trata de ignorar las pequeñas cosas que pueden ser  molestas e irritantes, pero no producen grandes efectos negativos. Se trata de cuidar las emociones de manera consciente, establecer un trato con uno mismo: No me voy a molestar por este hecho. No tiene sentido ponerme de malhumor porque mi pareja hace tal o cual cosa (o deja de hacer). Es aceptar al otro tal como es, como un ser humano imperfecto, igual que tu también. No tiene sentido desperdiciar los recursos emocionales en cosas que no tienen trascendencia.
4.  Cambiar de pareja. Si la vida con tu pareja te produce mayormente emociones negativas, si no hay una buena convivencia, si te maltratan de cualquier forma, si no creces como persona al lado tu pareja, si la vida es un fastidio, si el ambiente es toxico y destructivo… definitivamente se llega al agotamiento de los recursos emocionales y con esto al fin de la relación. En esta situación es preciso reflexionar sobre los objetivos de estar juntos, sobre los límites y sobre la necesidad de tomar decisiones.
Los recursos emocionales representan la parte más importante entre otros recursos que son necesarios para mantener las relaciones de pareja gratificantes, por lo que tenemos que ser responsables de su uso adecuando, procurando siempre su renovación permanente y también evitando su desgaste. El cuidado de los recursos emocionales en la pareja es resultado de una actitud consciente, que requiere del esfuerzo y dedicación.
Martha Beato




Consejos para superar el divorcio

Todos sabemos que la ruptura de pareja causa un profundo dolor, incluso hay quien piensa que no puede seguir viviendo sin la persona que han perdido. En este tipo de situaciones sentimos que no somos nadie, nos sentimos vacíos,tristes, ansiosos por lo que se nos presentará en el futuro, a todo esto le tenemos que sumar que sentimos que todo ha sido un teatro. Esto pasa porque por costumbre, creemos que nuestro bienestar depende del apoyo de esa persona. Es normal observar que en las separaciones siempre uno queda más dolido que el otro, tiene más problemas para rehacer su vida, tienen la impresión que la otra persona se llevó todo lo bueno y les invade la rabia y los celos cuando saben que su ex-pareja ya está con otra persona. Para esta gente les propongo algo:

  • Investigar y, si es posible, cambiar la forma en que nos relacionamos, muchas veces perdiendo nuestra individualidad y a consecuencia de ello quedando destrozados al alejarnos de ella.
  • Mejorar nuestra autoestima.
  • Ser capaces de ver buenas para nosotros a otras personas y optar por distintas opciones.
Si estás en esta situación, recuerda que: por muy fuerte que te parezca el dolor que tienes, por muy inseguro que veas tu futuro, aunque no tengas la más mínima confianza de en ti para conseguir que te vaya bien, PUEDES SALIR ADELANTE!!, y la mayoría de las veces la salida está mucho más cerca de lo que te imaginas

Todo llega, todo pasa… esto también pasará.

“Si nunca te arriesgas a cruzar el río, nunca sabrás lo que te espera en la otra orilla”.

Vanessa Arjona

Siempre a la defensiva

Si eres de las personas que mantiene una actitud defensiva ante los comentarios que puedan hacerte los demás porque piensas que te quieren hacer daño, ofenderte y hacerte culpable de lo que pasa... mis reflexiones hoy son para ti.

La mayoría de las veces, esta actitud se mantiene cuando la persona tiene una baja autoestima.

Cuando nos mantenemos a la defensiva es muy fácil malinterpretar el comentario o la actitud de otras personas, tomarlo como si fuese una ofensa personal para reaccionar en un tono exagerado que en lugar de ayudarnos a afrontar y manejar la situación, nos lleve a agravarla, al responder agresivamente.

Es importante encontrar las raíces de nuestra actitud, para evitar convertirnos en una persona susceptible, a la que no se le puede decir nada, porque con gran facilidad se siente ofendida, juzgada y atacada.

Son varias las razones por las que te sientes así: Porque te es difícil admitir tus faltas; porque no quieres sentirte incapaz, por temor a perder el respeto o a ser rechazado. Es posible que cuando fuiste pequeño tuvieras unos padres fuertes, dominantes, que constantemente te criticaban, te repetían que no servías para nada, que eras un incapaz, que te juzgaban o te castigaban sin darte la oportunidad de expresar tus razones o tus excusas, y que por estas razones te hayas convertido en una persona muy sensible.

Cuando te colocas en una posición defensiva, te cierras y no puedes ver la oportunidad que tienes de revisar tu comportamiento o tus razones para reconocer si cometiste un error a tiempo de corregirlo.

Claves para defenderse saludablemente
• Evita tomar los comentarios de otras personas como si fuesen una ofensa personal. Tómate el tiempo para escuchar con atención sin suponer cuál es la intención oculta detrás de sus palabras.

• Antes de responder sin pensar, pregúntale a la persona qué quiso decir con su comentario, aclara cualquier duda y entonces responde conscientemente. Evita juzgar.

• No te dejes llevar por la ansiedad que te produce sentirte juzgado o criticado. Respira profundo un par de veces y recupera la calma.

• Evita contraatacar o justificar insistentemente tu comportamiento o posición. Es preferible guardar silencio por unos minutos antes de agredir a la otra persona creyendo que de esa manera te proteges o solventas la situación.

• Es indispensable sentir confianza en nosotros mismos para afrontar la vida, con sus retos y las situaciones que se nos presentan cada día. Atrévete a hacer tus propias elecciones, a establecer límites y a expresar tus ideas y sentimientos sin temor a quedarte solo.

• Cuando te conviertes en el juez más duro e implacable contigo mismo, te cuesta superar la culpa, aprender de tus errores. Date otra oportunidad y vuelve a comenzar cuantas veces sea necesario.


Maytte Sepúlveda

Cambia de color ¡y mejora tu vida! por Merlina Meiler

Suele decirse que para modificar una situación problemática, hay que mirarla desde otro punto de vista. Esto es real, pero, ¿qué se puede hacer cuando estamos tan metidos dentro del problema, que nos cuesta mucho salirnos de nuestra posición subjetiva para observar lo que sucede, desde afuera? Te propongo algo bien simple, que da un resultado espectacular: un cambio de color.

Te explico brevemente de qué se trata: las submodalidades son los matices que tienen las cosas que vivimos. Pueden ser visuales (colores, formas), auditivos (sonidos) o sensoriales (sentimientos). Al modificar estos matices, cambia la representación interna de las cosas. Esto quiere decir que, por ejemplo, si un recuerdo te perturba, al cambiar tu representación interna, modificarás tu relación con ese recuerdo, ¡y dejará de molestarte!

¡Manos a la obra! Quiero que, en este momento, pienses en eso que tanto te molesta o te duele. Esa situación que se abre paso solita en tu mente, y no sabes qué hacer ni cómo comportarte. Quiero que, por última vez, la rememores tal cual es, con todos los detalles que puedas, durante un par de minutos. Fíjate si tiene sonidos asociados, voces, perfumes, sensaciones. Todo lo que aparezca, estará bien.

Ahora, mientras respiras tranquilamente en este lugar seguro donde estás leyendo este artículo, quiero que veas cómo esta situación empieza a perder color. Los bordes se van desdibujando, paulatinamente, el brillo se va apagando más y más, las formas se entremezclan, todo se va tornando blanco y negro, predomina el gris, y además, el sonido se va apagando hasta quedar totalmente callado.

Tómate el tiempo que necesites para hacer esto: es una inversión en tu calidad de vida.

Cuando visualices la escena en gris, ve sacándole el color hasta que quede en blanco, lo más posible. Con serenidad. Ahora, sobre lo poco que quede de la imagen anterior, imagina algo lindo que deseas que pase, con colores hermosos, formas nítidas, sonidos bellos, una sensación de felicidad interna, mientras respiras pausadamente. Quédate disfrutando de esta nueva imagen, ampliada, todo el tiempo que desees.

Espero que me escribas y me cuentes cómo te va hoy, mañana y en los días siguientes, con respecto a la situación modificada. ¡Este ejercicio da resultados maravillosos!



Fuente: http://www.mejoraemocional.com