viernes, 25 de enero de 2013

Recuerda...


Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.Que es más fácil reaccionar que pensar.
Que podemos hacer muchas más cosas de las que creemos poder hacer.
Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.
Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.
Que todos somos responsables de nuestros actos.
Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.
Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.
Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarte en los momentos más difíciles.
Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.
Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es AHORA.
Que no debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.
Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlara a mí.
Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ¿y si me cree?
Que es más importante que me perdone a mí mismo a que otros me perdonen.
Que la violencia atrae más violencia.
Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.
Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.
Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.
Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.
Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias.
Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.
Recuerda que si alguna vez no te dan una sonrisa esperada, se generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír.

Desconozco a su autor

¡ Atrévete!

ATRÉVETE a NO SER lo que los condicionamientos sociales esperan que seas.
ATRÉVETE a que NO TE IMPORTE lo que los demás opinen de ti.
ATRÉVETE a DECIR tu verdad.
ATRÉVETE a DECIR NO si crees que algo no está bien.
ATRÉVETE a NO SEGUIR las modas impuestas por una sociedad consumista.
ATRÉVETE a AMAR a quien tu desees amar.
ATRÉVETE a ESTUDIAR lo que tu desees.
ATRÉVETE a NO SENTIR lo que esperan que sientas por hipocresía.
ATRÉVETE a SENTIR lo que nazca de tu corazón.
ATRÉVETE a SER FELIZ aunque no esté de moda.

Desconozco a su autor


Creamos...


Que con ternura, un cuerpo y un corazón sin vida; pueden volver a latir.
Que “la casualidad” nos une a seres que acrecientan nuestra esperanza.
Que no debemos poner limitaciones a los sueños por realizar.
Que nos han enseñado a dar y no sabemos recibir con generosidad.
Que la paciencia es la que mantiene la esperanza.
Que nunca es tarde para arrepentirse y pedir perdón.
Que al sentir una mirada, un corazón enamorado puede embriagarse.
Que sí, se puede aprender a confiar nuevamente.
Que yo no puedo enseñarte lo que no tengo; pero sí podemos intercambiar lo que sabemos.
Que hay que decir lo que se sienta, hacer lo que se piensa, y dar lo que se tenga.
Que cuando un amigo se va, es que ha realizado la función por la que estaba en nuestra vida.
Que la desconfianza nos hace no salir a la ventana para ver quién llama.
Que es de sabios saber cuando hablar y cuando callar.
Que las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.
Que hay que pensar muy bien antes de hablar, calmarse cuando se esté airado, resentido y hablar sólo cuando se esté en completa paz.
Que hay un lugar en el corazón donde habita la esperanza y es en ese lugar de nuestro corazón donde encontramos el calor necesario para sufragar las noches solitarias de recuerdos y desengaños.
Que aún hay esperanza.
Que si hacemos y vivimos de acuerdo a nuestro corazón, si damos lo mejor de nosotros cada instante de nuestra vida; si amamos desinteresadamente; si hacemos a los demás lo que nos gusta o deseamos que nos hagan a nosotros; este mundo en el que vivimos puede cambiar.
Que la vida es hermosa; y nos llena de oportunidades para sentirnos felices de estar vivos.
Que nunca es tarde para comenzar de nuevo, para hacer caminos, para lograr que todos vivamos dignamente y en paz.
Que sin Dios nada somos, nada seremos y nada lograremos; debemos dejar que El tome el control de nuestras vidas y así poder alcanzar las bendiciones y el propósito que El tiene para con nosotros.

Desconozco la autoría.

Disfrutando el día de hoy por Merlina Meiler

Hoy es un día hermoso, aunque no perfecto. En realidad, no sé si existen los días perfectos.

Hay pocas nubes, casi nada de viento, sólo una brisa suave, y la temperatura es muy agradable. ¡Es un día para disfrutar a pleno!

Pero el pronóstico meteorológico para mañana es devastador: caída de la temperatura, lluvias torrenciales, viento insoportable.

¿Qué decides hacer hoy?

¿Pasar momentos placenteros, aprovechar lo máximo que puedas este bienestar que se te presenta, disfrutar despreocupadamente, sabiendo que es probable que en poco tiempo el panorama cambie? ¿O te quedas en tu casa con amargura, lamentándote de lo que sucederá a partir de mañana?

No podemos manejar lo que acontecerá en nuestra vida en el futuro. Ni siquiera sabemos, a ciencia cierta, si lo que se pronostica, diagnostica o conjetura acaecerá, de la manera y en el período esperado (o imaginado).

Sólo tenemos el día de hoy, es nuestra gran certeza y la realidad que nos toca transitar. Enfocarnos en el ahora nos hará prevenir más de un dolor de cabeza, y contaremos con toda nuestra energía y claridad mental para abocarnos de lleno a nuestra vida.

Las pre-ocupaciones solo nublan el presente y nuestra visión sobre temas a disfrutar (y a resolver) aquí y ahora.

Mañana, nos tocará vivir situaciones diferentes.

Hoy, es un día único, irrepetible. Lleno de posibilidades. Con todas las variables a nuestro favor para que sea muy bueno.

¿Te lo vas a perder?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

Gente quejosa por Merlina Meiler

La gente quejosa no me agrada.

Y no estoy hablando de las personas que, en caso de algún problema o contratiempo puntual, muestran pesar, desesperación o desánimo a la hora de buscarle una solución.

Esta gente sí que obtiene toda mi atención y mi apoyo.

Me refiero, específicamente, a quienes constantemente están quejándose por algo.

Parecería que, a diario, el mundo está por derrumbarse para ellos.

No solo les suceden infortunios constantemente, sino que si todo está bien, los buscan y los encuentran –en esto se escudan para seguir expresando su desazón a los cuatro vientos.

Como se dice comúnmente, “ven el vaso medio vacío” en todas las circunstancias.

Siempre hallan alguna razón para expresar alguna desavenencia o pesadumbre por algo que les molesta o que no se ajusta a lo que esperaban.

Y si lo que sucedió cumple con sus expectativas, lo minimizan hasta que encuentran el punto en el que no todo es ciento por ciento satisfactorio. Y ahí vuelven a quejarse porque, obviamente, lo perfecto no existe (y menos para ellos).

Como comenté al principio, este tipo de gente me desagrada, por diversos motivos:

. Porque no ven, no valoran ni tampoco agradecen todo lo que tienen (que suele ser muchísimo).

. Porque se concentran en el pequeño detallecito que tal vez no cuaja y se olvidan del panorama general, de lo grande.

. Porque no tienen en claro sus prioridades y se enfocan en lo secundario.

. Porque con sus quejas constantes, creo que intentan victimizarse y llamar la atención de los demás, de la manera más arbitraria y molesta posible.

. Porque se vuelven monotemáticos y no hay manera de hacer que modifiquen su centro de atención: si tuvieron que esperar demasiado tiempo el transporte público para ir a trabajar, si casi chocan o si se olvidaron algo en su casa, deberemos tolerarlos hablando de lo mismo durante –casi- toda la jornada.

Todos carecemos de cosas o apostamos a algo y obtenemos otro resultado. También, nos ocurren imprevistos diarios con los que tenemos que lidiar y muchos de ellos no son precisamente bienvenidos. Y no por eso nos apartamos de nuestro eje ni nos desconcentramos de lo que realmente es importante. Tampoco involucramos la atención de los demás en una percepción negativa de lo que acaeció.

Puedes elegir entre quedar resentido por un tema y volver a él en toda oportunidad que surge (o que no surge y generas compulsivamente) o asumir el hecho y seguir adelante con tu hermosa vida (sí, el resto –fuera de la queja- puede ser vívidamente hermoso).

Si te toca tratar con gente quejosa a menudo, de ti depende hacer oídos sordos a lo que dicen y no enredarte en sus palabras (y manipulaciones). También puedes contestarles con ironía y humor –esto suele desarmarlos y, por ende, les cuesta un rato volver a conectarse con su queja interna. Si permites que te molesten –ya se vuelve tu problema.

En toda ocasión, hay más de una opción para elegir y depende enteramente de ti.

¿Te consideras una persona quejosa? ¿Cómo te llevas con la gente que se queja constantemente?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com