miércoles, 23 de enero de 2013

Pensamientos positivos por Merlina Meiler

No podemos controlar las circunstancias que se nos presentan. A veces nos sentimos estar a merced de lo que nos sucede, sin poder hacer demasiado porque sea distinto. Lo que sí podemos cambiar son nuestras reacciones ante lo que nos pasa, y esto modificará no sólo nuestro presente, sino también nuestro futuro.
Muchas de las cosas y de los hechos que nos parecen desfavorables, con el tiempo, vemos que fueron importantes en nuestra vida: para nuestro crecimiento, para irnos de aquel trabajo y conseguir uno mejor, para separarnos de esa pareja (o de esa amistad) que nada bien nos hacía. El proceso puede ser difícil y doloroso, pero hoy, a la distancia, entendemos que fueron puntos importantes para nuestro crecimiento personal, y para seguir avanzando en nuestra vida.

Nuestra actitud es la que define si nos sentiremos bien o mal en el día de hoy. Podemos quejarnos y aferrarnos a creencias estériles, tales como:

¡Me pasa siempre lo mismo! Tengo mala suerte.
Ningún hombre (o mujer) es confiable.
Sin dolor no se gana nada.
Soy torpe y todo me sale mal.
Es imposible disfrutar del trabajo.

Todos estos pensamientos limitantes ejercen más influencia en ti de lo que puedas llegar a imaginar. Si esto crees, esto generarás alrededor tuyo. Si piensas en cosas bonitas y positivas, eso es lo que atraerás a tu vida. Todos los pensamientos que has tenido hasta ahora, han creado tu presente. ¡Imagina el poder con el que cuentas para modificar tu futuro, de ahora en adelante!

Te propongo que, de ahora en más, cada vez que te digas frases negativas o limitantes, las cambies inmediatamente en tu mente: por ejemplo:

Me equivoqué esta vez, pero la siguiente lo haré mejor.
Algunos hombres (o mujeres) engañan o mienten, pero hay otros que son fieles y confiables.
Si me gritan, no es por ser tonto. Merezco que me valoren y me traten bien, en todas las circunstancias.
Hay trabajos que vale la pena tener porque permiten nuestro desarrollo personal.
Si una amiga (o un amigo) me defraudó, ¡problema de ella y de su conciencia! Yo solo acepto el buen trato y la confianza.
¿Quieres compartir una frase positiva conmigo?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

Superar los propios límites

¿Hay algo mejor que saber que antes que nosotros alguien lo consiguió: superó una enfermedad, o una triste situación, un objetivo? Al igual que ellos, nosotros también podemos lograr nuestros propósitos.


La creencia autolimitadora sostiene una sucesión de circunstancias que definen – a parte de la voluntad de la persona – su conducta.

Conforme a esas creencias, solemos ser víctimas de los factores citados, no somos libres de elegir.

Hay tres elementos determinantes:

El genético, “somos lo que definen nuestros genes”.
El ambiental, “nuestro comportamiento se explica según el contexto en que vivimos”.
El psicológico, “ nuestro carácter lo forman las experiencias en la infancia, el inconsciente o los hábitos”.

Estos tres elementos intervienen bastante en el carácter, pero no lo determinan.

Lo que nos define como personas es nuestra capacidad para manifestarlos. Es verdad que nuestros genes, circunstancias y hábitos tienen mucho que ver, lo mismo que es cierto que podemos escoger nuestro futuro y lo que queremos hacer.

El significado de desarrollarse como persona es crecer, prosperar y engrandecernos; eso solamente se consigue aumentando nuestras limitaciones.

No se trata más que de empezar un procedimiento de cambio para demostrarnos a nosotros mismos que nuestras capacidades personales pueden ir mucho más allá de nuestros límites.

No existen las fronteras, sólo hay caminos por los que debemos AVANZAR.

“Elige como deseas vivir, y sobre todo vive el presente. No tengas miedo por un futuro que no existe, que aún no ha llegado y que cuando llegue, ya no será futuro sino presente.
Deja ya de decir ¡No!, deja ya de lamentarte… Deja de recordar y aferrarte al pasado, no va ha cambiar por más que lo recuerdes. Mira desde donde estás ahora hacia delante”.

Vanessa Arjona

El sentimiento de culpa, véncelo

Sentirse culpable de todo cuanto está a tu alrededor en absoluto es nada sano para ti. Descarta por completo esta tendencia y empieza a vivir de una manera mucho más agradable.

Los seres humanos nos caracterizamos por muchas cosas pero, asumir responsabilidades es una de las más comunes. Y esto casi siempre va acompañado de un sentimiento de culpa que mucha gente no quiere experimentar. A veces ser culpable es motivo de probables desgracias: pagar una multa, pérdida de imagen… Por otro lado tenemos a personas que son propensas a culparse por todo lo que sucede. Y, por raro que parezca, hay quien va pidiendo ser culpable. Cuando ocurre algo malo piensan: “¿no tendré yo la culpa de esto?”

¿Por qué hay quien tiene esta predisposición? Aunque parezcan casos aislados, se da mucho y sobre todo en mujeres. Es un asunto sociocultural.

Desde tiempos remotos y, sin duda, abusando de su poder seguro que el hombre acusaba de todo a la mujer. El machismo sigue vivo en nuestra sociedad. Aún es frecuente escuchar a mujeres responsabilizarse de actos de sus hijos y marido. A veces esta postura tiene otros objetivos como proteger o evitar una pelea

Según estudios, hay tres tipos:
  • Perseguidor: la persona es autoritaria y mandona, se quiere imponer siempre y manipular. Es propensa a criticar e insultar y descalificar.
  • Protector: Siempre ayuda, la necesiten o no. Necesita que la necesiten; protege y ayuda, aún si no se lo piden.
  • Víctima: Todo lo malo le sucede a ella, siempre se está quejando, hace las cosas mal con el fin de que la culpen y se responsabiliza de las culpas de los demás.
Cuando alguien se comporta de alguna de estas maneras (algo muy común en la vida diaria), los psicólogos lo llaman “juego psicológico”, siempre termina siendo negativo.

Las personas que se sienten culpables de todo lo que pasa a su alrededor es porque en su niñez (entre los dos y diez años), inconscientemente fue “alimentándose” con la idea que ese era su papel en la vida. Esto se grabó en su cerebro y ya siempre se comportará así. El motivo de esa decisión, seguramente fue que de esta manera conseguía que los demás le quisieran (necesitamos alimentarnos psicológicamente).

Cada cual escoge la manera de conseguir los apoyos necesarios. Aquellas personas que se culpan por todo escogieron el papel de víctima, a veces se le suma el papel desalvadora, en otras palabras se “sustentan” de dos formas contrapuestas de comportarse. Ser víctima y salvadora son actitudes negativas para llegar a ser plenamente felices, ya que algunas veces fuerzan las situaciones para poder sentirse así. Lo único que consiguen estas personas es un gran desgaste físico y psicológico, terminan descuidándose: descuidan su imagen, su cuidado, alimentación… y se dedican exclusivamente a cuidar de los demás, pero no logran ser felices por mucho esfuerzo que hagan.


Consejos:

Si quieres dejar de sentir culpa por todo, tienes que darte cuenta de que esa actitud no te está dejando ser feliz. Para salir de ese juego psicológico puedes hacer lo siguiente:
  1. Para que los demás te quieran no tiene que ser por tu sufrimiento.
  2. Cada día, escribe en un papel diez veces: “sólo seré responsable de mis actos”
  3. Hazte estas notas: “los demás me quieren por lo que soy, no por lo que valgo”, “tengo derecho a vivir MI vida y dedicarme sólo a MÍ”, y ponlos en sitios visibles.

Si aún así no lo consigues, ve a un profesional de psicología. Estoy completamente segura de que en muy poco tiempo serás capaz de superarlo y conseguirás por fin ser feliz.

“Agosto lleva la culpa y septiembre la pulpa”

“El que este libre de culpa que tire la primera piedra“

Vanessa Arjona

El reflejo de tus actos

Cuentan que hace tiempo, en un pequeño pueblo se encontraba una casa abandonada. Un día, un pequeño perrito buscando refugio del frío y la nieve, se metió por una rendija que había en la puerta de la casa.

El pequeño perro subió las escaleras y cuando se encontró arriba se topó con una puerta semiabierta, muy despacio entró dentro a ver qué había.

Se sorprendió al ver allí dentro a 1000 perritos más observándole atentamente, igual que él hacía con ellos. El pequeño perrito levantó las orejas y empezó a mover la cola, los otros perros hicieron lo mismo.

A continuación sonrió y alegremente, le ladró a uno de ellos, nuestro pequeño se volvió a sorprender al ver que los demás también le ladraban alegremente.

Cuando salió de aquella habitación pensó: “¡qué lugar tan agradable, voy a venir a menudo!”

Un tiempo después, otro perrito callejero descubrió la casa, al igual que nuestro anterior amigo, subió las escaleras y se encontró con el mismo cuarto. Pero hubo una diferencia: este perrito se sintió amenazado al ver que los otros perros lo estaban mirando de manera agresiva.

Empezó a gruñir y vio como los demás hacían lo mismo. Entonces salió del cuarto y pensó: “¡qué lugar tan horrible, no volveré jamás aquí!”

En la fachada de la casa había un viejo cartel que decía:

La casa de los mil espejos

Todos los rostros del mundo son espejos, decide cuál llevarás por dentro y será el que mostrarás. El reflejo de tus acciones y gestos es lo que proyectas ante los demás.

“Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten con el corazón”

Vanessa Arjona


Lo que he aprendido hasta ahora


Sobre los hijos, no son tuyos, quiérelos y adóralos, edúcales con el ejemplo e incúlcales que realicen sus sueños y no los tuyos.

Sobre los límites, o no existen o están más allá de lo que crees. La pregunta es, ¿cuánto más allá? Para saberlo debes llegar al límite, sólo ahí lo descubrirás.

Sobre el talento, de nada sirve si no se acompaña de planificación, disciplina, determinación y perseverancia. El talento es breve, la determinación es eterna.

Sobre la sociedad… aún sueño con una sociedad justa. Sobre la angustia y la amargura, cuando creas que algo es imposible y sientas que te agobian los problemas, concédete un tiempo para ver las estrellas y espera despierto, ¡verás que siempre sale el sol!

Sobre el presente, vívelo, es el único momento que verdaderamente importa; aquellos que viven atrapados en el pasado ya han muerto y quienes viven soñando el futuro no han nacido aún.

El éxito y el fracaso, considéralos impostores pero aprende de ellos, sobre todo de los fracasos, propios y ajenos; en ellos hay mucho conocimiento que no utilizamos.

Sobre los amigos, escoge los que están contigo cuando estés abajo, porque cuando estás arriba de poco te servirán.

Con respecto al esfuerzo, ¡¡nunca te rindas!! Sobre el miedo, no le temas porque es un buen compañero, pero no dejes que te inmovilice, nunca temas hacer el ridículo o parecer loco; de sobra sabemos que se aprende mucho de esos instantes.

Y nunca, jamás renuncies a tus sueños, persíguelos, no importa si no los consigues pero realmente vale la pena el hecho de haber recorrido ese camino.

Y por el momento, eso es lo que he aprendido hasta ahora.

“Es necesario aprender lo que necesitamos y no únicamente lo que queremos ” Paulo Coelho

Aportación: Vanessa Arjona

Sobre el amor

Estos días alguien me dio un discurso, mejor dicho, me enseñó algo.


Mi amiga y yo estábamos sentadas en el borde de la piscina y cogió un poco de agua con su mano, la puso frente a mi y dijo: “¿ves este agua que tengo en mi mano? Representa el amor”. Continuó diciendo: “El tiempo que tengas tu mano abierta, cuidadosamente, el agua permanecerá ahí. Pero si intentas cerrar los dedos, poseerla y envolverla se derramará por las ranuras que encuentre. Este es el error más grande que cometemos cuando descubrimos el amor… intentamos poseerlo, y al igual que el agua se escapa entre tus dedos, el amor se va de ti. En el amor no puedes cambiar su naturaleza, debe ser libre. A la gente que quieras, déjales ser libres. Entrega sin esperar recibir. Aconseja pero no des órdenes. Pregunta sin exigir. Aunque pueda parecer fácil, en realidad es una lección que puede llevar toda una vida, y aún así no la terminaríamos de aprender. Ese es el secreto del verdadero amor. Para practicarlo con seguridad, debes ser sincera y no debes esperar nada de las personas que quieres, en cambio debes ser un apoyo incondicional. Dicho de otra manera… la vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por las veces que nos quedamos sin respiración.”

El amor es hermoso!!! Disfrútalo!!!

Vanessa Arjona