lunes, 21 de enero de 2013

Meditar en la quietud

Es muy difícil disparar una flecha y dar en la diana, si antes no nos hemos tomado el tiempo necesario si no nos relajamos antes. Igualmente precisamos inmovilidad para encontrar el propio centro con la idea de que podamos sacar lo mejor de nosotros. La inmovilidad ayuda a concentrarse, por eso desde ella podemos desempeñar mejor cualquier movimiento.

Siempre, en cualquier momento del día llega un momento de quedarse quieto, de parar, quieto, sentado, contemplando la respiración, y sintiendo lo importante de la vida… la misma vida. Es el momento de disfrutar y de dar las gracias, agradecer la oportunidad de tener esta experiencia, la de sentir la vida. Y desde esta perspectiva, de quietud, podemos ofrecer que se difunda a los demás.

Es muy importante liberarse de lo malo, una mala observación o una mala acción puede hacernos sufrir, por lo tanto debemos centrarnos en lo que es de verdad importante.

La inmovilidad se puede ejecutar de pie o sentados, con una postura erguida, con la espalda recta y los hombros caídos. Los ojos cerrados o bien abiertos con la mirada fija en algún punto, debemos tener una actitud sonriente y serena.

PARA UNA POSTURA SERENA:
  • Debemos tomar postura de trípode, para encontrar el centro de gravedad con el cuerpo, para ello dejamos la misma distancia entre las dos rodillas y entre ellas la columna y el cuello.
  • El cuerpo debe descansar sobre los isquiones. Sobre esta base debe el cuerpo mantenerse erguido pero relajado totalmente.
  • Los ojos deben estar cerrados, centrados en el momento y sintiendo las pulsaciones.
  • Todo el cuerpo estará relajado: caderas, rodillas, pies, dedos de los pies…
  • Ahora es el momento de respirar suave y profundamente.
Esta parada nos ayuda a concentrarnos y a sentir el movimiento de la respiración, el vaivén de reequilibrio y las inmensa cantidad de ideas que la mente es capaz de crear.

Esta es la base para meditar y también donde recuperaremos nuestro centro, nuestra habilidad para poder desarrollar mejor el destino de nuestra vida.

RECOMENDACIONES:

Busca cada día un momento para ti, para encontrar tu centro, tu sonrisa. Es simplemente, saber estar con gusto en el sitio.

Una postura considerable, agradable y serena pero firme, con la fluidez del agua y la fortaleza de la roca. Aunque pueda parecer contradictorio, no lo es porque unifica los contrarios y devuelve el equilibrio.

“Del vacío del sabio surge la quietud; de la quietud, la acción; y de la acción, el logro”.

Vanessa Arjona


Mi mujer, ¿me engaña? por Merlina Meiler

Se habla mucho sobre la infidelidad masculina pero la femenina suele dejar atónitos a quienes la padecen. Es como si, en el caso de una mujer, fuera algo más abstracto o difícil de entender o de digerir. O como si atentara directamente contra el núcleo familiar, mientras que la de los hombres es más común o tolerada.

En las consultas que contesto, un alto porcentaje de los hombres que me contactan (que son muchos) lo hacen en relación con este tema.

Algunos tienen indicios claros de lo que está sucediendo e intentan negar la realidad, ya que es una situación que escapa a su propia imaginación.

Es que muchos caballeros ni siquiera se animan a pensar en esa posibilidad de su señora y -menos aún- de la madre de sus hijos: no se les pasa por la mente.

Creo que por eso, cuando sucede, el golpe es tan grande que genera, en un principio, una gran negación a los indicios que la probarían.

De ahí proviene una de las dudas clave que he recibido: ¿cómo saber si mi mujer me engaña?

Algunas preguntas que te pueden ayudar a dilucidar si ya hay una tercera persona (o a evitar que suceda):

Tu mujer:

¿Te hace permanentemente el mismo reclamo, respecto del cual no ve evolución alguna, aunque tú te hayas esforzado en complacerla?

¿Ha comenzado a salir en horarios en los que antes estaba en casa?

¿Es inhallable en ciertos momentos del día?

¿Se ha comprado ropa interior nueva que no usa contigo?

¿Tiene rutinas de belleza muy diferentes a las de antes o se preocupa mucho más por su estado físico y por verse bien, pero a ti te sigue tratando con distancia?

¿Tiene amigas nuevas que no conoces ni llaman por teléfono o visitan tu casa, pero con las que se ve habitualmente?

¿Evita el contacto físico o aduce pretextos para no tener intimidad contigo?

¿Tiene algún amigo o compañero de trabajo con el que se frecuenta pero con el que no quiere que tú tengas trato?

¿Cierra la pantalla de la PC cada vez que te acercas?

Tengamos en cuenta que con el auge de las redes sociales, hay más contacto con gente que no veíamos hace mucho tiempo y con exparejas. No sirve de nada ver fantasmas donde no existen PERO, si por alguna razón desconfías de lo que pueda estar sucediéndole a tu mujer (y a ti, de confirmarse), piensa que estás aceptando que algo en tu pareja no funciona como debería.

Conforme a la forma de ser de cada mujer, es cierto que cuando engaña, lo hace porque hay algo que le falta en su vínculo sentimental: comprensión, respeto, buen sexo, compañerismo, atención son algunas de las variables que pueden determinar que una fémina se sienta atraída por otro señor y decida (o no) dar el gran paso.

Es también tu responsabilidad lograr que las cosas funcionen y es probable que aún estés a tiempo de inclinar la balanza hacia tu lado: bien vale la pena intentarlo.

Fuente: http://www.mejoraemocional.com