lunes, 21 de enero de 2013

¿Me quiere o no me quiere?

Muchas veces nos hemos hecho la misma pregunta… ¿me quiere? ¿no me quiere? Y con ese deseo de confirmar y saber si nos quiere o no, en ocasiones podemos llegar a cometer locuras. Podemos ir a que una pitonisa nos eche las cartas o deshojar una margarita, que nos “dará la solución”.

¿Qué te parece si en vez de dejarlo en manos del azar lo pensamos un poco? A ver… toma nota!

No te quiere…

  • Si habla sobre la gente que tú quieres – familia, amigos…- te dice que no le gustan, y pretende que no estés con ellos. Eso no es amor, es control.
  • Siempre te dice que te quedes con él y hasta llegas a dejar tu vida propia a un lado. Dejas de salir con tus amigas, solamente tienes relación con él y con nadie más. Todo lo haces junto a él. Eso no lo hace porque te quiera. Te ha engañado para que te quedes sola. ¿Quieres vivir en un mundo de sólo dos, aislados del mundo? ¿O prefieres que aunque tengas pareja estaría bien tener amistades y gente con quien salir y, en caso de necesitarlo, contarles un problema?
  • Si va a buscarte siempre a clase o al trabajo, o se presenta de casualidad a los lugares que sabe que vas cuando no estás con él, te llama varias veces, te busca. Eso no es amor, y mucho menos puede estar sin ti, eso es acoso. Lo hace porque piensa que eres su posesión y no por amor.
  • Con respecto a tu forma de vestir, si te dice cosas como “ esa falda es muy corta ¿no?” o “ese escote es muy grande”, se mete con tu maquillaje, tu pelo… o no quieres que te arregles si no estás con él. No lo hace porque quiere verte guapa, te está controlando la forma de vestir, te dice cómo tienes que salir, te quiere dominar para que sólo “seas suya” ¿crees que vale la pena ser el trofeo de alguien?
  • Te compara con otras, se mete contigo, te insulta, te humilla, delante de los demás suelta cosas como “mira ésta lo que me dijo el otro día”, te es infiel… te digo, amiga, que eso no es amor.
Posiblemente te quiere…
  • Si respeta como eres, tu forma de pensar y tu forma de ser, aunque no estéis de acuerdo en algunas cosas – se pueden tener diferentes opiniones – asumiendo que tengáis opiniones diferentes.
  • Reconoce tu valía, te demuestra cariño, te dice lo que le gusta de ti, habla bien de ti a los demás.
  • Si te anima a que hagas cosas sola como ir con tus amistades, tener aficiones propias, te deja tu espacio, un espacio sin agobios en el que puedas ser tú, hacer las cosas que te gustan y no se enfade por eso. De vez en cuando necesitamos estar sin nuestra pareja, porque no siempre nos va a gustar lo mismo. A fin de cuentas, hay tiempo para todo.
  • Si te dice que le gustas tal cual eres, no pretende cambiarte, de hecho no quiere que cambies. No le importa como vistas. Le encanta de ti eso que a ti te parece feo y horrible, le gusta tu pelo, tus ojos… Chica, ese niño te quiere, no te mira como un objeto, lo hace con amor.
  • Te dice que te quiere, pero además te lo demuestra. Se dice que un hecho vale más que mil palabras. Si está ahí cuando lo pasas mal, intenta arreglarlas cosas cuando os peleáis, te contesta cuando lo necesitas, te aporta cosas buenas, tiene confianza contigo para hablar de cualquier cosa, ya sea buena o mala, pasáis buenos momentos juntos, disfruta contigo y tú con él… Te quiere! Y no sólo eso, es que ¡¡te lo mereces!!
Bueno, estas son algunas soluciones, seguro que tú puedes pensar algunas más… piensa qué crees que necesitas en tu relación, qué te hace feliz, qué quieres dar en tu relación y no salir perdiendo, si hay alguno de los dos que da más. Si aún así sigues con tu duda de si te quiere o no, pregúntale a tu interior, él te dirá como se siente.

¿Quieres seguir preguntándoselo a la margarita o pensarlo por ti?

“No es necesario decir todo lo que se piensa, lo que si es necesario es pensar todo lo que se dice“.

Vanessa Arjona



Tan sólo para volver,...de José Ramón Marcos Sánchez

Palabras sin alma que vagan entre promesas rotas,… entre suspiros agotados que asoman desde lo antiguo que el tiempo quiere ignorar,… buscando el destino del olvido pretendido,… imposible por doliente,… recordado por dolido,…. porque perpetúa el daño dejándolo escapar a pedazos,… certeros,… que persiguen la presencia de lo anterior,… que desean la ausencia de lo siguiente,… sumiendo al que fue confiado en la oscuridad de la desconfianza,… .encerrándolo en la coraza que mata los sentimientos,…. porque el perdón hace mella en la inocencia,…. se tatúa en esa parte de la memoria que te hace dejar de creer,…. y las decepciones pesan más cada vez,…. y los sueños van muriendo entre el espacio que queda entre sentir y “lo siento”,… y te vas suicidando en una vida que pasa sin que pase nada,….. hasta que quieres vivir,… recuperar la inocencia,…. asumir el riesgo de sufrir a cambio de la esperanza de sentir,…. volver a creer tan sólo para volver,… y encontrar la cara oculta de un alma que como la tuya yace rota,… que como la tuya ansía ser recompuesta,… no permitas que la promesa del mañana destruya la verdad del ahora,…. vive sin pensar en vivir,… al resto llámalo vida,..

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez

Aprendiendo a ser padres

Educar… ese desafío tan agradable como complicado e inseguro. ¿Cuál es el trabajo de los padres en este caso? Simplemente convertir ese amor en un comportamiento que exprese eso mismo, amor por nuestros hijos, sólo así crearemos una interacción provechosa.

Estoy completamente segura de que educar es el trabajo más complicado al que nos podamos enfrentar. Cuando nacemos nuestro cerebro es un grupo de neuronas y tejidos preparados para absorber todo lo que le podamos dar. Y, en efecto, de nosotros los padres dependerá muchos años, aprendiendo a hablar, comportarse, ser feliz.

¿Qué queremos los padres? Hacerlo lo mejor posible, ofrecerles todas las herramientas posibles para que a la hora de enfrentarse a la vida, les sean útiles y así ser mejor personas.

Cuando el niño se porta bien y obedece la cosa va estupenda; pero en cuanto al niño le entran sus ataques de berrinche los padres se desilusionan y digamos que entran en una batalla entre la tristeza y el enfado. Incluso llegan a sentirse culpables del comportamiento de sus hijos y hasta llegan a dudar de su capacidad para educar.

Hasta no hace mucho tiempo la educación se basaba en ofrecerle al niño la básico. La educación la ofrecían los padres y los abuelos que normalmente estaban en casa. Hoy día los tiempos han cambiado, estamos muy preocupados por la educación de nuestros hijos, buscamos toda la información posible para saber qué hacer en cada momento. Aparte de esto, la educación la reciben de los padres, la escuela, los amigos, la televisión y últimamente Internet.

Algo muy importante en la educación es que hay que ser rectos y poner límites a los hijos. Debemos tomar consciencia de que no somos simplemente amigos suyos, sino educadores que ofrecemos un soporte y amor incondicional.

Desde que son pequeños, los niños necesitan de rutinas. Necesitan normas para sentirse seguros, fijar el aprendizaje y las conductas. Son también una buena herramienta para los padres ya que así motivan algunas acciones.

Cuando no tienen lo que quieren, los niños se frustran, pero la obligación de los padres es darles lo que necesitan, no lo que quieren. Como padres eso supone pasar muchos malos ratos de culpa que tendremos que aceptar y asumir, ya que las cosas nunca salen bien a la primera. Es muy importante no darse por vencido ni renunciar a la tarea de padres, lo que tenemos que hacer es seguir intentándolo hasta que nos salga.

A veces es muy posible que no haya pleno acuerdo, pero hay que ser muy firme a la hora de tomar decisiones tanto el padre que las toma como entre la pareja. Es inútil si el niño recibe mensajes contradictorios de los padres. Es decir, si uno de los padres castiga al niño y el otro padre le perdona o este no se mantiene, evidentemente se conseguirá bien poco.

Tenemos un medio excelente que es la palabra. Hay que hablar mucho con los hijos desde muy pequeños, explicarles por qué tiene que hacer esto o aquello otro, aunque creamos que no nos escuchan, debemos esforzarnos para inculcarles desde pequeños la importancia de la palabra.

Está claro que educar es algo muy complicado, con lo que es muy normal que a veces los padres sintamos que no sabemos qué hacer y que necesitemos tiempo para nosotros para poder sentir esa frustración después de haber ejecutado algo que al final no ha funcionado. Comprobar cómo nos sentimos y qué hacemos con esa frustración: ¿hacemos partícipe al niño y le cargamos con la responsabilidad o por el contrario asumimos ese sentimiento y dejamos que pase y se vaya?

Es un proceso de observación de los propios sentimientos que debemos hacerlo desde el punto de vista de la curiosidad sin sentirnos mal, ni pensar que somos malos padres y que no lo sabemos hacer. Se trata simplemente de comprobar qué sentimos con el comportamiento de nuestro hijo. ¿qué provoca en nosotros.

Cuando estamos en un lugar público y el niño se coge una rabieta, nosotros para terminar pronto con esa vergonzosa situación, le damos lo que quiere, pero le estamos demostrando que así consigue lo que quiere. Así que, es muy importante aprender a conectarnos con lo que el niño provoca en nosotros y lo que nosotros provocamos en él. Lo importante no es la decisión que se toma en cada momento, sino desde qué situación se toma: si es desde la rabia, el malestar, el enfado… Debemos pararnos y tomar aire, observar la situación con detenimiento y ver si lo que nos pide se lo podemos dar o no en ese momento. Hay que ser conscientes de lo que se hace y por qué.

En mi opinión no existe una estrategia eficaz. Hay que ser comprensivos con nosotros mismos y saber que por mucho que hagamos, siempre fallará algo. No existen los padres perfectos. Pero pienso que sí que podemos ser los mejores padres que nuestros hijos puedan tener.

Siempre hacemos todo lo posible por que todo salga perfecto, pero siempre hay momentos de duda y fracasos. Pero es que no somos perfectos, ni tenemos que pretenderlo. Hay que disfrutar de nuestros hijos. Tomémonos todo con sentido del humor, demos menos importancia a los problemas. La mejor y más maravillosa experiencia que puede tener un ser humano es tener un hijo y creo que todos los educamos perfectamente. La prueba está en que son personas maravillosas.

"Vive de tal manera que, cuando tus hijos piensen en justicia, cariño e integridad, piensen en ti". 
H Jackson Brown


Aportación: Vanessa Arjona

Meditar en la quietud

Es muy difícil disparar una flecha y dar en la diana, si antes no nos hemos tomado el tiempo necesario si no nos relajamos antes. Igualmente precisamos inmovilidad para encontrar el propio centro con la idea de que podamos sacar lo mejor de nosotros. La inmovilidad ayuda a concentrarse, por eso desde ella podemos desempeñar mejor cualquier movimiento.

Siempre, en cualquier momento del día llega un momento de quedarse quieto, de parar, quieto, sentado, contemplando la respiración, y sintiendo lo importante de la vida… la misma vida. Es el momento de disfrutar y de dar las gracias, agradecer la oportunidad de tener esta experiencia, la de sentir la vida. Y desde esta perspectiva, de quietud, podemos ofrecer que se difunda a los demás.

Es muy importante liberarse de lo malo, una mala observación o una mala acción puede hacernos sufrir, por lo tanto debemos centrarnos en lo que es de verdad importante.

La inmovilidad se puede ejecutar de pie o sentados, con una postura erguida, con la espalda recta y los hombros caídos. Los ojos cerrados o bien abiertos con la mirada fija en algún punto, debemos tener una actitud sonriente y serena.

PARA UNA POSTURA SERENA:
  • Debemos tomar postura de trípode, para encontrar el centro de gravedad con el cuerpo, para ello dejamos la misma distancia entre las dos rodillas y entre ellas la columna y el cuello.
  • El cuerpo debe descansar sobre los isquiones. Sobre esta base debe el cuerpo mantenerse erguido pero relajado totalmente.
  • Los ojos deben estar cerrados, centrados en el momento y sintiendo las pulsaciones.
  • Todo el cuerpo estará relajado: caderas, rodillas, pies, dedos de los pies…
  • Ahora es el momento de respirar suave y profundamente.
Esta parada nos ayuda a concentrarnos y a sentir el movimiento de la respiración, el vaivén de reequilibrio y las inmensa cantidad de ideas que la mente es capaz de crear.

Esta es la base para meditar y también donde recuperaremos nuestro centro, nuestra habilidad para poder desarrollar mejor el destino de nuestra vida.

RECOMENDACIONES:

Busca cada día un momento para ti, para encontrar tu centro, tu sonrisa. Es simplemente, saber estar con gusto en el sitio.

Una postura considerable, agradable y serena pero firme, con la fluidez del agua y la fortaleza de la roca. Aunque pueda parecer contradictorio, no lo es porque unifica los contrarios y devuelve el equilibrio.

“Del vacío del sabio surge la quietud; de la quietud, la acción; y de la acción, el logro”.

Vanessa Arjona


Mi mujer, ¿me engaña? por Merlina Meiler

Se habla mucho sobre la infidelidad masculina pero la femenina suele dejar atónitos a quienes la padecen. Es como si, en el caso de una mujer, fuera algo más abstracto o difícil de entender o de digerir. O como si atentara directamente contra el núcleo familiar, mientras que la de los hombres es más común o tolerada.

En las consultas que contesto, un alto porcentaje de los hombres que me contactan (que son muchos) lo hacen en relación con este tema.

Algunos tienen indicios claros de lo que está sucediendo e intentan negar la realidad, ya que es una situación que escapa a su propia imaginación.

Es que muchos caballeros ni siquiera se animan a pensar en esa posibilidad de su señora y -menos aún- de la madre de sus hijos: no se les pasa por la mente.

Creo que por eso, cuando sucede, el golpe es tan grande que genera, en un principio, una gran negación a los indicios que la probarían.

De ahí proviene una de las dudas clave que he recibido: ¿cómo saber si mi mujer me engaña?

Algunas preguntas que te pueden ayudar a dilucidar si ya hay una tercera persona (o a evitar que suceda):

Tu mujer:

¿Te hace permanentemente el mismo reclamo, respecto del cual no ve evolución alguna, aunque tú te hayas esforzado en complacerla?

¿Ha comenzado a salir en horarios en los que antes estaba en casa?

¿Es inhallable en ciertos momentos del día?

¿Se ha comprado ropa interior nueva que no usa contigo?

¿Tiene rutinas de belleza muy diferentes a las de antes o se preocupa mucho más por su estado físico y por verse bien, pero a ti te sigue tratando con distancia?

¿Tiene amigas nuevas que no conoces ni llaman por teléfono o visitan tu casa, pero con las que se ve habitualmente?

¿Evita el contacto físico o aduce pretextos para no tener intimidad contigo?

¿Tiene algún amigo o compañero de trabajo con el que se frecuenta pero con el que no quiere que tú tengas trato?

¿Cierra la pantalla de la PC cada vez que te acercas?

Tengamos en cuenta que con el auge de las redes sociales, hay más contacto con gente que no veíamos hace mucho tiempo y con exparejas. No sirve de nada ver fantasmas donde no existen PERO, si por alguna razón desconfías de lo que pueda estar sucediéndole a tu mujer (y a ti, de confirmarse), piensa que estás aceptando que algo en tu pareja no funciona como debería.

Conforme a la forma de ser de cada mujer, es cierto que cuando engaña, lo hace porque hay algo que le falta en su vínculo sentimental: comprensión, respeto, buen sexo, compañerismo, atención son algunas de las variables que pueden determinar que una fémina se sienta atraída por otro señor y decida (o no) dar el gran paso.

Es también tu responsabilidad lograr que las cosas funcionen y es probable que aún estés a tiempo de inclinar la balanza hacia tu lado: bien vale la pena intentarlo.

Fuente: http://www.mejoraemocional.com