jueves, 17 de enero de 2013

Y fuimos uno en el viento,... de José Ramón Marcos Sánchez

Y fuimos uno en dos cuerpos,… sin el resto,…sin mas sentir que sentirnos,…y abrumados de nosotros el después nunca existió,….y moldeamos las caricias hasta matar los rincones avergonzados,….hasta inhalarnos los secretos más íntimos,…y llegamos a las entrañas de los suspiros más bellos,…esos que mueren pensados en lo prohibido del hedonismo de un sueño,….esos que erizan la piel del placer hasta fundirla en amor,….y el deseo cobró vida en los jadeos de las horas que no pasan,…en los silencios entrecortados del gemir de los adentros,…y la mirada de la pasión verdadera no se agotó de mirarnos,….engendrada de ánimas púdicas que danzaban al compás de acordes impúdicos,…entregados al delirio del anhelo de entregarnos,…sin las censuras del sexo sin alma,…con el orgasmo perpetuo del amor que habita más allá de amarnos,…y fuimos uno en dos cuerpos,…y cuando deshabitamos lo terrenal de querernos,…acaeció del cariño el cariño verdadero,…y el espíritu del tiempo desnudo nuestro destino,…y fuimos uno en el viento,…

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez
E-MAIL y MSN:joseramonmarcos@live.com Twitter: @joseramonmarcos

Delimitar los espacios en la pareja


Uno de los elementos primordiales en las relaciones de pareja es saber distinguir los espacios, compartidos y personales. Por este tema surgen muchas peleas en las parejas. Si ponemos en práctica los tres consejos que os voy a dar, estoy segura de que cada uno dispondrá de más espacio y la vida de pareja mejorará.

Hoy he aprendido una cosa que sospechaba, al final mi intuición no me ha fallado. La pareja la forman tres. En verdad era algo que sospechaba y no estaba segura, por fin lo he confirmado. Sí, sí la pareja la forman tres. Tres factores definidos: el espacio personal de uno, el espacio personal del otro y el espacio compartido, el que forma la pareja. Esto es en la teoría; en la práctica se interpreta como momentos, ocupaciones y asuntos para cada uno. Bien,lo que pasa es que en general esta forma no es la que habitualmente practicamos, lo que sucede es que se desvía en dos direcciones opuestas y cada cual más perjudicial.

Frecuentemente en las parejas los espacios personales se reducen mucho. Esto es por la creencia social que tenemos de que cuando se forma una pareja “dejan de existir” como seres separados y pasan a “ser uno solo”. Por suerte es imposible de conseguir aunque puede servir como perspectiva para que los espacios personales disminuyan. Esas parejas tienen buenas pretensiones, estar de acuerdo con el otro. Creen que el amor consiste en eso aunque terminan ahogándose, porque no hay suficiente espacio entre ellos.

Igualmente existen otro tipo de parejas, las que incrementan el espacio personal menguando el de la pareja. Comparten poco espacio juntos, pero esos momentos pueden ser muy preciados y valiosos. Pero corren riesgo, no tienen la oportunidad de planear el futuro y carecen del apoyo y compañía del otro.

No hay un límite de cantidad ni calidad con respecto al espacio requerido, cada pareja debe encontrarlo, no se tienen que sentir asfixiados ni alejados. Hay que tener claro lo que incumbe a la pareja y lo que no. Para ello les doy estos tres consejos:

  • ¿Equilibrio semejante a igualdad? Hay que tener en cuenta que los dos no necesitan el mismo espacio, a veces uno necesita más espacio personal que el otro, esto no quiere decir que quiera menos a su pareja, de lo que se trata es de respetar el espacio del otro.
  • Conformidad en el espacio común. El espacio compartido es algo de dos, si queremos que algo pertenezca a ese espacio ambos debemos estar de acuerdo en ello. Si uno no quiere no debe obligar o forzar al otro a hacer algo que no quiere. Un ejemplo muy común: “Nos vemos sólo cuando él (o ella) quiere”. Y eso no es verdad, pues dos no se ven si uno no quiere aunque uno “quiera siempre”, cosa incierta, porque no se puede estar todo el día libre para el otro. Si se diera el caso, el otro no tiene por qué querer lo mismo, y no pasa nada.
  • Independencia en el espacio personal. Es distinto que en el espacio común. Es suficiente con que uno quiera algo y lo encaje en su vida, siendo admitido. No se puede obligar al otro a que haga algo sólo porque nos guste, o al contrario, “no dejarle” hacer algo que le guste por el simple hecho de que a nosotros no nos agrade. Cierto es que hay cosas que no se pueden quedar en el espacio personal sin que ello influya en la pareja. Lo más importante de la pareja es el respeto hacia el otro y la independencia.
A veces puede resultar complicado ejercer estos pasos, pero son muy necesarios para la vida en pareja.

El amor verdadero es aquel donde dejas que tu pareja tenga libertad, que no se sienta con las cadenas de la esclavitud, y veras que como la paloma mensajera, regresara a ti.

Vanessa Arjona

Seis pasos hacia tu bienestar por Merlina Meiler

Hay una técnica de PNL (Programación Neurolingüística) que es muy útil para dejar atrás conductas que nos molestan o nos resultan contraproducentes. Se llama: Reencuadre en seis pasos. Si hay alguna área de tu vida en la que experimentas un bloqueo, te propongo que desde hoy, comiences a transitar el camino para dejarlo atrás, siguiendo estos seis pasos sencillos.

Nuestros comportamientos se van asentando con el correr del tiempo. Cuando adoptamos una conducta problemática de manera reiterada, y no nos permite acceder a lo que deseamos o nos produce un bloqueo, es porque buscamos un propósito positivo con esta conducta, del cual muchas veces no somos conscientes. Hay algo en ti que se opone a que logres tu objetivo, y es la satisfacción de este propósito. Por ejemplo, si tu problema es “no soy bueno para estudiar inglés”, el propósito positivo de esto puede ser “así no tengo que atender el teléfono en la oficina y mis compañeros de trabajo no me escuchan hablar el idioma porque soy tímido”. Si reemplazas este propósito con otras opciones, podrás liberarte del bloqueo y disfrutar más de tu vida.

Los pasos a seguir son los siguientes:

Primero: Identifica la conducta a cambiar (por ejemplo, “soy muy mala cocinera, lo que preparo se quema o me sale sin sabor)

Segundo: Establece el propósito positivo de esta conducta, lo que logras. Con este fin, responde esta pregunta: ¿Esto te aporta algo positivo? (Siguiendo nuestro ejemplo: “en realidad, mi marido sólo se encarga de cocinar, si no hiciera eso, no me ayudaría en nada con las tareas de la casa”).

Tercero: ¿De qué otra manera podrías lograr… (que tu marido comparta contigo más responsabilidades en la casa)? Quiero que propongas al menos tres opciones.

Cuarto: Y… podría pedirle que lleve a nuestros hijos a la escuela dos veces por semana, que me acompañe al súper cuando hago una compra grande, que pase a buscar la ropa de la tintorería. ¡Eso solo sería un gran alivio!

Quinto: ¿Existe algún inconveniente para llevar a cabo las respuestas del punto anterior?

Sexto: ¡Puedo realizarlas! Si hay objeciones, vuelve a buscar opciones en el cuarto punto. Si ves que algunas o todas de las posibilidades que nombraste en el paso cuarto son bien viables, pues ¡manos a la obra!

Concretarlas permitirá que el bloqueo vaya quedando en el pasado y accedas a un mejor futuro.