miércoles, 16 de enero de 2013

10 señales de que es mejor terminar tu relación

Uno de los grandes errores de las parejas de hoy es terminar su relación por motivos que son netamente emocionales, del momento, y que no necesariamente tienen que ver con la relación en sí (en otras palabras, terminar la relación en un arrebato de rabia). En toda pareja hay momentos de acuerdo y de desacuerdo que hay que saber manejar. Sin embargo, hay también asuntos más serios que inevitablemente llevarán, tarde o temprano, al fracaso de la relación. Si no tienen solución, lo mejor es entonces terminar pronto, porque si la relación continúa por costumbre (por dar un ejemplo) las consecuencias pueden ser peores después.

1. FALTA DE CONTACTO

No estamos hablando de contacto sexual. Al inicio tú y ella no podían dejar de verse ni de comunicarse, no importa si era vía sms, por teléfono, por messenger o por correo electrónico. ¡Y eran horas! pero si ahora no sientes ganas de enviarle ni un mensaje de texto (y mucho menos llamarla) y has empezado deliberadamente a ignorar sus intentos de contactarse contigo, es momento de terminar.

2. NO HABLAN SOBRE EL FUTURO

Si es difícil o incómodo conversar acerca de lo que podría venir dentro de algunos años, como el cómo sería la casa donde ambos vivirían o cómo se llamarían sus hijos, y ni siquiera algo más cercano como la manera en la que pasarán las próximas vacaciones juntos o a los conciertos que van a ir, hay un problema. No pierdas tu tiempo ni se lo hagas perder a ella.

3. NO HAY ESFUERZO

Al inicio ninguno de los dos escatimaba en esforzarse para estar juntos. Hacían lo que sea para salir a caminar, ir de campamento o a la playa, tener salidas románticas espontáneas, etcétera. Si ahora ni tú ni ella hacen esfuerzo alguno por mantener la pasión viva (y es más, tú estás más feliz cuando ves solo la TV) y tampoco por tener un tema de conversación, ¿cuál es el sentido de estar juntos?

4. TODO VALE EN LAS PELEAS

¿Recuerdas las discusiones que tenían al inicio? eran tonterías que terminaban rápidamente y con un beso. Si ahora se desatan batallas campales con gritos e insultos acerca de tu (su) físico, tu (su) peso o tu (su) mamá, es tiempo de terminar. Lo mismo si ella o tú hablan mal uno del otro con sus amigos.

5. PELEAN POR CUALQUIER COSA

Cuando al inicio algo te molestaba, te quedabas callado o en el peor de los casos te dominabas y explicabas con calma qué te había incomodado. Ahora basta cualquier palabra para desatar la pelea del punto anterior. Existe en este caso un resentimiento que puede estar oculto o no, y es una señal de que las cosas se pueden poner peores si no solucionan el tema o no terminan.

6. PELEAN EN PÚBLICO

Pelear con ella es de por sí malo, pero hacer una escena en la calle es una señal definitiva de que tu relación está fuera de control. Si ni a ti ni a ella les importa quién los escucha ni quién los ve, el respeto se ha perdido por completo entre ambos. Llévala a una esquina discreta y dile que estás terminando con ella. Será un favor para ambos.

7. QUIERES TU INDEPENDENCIA

Las cosas pueden cambiar mucho. Al inicio podías caminar junto con ella todo el día, compartir la ducha con ella, encontrarse para almorzar y luego recogerla después del trabajo aunque eso implicara desviarte del camino. Ahora todo lo que quieres es salir con tus amigos o hacer horas extras para evitar llegar a tu casa o pasar más tiempo que del estrictamente necesario con ella. Si sueñas con tu vida de soltero, piensas en románticas relaciones pasadas o fantaseas en convertirte en un playboy, tu relación probablemente haya llegado a un punto de no retorno.

8. NO HAY CONFIANZA

En una buena relación se comparten detalles sin mentiras, secretos ni medias verdades. Si eso se pierde, ¿cuál es el sentido de continuar? si no puedes confiar en ella (ni ella en ti) es tiempo de agarrar tus cosas e irte.

9. CAMBIO DE PERCEPCIÓN

Tú solías pensar que ese lunarcito en la mejilla era adorable. O que su risita chillona era divertida y contagiosa. Ahora ves ese lunar, que físicamente está igual, como un tumor y su risa la sientes insoportable. Si no puedes soportar sus fallas o defectos comunes y corrientes, tu relación llegó a un punto final.

10. YA NO HAY SEXO

Cuando comienzas una nueva relación, ambos parecen conejos. Pero si con el tiempo la sexualidad de ambos se congela y sólo están juntos en fiestas patrias y navidad, es hora de ver qué está pasando. Si la quieres, puedes analizar tu forma de acercarte a ella. Si no hay señales (ni ganas) de mejora con el tiempo, es hora de terminar.



No siempre entenderemos por qué estamos donde estamos

NO SIEMPRE ENTENDEREMOS POR QUÉ ESTAMOS DONDE ESTAMOS, PERO PUEDES ESTAR SEGURO QUE HAY UNA BUENA RAZÓN ...

La Vida es lo que hacemos de ella. Por qué no encontrar lo mejor en cada situación y disfrutarlo al máximo , sin importar lo que estamos haciendo o donde estamos ??? Nunca debemos perder tiempo y energía deseando estar en algún otro lugar , haciendo alguna otra cosa. No siempre entenderemos por qué estamos donde estamos , pero puedes estar seguro que hay una buena razón y una lección que tenemos que aprender. No luchemos contra ello, averigüemos qué lección es y aprendamos la rápidamente para que podamos movernos. No podemos desear permanecer estáticos, ¿¿no es verdad ??? Cuando dejemos de resistirnos y sencillamente aceptemos la lección que tenemos que aprender , y la superamos sin alterarnos , encontraremos que nuestra Vida es mucho más fácil , y lo que es más , disfrutaremos con los cambios que tengan lugar. Una planta no se resiste al crecimiento o cambio, simplemente va con él y se desarrolla perfectamente.

¿¿¿ POR QUÉ NO HACEMOS LO MISMO ???

SEAMOS FELICES , AQUÍ , AHORA !!! PUEDE QUE AUN NO TENGAMOS TODO AQUELLO QUE DESEAMOS , PERO LO QUE TENEMOS EN ESTE INSTANTE , ES SUFICIENTE PARA SER FELICES.

LA VIDA ES AHORA , NO DEJEMOS PARA CUANDO ...

ESTA EN NUESTRA MANOS !!!

ABRAZOS DE LUZ.
Maria Soledad Piñeiro.



Siempre hay una esperanza y un motivo para vivir !!!, hay que recuperarlo...

De repente un día cualquiera uno se despierta, sin deseos de levantarse de la cama, los ojos le pesan y las sábanas son el refugio perfecto. Pero inevitablemente hay que salir, levantarse, y hacer al desayuno. Es un asunto complicado si no hay voluntad para nada, pero lo dejamos pasar como si nada grave estuviera ocurriendo, simplemente no era un buen día.

Sin embargo, otro día se repite la misma historia, pero los síntomas se acentúan, hay una angustia inexplicable y cualquier motivo, por insignificante que sea, es causal de llanto. Ese sentimiento se acrecienta y se hace más fuerte, cada vez se produce con mayor frecuencia y se convierte en una prensa que impide el flujo normal de la respiración. En ese momento todo es color de hormiga y nadie es buena compañía, el apetito disminuye o por el contrario, es insaciable, ambos extremos son un indicio de que las cosas no marchan bien.

Salir a la calle no es la mejor opción, por lo tanto, queda descartada. Las náuseas, dolores de cabeza y el dolor del alma impiden que se realicen a cabalidad las tareas de la vida cotidiana. Sólo pensamientos negativos recorren la mente y la debilidad crece cada vez más. Desde un tiempo atrás la familia y los amigos quedaron a un lado y la soledad es la única compañera. Paradójicamente, en ese estado no se puede convivir consigo mismo y los demás son los culpables de esta desgracia.

Se produce un grito desgarrador pidiendo ayuda, advirtiendo que el dolor del alma es intolerable y por lo tanto, perjudicial para la integridad del ser humano. Esta enfermedad mental, cuyos síntomas son dolorosos, es la comúnmente llamada depresión. Muchas personas la padecen, pero pocas piden ayuda. Seguramente en algunos casos hay motivos concretos que llevan a alguien a tanto sufrimiento, en otro no los hay, es la misma persona que tiene su autoestima tan baja y su dolor tan grande que magnifica todo, que tiene miedo, se siente incapaz de ser querida por alguien, y la vez, según ella, es incomprendida por todos.

Hay que saber también que hay varios estados depresivos, varios tipos de depresión, que no a todos les sucede lo mismo y de la misma manera, pero hay patrones comunes, ya que con la depresión se pierde la capacidad para alegrarse y sentir placer por las situaciones cotidianas de la vida. Si pierde la capacidad de hacer proyectos, de planificar un futuro, de sociabilizar, se pierde la voluntad, de ´hacer´. La depresión es un pozo, se va haciendo cada vez más profundo, por eso hay que hacer hasta lo imposible por salir.

Hay que pedir ayuda, hablar, demostrar los sentimientos, sacar a la luz las preocupaciones, angustias y miedos. La ayuda profesional es importantísima, porque le permite ver al paciente lo que sucede desde otro perspectiva, descubrir el por qué y es una ayuda para encontrar una salida. Ayuda a encontrarse consigo mismo, para aprender a quererse, a valorarse, a respetarse y a mejorar la autoestima. No se buscan culpas ni culpables, se ven las responsabilidades.

Pero la persona depresiva no es la única que sufre, también lo hace su familia y los amigos. Por esto hay que consultar al psicoterapeuta cuanto antes, cada tratamiento se planifica de acuerdo a las particularidades del caso. Los estados depresivos no se pueden manejar sólo con la voluntad, dado que hay tanta negaciones en el paciente que los reproches, las culpas, los miedos, los sentimientos negativos son muchos y a su vez son producto de una historia personal, de una situación actual, de las relaciones familiares e interpersonales.

Por lo tanto se planifica la terapia y se va reacomodando de acuerdo con los pasos que dé el paciente. El proceso no es mágico, se basa en la retroalimentación. Así el paciente y el terapeuta, ambos respetando los papeles que asumen, pueden avanzar conjuntamente, sólo si el enfermo realmente anhela superarse y mejorarse. La depresión es un círculo vicioso que contagia y aleja a quienes rodean al paciente. Por esto es prioritario pedir ayuda, se puede salir de pozo con el apoyo del especialista. Después de todo será posible
volver a encontrar esa persona que se creía perdida, la esperanza siempre está allí y las ganas de vivir también, entonces ¿por qué dejarlas morir?

Fuente: Terapias Diarias


Rompiendo promesas por Merlina Meiler

He roto varias promesas en mi vida.

No es algo de lo que me enorgullezco, pero tampoco me culpo.

Creo que el culparse es una manera de rehuir nuestra responsabilidad y de darnos cuenta por qué no hicimos lo que, en otro momento, pensamos que era una verdad absoluta a seguir.

Soy humana y, en cierto punto, entiendo que no podré sostener el ciento por ciento de lo que he prometido bajo alguna circunstancia del pasado.

No se puede vivir con rigidez mental.

Quizá lo que consideramos bueno, necesario y productivo para nosotros en el pasado ya no lo es. Incluso, puede ser que nunca lo haya sido, pero eran las decisiones que podíamos tomar con la edad o las herramientas con las que contábamos entonces.

O teníamos estructuras internas copiadas de otros y, con los años, nos dimos cuenta de que imitar patrones ajenos o ponerlos por encima de nuestros deseos y expectativas no nos hacía feliz. Esto demuestra una evolución personal importante, crecimiento y madurez.

La flexibilidad nos permite ampliar nuestras capacidades y acceder a nuestro bienestar desde una posición relajada, sana, sincera.

Creo que si tú también has roto alguna promesa o has cambiado tu manera de pensar basándote en tus propias convicciones, que son el resultado de tu experiencia y de tu forma de pensar actual, no resulta poco probable que hayas tenido que dejar atrás certezas que en otro momento se vislumbraban como absolutas, con todo lo que eso implica.

Por eso, trátate bien si esto te sucede. Entiéndete. Perdónate. No malgastes tu tiempo quejándote, culpándote o lacerándote. Sigues siendo una persona buena y confiable, ¡más humana que nunca!

Fuente: http://www.mejoraemocional.com