viernes, 11 de enero de 2013

Perdonar, la decisión mas valiente

Uno de los puntos que propone Louise L. Hay para sanar y que es visto con mucho mayor interés tanto por los participantes en cursos como por el público en general, es el del perdón.

¿Qué es realmente perdonar? ¿Por qué hablar de perdón nos "mueve tanto"?
Creo que la respuesta está en los efectos tanto visibles como invisibles que el guardar resentimientos tiene en toda nuestra vida.

Cuando cargamos sentimientos reciclados una y otra vez, nuestra vida (y nuestro cuerpo) se va haciendo más pesada. No tenemos ni la agilidad ni la libertad de tomar decisiones que nos afectan porque ellas están en función de algo o alguien más, es decir, nos convertirmos en esclavos.

Reflexiona sobre este ejemplo:

No me puedo permitir ser feliz después de una ruptura amorosa que fue dolorosa porque, inconscientemente quiero seguir construyendo aquello que ya comencé: la imagen de alguien "fuerte" que no se va a "dejar" de otra persona.

Es probable que la otra persona ya ni te recuerde, no se haya dado cuenta de que te hizo daño o simplemente no le importe... es libre, pero tú no.

Liberarnos de las cadenas del resentimiento no es fácil y quizá la primer decisión que tenemos que hacer sea la más difícil: querer hacerlo.

Guardar resentimientos lo podemos hacer todos, decidir liberarte de ellos y volver a ser feliz no, es sólo decisión de valientes.

Fuente: Sana Tu vida 


Cuidado con los medicamentos

Dar medicamentos sin receta médica es un gran problema. Estamos generando bacterias resistentes a los antibióticos y nos quedamos sin armas para atacarlas. Estos son los errores más comunes.

El principal argumento que los padres tenemos para administrar medicamentos por nuestra cuenta es que "tiene lo de siempre". Pero no tiene por qué ser lo de siempre. Y aunque lo fuera, a lo mejor ahora hay un medicamento que es más eficaz, puede que nuestro hijo requiera esta vez una dosis distinta o que con el tiempo hayamos olvidado el número de días y de tomas que nos dijo el pediatra.

Dosis incorrectas

"¿Qué me dijo...? Será lo de siempre..." A veces no nos damos cuenta de que la cucharilla es de diez mililitros y la llenamos hasta arriba, aunque nos recetaron cinco.
Error

En ocasiones extrapolamos lo que le damos del antitérmico habitual al otro que toma por primera vez, o nos inventamos una medida universal que usamos siempre, como esa cucharita de postre que tenemos en la cocina. Pero a la hora de tomar un medicamento todo tiene un porqué, y solo obtendremos los efectos deseados si somos estrictos en la administración.

La dosis correcta es fundamental y cada mililitro tiene su función.

Retirarlo antes de tiempo

"Como ya está bien...", decimos a menudo. Y así aplicamos a nuestra manera la moderación en el uso de los fármacos.
Error

No es ahí donde tenemos que recortar. Especialmente los antibióticos han de ser administrados exactamente el número de días que el pediatra señale y la razón es simple: el doctor sabe cuánto tiempo necesita el antibiótico para acabar con la bacteria.

Si dejamos de darle el medicamento cuando desaparecen los síntomas, es posible que la bacteria siga viva (aunque debilitada), y si no cumplimos el tratamiento hasta el final, le damos la oportunidad de recuperarse y aparecer de nuevo con muchos más recursos frente a los antibióticos.

Muchas enfermedades de repetición son el resultado de haber seguido mal el tratamiento, lo que ha generado una bacteria resistente a todo.

Compartir con los hermanos

Hace una semana que la niña sufrió un resfriado y su hermanita empieza a presentar los mismos síntomas. Su madre ha cogido el jarabe que le dio a la mayor y se lo va a dar a la pequeña. Piensa que así evitará que el catarro progrese.
Error

En la infancia todas las enfermedades se parecen en sus síntomas, aunque sean muy diferentes. Estamos haciendo un diagnóstico que puede ser perjudicial para nuestro hijo, ya que le estamos administrando medicinas sin saber realmente qué tiene; además, podemos estar enmascarando una enfermedad seria.

Doble dosis

El niño lo ha vomitado todo, jarabe incluido, o eso cree su mamá. ¿No es eso que aparece mezclado con el maíz? Le da otra vez el antibiótico. También lo hacen otras madres cuando al niño se le sale el jarabe por las comisuras de la boca.
Error

¿El niño ha vomitado nada más recibir la dosis? Entonces es muy probable que no haya llegado a ninguna parte.

Pero si vomitó media hora después de tomar el medicamento hay bastantes posibilidades de que ya esté donde tiene que estar... Los fármacos se absorben con mucha rapidez. El tipo de medicamento también marcará la pauta: ¿era para el corazón? En este caso, hay que tener más cuidado con una sobredosis que si se trata de un antitérmico.

Conservar y administrar todos de igual manera

Es muy frecuente guardar todos los medicamentos en un único botiquín y en las mismas condiciones. Pero no todos los fármacos se conservan igual, son como los alimentos: ¿Van todos a temperatura ambiente o todos en la nevera? No.
Error

Cada uno tiene unas características específicas que es decisivo respetar para su conservación y para obtener el efecto deseado. Además, no todos los fármacos se administran igual.

Hay medicamentos que no se absorben bien con leche, como el hierro, unos que necesitan el estómago lleno y otros que lo necesitan vacío para hacer efecto. La conservación y administración de los medicamentos nos plantean dudas que no siempre preguntamos, y es importante hacerlo.

Si poco es bueno, más es mejor

Muchas madres, por ejemplo, ante el eccema de su hijo aplican generosas dosis de su crema para el picor.
Error

La capacidad de absorción de la piel del niño es muy alta, de modo que todo lo que apliquemos sobre ella puede pasar fácilmente a sangre. Una dosis alta puede perjudicarle. La medida ideal es la crema justa para que con un leve masaje desaparezca.

Dejarlos al alcance de los niños

Lo avisan en todos los anuncios y estamos totalmente de acuerdo y, sin embargo, no es difícil ver el antitérmico en la mesilla de noche del niño.
Error

En el fondo de nuestro cerebro está la idea de que... ¡el niño nunca va a querer tomar el medicamento por su cuenta! Sin embargo los jarabes tienen sabores y colores atractivos y esto hace posible que el niño, además de tomárselo con gusto cuando le toca, quiera darle un traguito si se queda a mano. Es muy importante no dejar los medicamentos al alcance de los niños.

Cómo utilizarlos de forma segura
  • Apuntar siempre lo que nuestro hijo debe tomar y la forma de hacerlo. En la consulta lo tenemos todo claro, pero al salir o a la hora de administrarlo es cuando surgen las preguntas.
  • Resolver todas nuestras dudas antes de salir de la consulta del pediatra, y no dar nada por sabido: ¿Podemos esperar algún efecto secundario? ¿Hemos de tomar alguna medida especial? ¿Puede recordarnos cuántos días y cuántas tomas?
  • Comprobar que el nombre que figura en el envase coincide con lo que nos han recetado.
  • Confirmar que lo tenemos en la presentación recetada (jarabe, suspensión, comprimido) y en la cantidad indicada.
  • Seguir estrictamente la frecuencia indicada por el pediatra en las tomas: no saltarnos tomas, ni adelantarlas, sobre todo en el caso de los antibióticos.
  • Tomar el medicamento exactamente el número de días recetado por el pediatra. Ni uno más, ni uno menos.
Autora: Verónica Martínez.
Asesor: Dr. Antonio Urda, jefe clínico de Pediatría del Hospital Materno Infantil de Málaga.

LOS REVESES NOS FORTALECEN


Experimentar en la vida una cantidad moderada de adversidad puede beneficiar la salud mental al fortalecer la adaptabilidad y la resistencia, y producir a largo plazo un mayor nivel de bienestar y de satisfacción vital en la persona.

“Lo que no me mata, me hace más fuerte” afirmó el filósofo, poeta y filólogo alemán Friedrich W. Nietzsche en el siglo XIX, y las últimas investigaciones psicológicas avalan la tan original como certera afirmación del autor de “Así hablaba Zaratustra”.

Aunque para la persona que lo está pasando francamente mal o a quien las cosas le están yendo como en una pesadilla resulta muy difícil ver el lado bueno de dicha situación adversa, la percepción de los reveses puede cambia favorablemente si se los observa desde una perspectiva más amplia.

Al menos es lo que se desprende de una nueva investigación de la Universidad de Búffalo (UB), en Nueva York (Estados Unidos), que concluye que a la larga los golpes de la vida pueden ser beneficiosos para la salud psicológica de quien los padece.

En la vida, enfrentarse a una cantidad moderada de adversidad puede beneficiar la salud mental y aumentar el bienestar personal, al fortalecer la adaptabilidad a las circunstancias y ayudar a desarrollar la resistencia psicológica, según sugiere el estudio de un equipo de psicólogos de la UB. Los investigadores analizaron los datos de 2.398 personas y comprobaron que aquéllas con una historia personal de cierta adversidad tendían a experimentar una angustia emocional más baja, así como menos impedimentos en su funcionamiento cotidiano, una reducción en los síntomas de estrés postraumático y una mayor satisfacción vital, comparados con aquellos que sufrieron muchos reveses o prácticamente ninguno.

El doctor Mark Seery, profesor de psicología de la UB y su equipo, también encontraron que las personas con antecedentes de cierto infortunio a lo largo de su existencia parecen manejar mejor que otras personas los eventos adversos recientes.

Las defensas naturales del alma

“Para algunos expertos el ser humano al igual que dispone de un sistema inmunológico que lo protege de las enfermedades, alergias, alteraciones y agentes agresivos tanto de su propio interior como de fuera de su organismo, también posee unas defensas naturales que lo protegen de las amenazas en el terreno psicológico y emocional”, señala José María Doria, escritor, psicoterapeuta y asesor de formadores de Crecimiento Integral.

Según este experto, “así como la exposición moderada a diversos virus, bacterias y elementos alergénicos no letales ayuda a que las defensas orgánicas se estimulen, mantengan activas y fortalezcan, creando anticuerpos y un mejor escudo defensivo, se podría afirmar que estar en contacto con un cierto nivel de adversidad ayuda a reforzar las defensas psico-emocionales y estar más preparado para afrontar los reveses futuros”.

Este fenómeno también puede compararse con las vacunas o inmunizaciones farmacológicas, que al poner a la persona en contacto con un determinado agente infeccioso producen una reacción inmunológica que después se mantiene y los protege de esos elementos patógenos.

“De alguna manera, los reveses pueden considerarse como vacunas que nos hacen más resistentes ante las futuras adversidades”, según Doria.

Yendo un poco más allá del paralelismo entre las realidades orgánicas y el psico-emocional del ser humano -que es una de las interpretaciones que se puede hacer del estudio de la Universidad de Búffalo – y situando las adversidades en un contexto más amplio, Doria señala que “el Universo escribe recto con líneas torcidas, a veces muy sinuosas”.

Según Doria, que dirige la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal (EEDT), “nada de lo que nos pasa es estéril, y en realidad todos los acontecimientos tienen su intencionalidad evolutiva, por contradictorios, inútiles o adversos que parezcan”.

“La vida es aprendizaje y desde esa perspectiva no hay noticias esencialmente buenas o malas, ya que su aprobación o condena parte de una interpretación no sólo parcial sino también transitoria”, señala el director de la EEDT.

De acuerdo a este experto, “lo primero que nos llega es la superficie y la piel de las cosas, pero tras la apariencia subyace una experiencia que nos hace evolucionar”.

“La pérdida de un ser querido a veces pone en marcha un gran cambio cuyo camino madura a la persona y abre su consciencia. La pérdida de un trabajo puede suponer la liberación de unos moldes aprendidos y el comienzo creativo de una visión más amplia. Una enfermedad a menudo traer una renovación de muchas costumbres y el cambio de vida que uno anhelaba”, señala José María Doria.

“Ante la llegada de la supuesta desgracia, hay que suspender el juicio y mantener plena atención a lo que llega, a la vida que fluye, a las aperturas que alivian la presión del alma, confiando en la acción inesperada. Pronto comprobamos que tras la perturbación, habiendo roto el viejo orden, el Universo pone en nuestra vida posibilidades insospechadas”, explica.

Fuente: elreporteespecial.com.ar

Aprender a perdonar


Cuando recordamos a las personas que nos han hecho daño, nos entregamos a la tarea de desearles toda clase de calamidades, justificados en el dolor o en la afectación que nos causaron. Inmediatamente, nos llenamos de pensamientos y sentimientos negativos que se activan dentro de nosotros, convirtiéndonos una vez mas, en víctimas de lo que nos hicieron, todo esto, sin ninguna conciencia, de que lo que pensamos y deseamos a estas personas, nos afecta hasta el punto de envenenarnos emocionalmente, trastornando nuestra manera de actuar.

Si nos diéramos cuenta de que al mismo tiempo en que lo deseamos a otros, nos afectamos nosotros… deberíamos poder tomar la decisión de cambiar la polaridad de nuestros sentimientos y pensamientos, con la intención de alejar todo recuerdo y posible influencia de estas personas hacia nosotros, simplemente deseándoles todo lo mejor donde quiera que estos se encuentren. El odio, genera mas odio y este nos mantiene atados a la situación.

Seguramente te sonara extraño y hasta equivocado… pero recuerda, que la vida constantemente nos retorna todo lo que pensamos, sentimos, deseamos o hacemos, y que la calidad de nuestros sentimientos y pensamientos crea la atmósfera donde se desarrolla nuestra vida cada día.

Y que pasa con las personas que impunemente le hacen daño a otros… la vida se encarga de que cada uno de ellos viva lo que tiene que vivir como consecuencia de lo que hicieron, aun cuando se sientan justificados. Perdonar, no significa liberar a otros de asumir la responsabilidad y el costo de sus errores ante la vida, por el contrario, perdonar, nos libera a nosotros del recuerdo negativo que guardamos, permitiéndonos sanar nuestras heridas, fortalecernos aprendiendo de las personas y de la situación que experimentamos y dándonos la posibilidad de pasar la pagina, para dejarlos fuera de nuestra vida y sin poder, para continuar afectándonos como lo hicieron. Yo se que no es una tarea fácil, sobre todo cuando sabemos que continúan haciendo daño… por eso, te sugiero que dejes de pensar en ellos y cuando lo hagas, evita profundizar en cualquier pensamiento negativo que tengas, actúa con sentido común, protégete en lo posible y defiende siempre tus derechos, tu dignidad y tu estabilidad con valor, confianza y determinación.

Por: Maytte Sepulveda

El arte de no enfermarse

Según Dráuzio Varella, médico oncólogo y escritor brasilero, hay una serie de pasos que podemos seguir para evitar enfermarnos. A continuación, transcribo sus pensamientos:
Si no se quiere enfermar…
Hable de Sus Sentimientos.
Emociones y sentimientos que se esconden y se reprimen terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta el cáncer. Entonces, vamos a sincerarnos, hacer confidencias, compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, ¡nuestros errores!… El diálogo, el hablar, la palabra, son poderosos remedios ¡y una excelente terapia!
Tome Decisiones. 
La persona indecisa permanece en la duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana está hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.
Busque Soluciones. 
Las personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren lamentarse, murmurar, ser pesimistas. Es mejor encender un fósforo que lamentarse por la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.
No Viva de Apariencias. 
Quien esconde la realidad finge, está en pose, quiere dar siempre la impresión de estar bien, mostrarse perfecto, bonachón, etc.… acumula toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.
Acéptese. 
El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos a nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a sí mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado y aceptar las críticas es sabiduría, buen sentido y terapia.
Confíe. 
Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relación. La desconfianza es falta de fe en sí mismo, en los otros y en Dios.
No Viva Siempre Triste. 
El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”. La alegría es salud y terapia.
…….
¿Quieres agregar alguna otra opción para no enfermarnos?
Fuente: http://www.mejoraemocional.com/


Siempre tengo la libertad de elegir mis pensamientos

Ninguna persona, lugar ni cosa tiene ningún poder sobre mí a no ser que yo se lo dé, porque sólo yo pienso en mi mente.

Tengo la inmensa libertad de  poder elegir qué pensar. Puedo elegir ver la vida de manera positiva en lugar de quejarme o enfadarme conmigo o con otras personas.

Quejarme de lo que no  tengo es una manera de llevar la situación, pero no cambia nada.

Cuando me amo,  al encontrarme en una situación negativa puedo decir: "Me dispongo a dejar  marchar lo que hay en mi conciencia que ha contribuido a crear este  problema".

Todos hemos hecho elecciones negativas en el pasado, pero eso no significa que seamos malas personas, ni que estemos estancados en esas elecciones  negativas.

Siempre podemos elegir dejar marchar los viejos criterios.


Meditación
de Louise L. Hay



Me amo y me apruebo

Según Louise Hay, la crítica es uno de los peores enemigos que tenemos. De hecho, se convierte en una gran carga para nosotros, en lugar de ser algo útil.

No confundas, la crítica es diferente a la autoevaluación. La crítica duele y te hunde en el mismo sitio en donde estás ahora. La autoevaluación te ubica en donde estás sin juicios y te permite mejorar a partir del punto en donde estas ahora.

Criticar a los demás también nos hace daño en forma indirecta. Aquello que criticas es un reflejo tuyo.

Si tienes tentación de criticar a alguien, piensa en lo que no te gusta de esa persona y mírate a ti mismo con compasión.

Aprende a amarte, a aprobarte como eres.

Fuente: Sana tu vida 

La otra moneda por Merlina Meiler

Si alguien nos defrauda o nos hiere, solemos escuchar esta frase: “En tu lugar, le pagaría con la misma moneda”. ¿Qué significa esto? ¿Que si nos traicionaron, deberíamos traicionar, si nos agredieron, agredir, si nos mintieron, mentir…?

No estoy de acuerdo, en absoluto. Pagar con la misma moneda implica dejar de jugar nuestro juego para permitir que nos arrastren a otro, que no conocemos. Es salir de nuestro eje y, en cierto punto, despersonalizarnos, para responder de un modo ajeno a nuestras creencias y a nuestra manera habitual de vivir la vida. Si reaccionamos con la misma moneda, estaremos teniendo un problema extra, además del que nos provocaron externamente: el no ser genuinos. Tarde o temprano, esto causa conflictos intrapersonales.

ALGUNAS IDEAS

Te propongo que, la próxima vez que alguien tome alguna actitud que te hiera o te moleste, no le pagues con la misma moneda. No estoy diciendo que no reacciones, pero sí que lo hagas desde tus convicciones, desde quien eres, valorando lo que crees que está bien y está mal. Ve más allá de tus propios límites, hasta el punto que te sientas cómodo y dueño de tus palabras y de tus actos, o busca ayuda si la precisas, pero toma solo actitudes que sean 100% tuyas.

Protégete ante las agresiones, no respondas con una de ellas, para no dar lugar a una espiral ascendente de malos tratos. Pon un límite claro y no permitas que pasen de allí, con la mayor serenidad interior que puedas.

Si te traicionan o te mienten a repetición, no confíes más en esa persona. Mantenla tan alejada como te sea posible y no le des oportunidades de volver a hacerlo.

Si te ignoran o no valoran tu trabajo o tus esfuerzos y esto te molesta,¡hazte notar! O quedarás tú solo atrapado en este entuerto.

Si te hieren, herir no es la solución. Comprende lo que sucedió y, nuevamente, toma todos los recaudos necesarios para que la misma persona no vuelva a hacerte pasar por lo mismo otra vez.

¿Crees que es mejor devolver con la misma moneda o con otra moneda?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com