jueves, 10 de enero de 2013

Relaciones de pareja – “Yo Integro”

Una de las cosas que más causa la sorpresa es el tema de las razones de por las cuales fracasan las relaciones de pareja. Esta es la pregunta que todos hacemos: “Si nos amamos tanto, ¿porque nuestra relación no funciona?” Si alguna vez te has hecho esta pregunta, esta es la página donde encontrarás la respuesta.

Antes que nada es importante recordar que nuestro conocimiento sobre las relaciones de pareja se basa en las creencias. Y una de las creencias más populares es que el amor es lo único que se necesita para ser feliz en una relación de pareja.

Lamentablemente esta creencia es falsa y causa que millones de personas se comprometan en ser pareja solo porque aman al otro o a la otra, ignorando completamente los otros factores vitales para la salud de la relación. En este artículo vamos a tocar solo uno de estos factores vitales, hablemos de la integridad.

La integridad personal de cada uno en las relaciones de pareja sirve del fundamento para la armonía de la relación. La integridad se compone de una autoestima sana, de la independencia personal y de la capacidad para manejar una interdependencia enriquecedora con el otro. Una persona íntegra es una persona coherente entre lo que dice y lo que hace, es una persona honesta y comprometida.

Una persona íntegra maneja y disfruta de su Proyecto de Vida personal, es una persona con intereses diversos, de ánimo positivo y alegre.

¡Todos queremos que nuestra pareja tenga estas cualidades! ¿Y qué hay de nosotros? ¿Eres tú un ser íntegro? Es curioso cómo nos dedicamos a numerar las fallas y las faltas de nuestra pareja, olvidando por completo analizar las nuestras. Sin embargo, ¡nuestra pareja refleja nuestras propias debilidades! La pareja es nuestro espejo, en el cual reflejamos nuestra personalidad con todo lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Proyectamos en nuestra pareja nuestras carencias y nuestras incapacidades. Lamentablemente todos queremos cambiar al otro y pocos tenemos la madures y la voluntad de cambiarnos a nosotros mismos.

El camino para desarrollar la integridad personal comienza por un minucioso autoanálisis: ¿Qué proyecto yo en mi pareja? Generalmente nuestras proyecciones se basan en nuestros miedos profundos y muchas veces inconscientes: MIEDO A LA SOLEDAD, MIEDO A SER ABANDONADO, MIEDO AL RECHAZO, MIEDO AL DOLOR Y LA FRUSTRACION.

La falta de integridad basada en los miedos provoca conductas equivocadas que destruyen cualquier relación por más amor que pueda haber al inicio. Veamos algunos ejemplos:

Conductas de control:

- ¿Dónde vas?
- ¿Con quién vas?
- ¿Por qué no me llevas?
- Falta de respeto a la intimidad del otro, revisiones de sus objetos personales, de su comunicación con otros, etc.…

Quejas:

- Sufro por ti…
- No me haces feliz…
- Por ti he dejado…
- Nunca me haces caso…
- Yo no valgo nada para ti…

Hacerse víctima:

- Yo soy la que sufre…
- Mira como estoy por tu culpa…
- Tanto que me he sacrificado por ti…
- ¡Lo que tengo que aguantar!

Suplicas:

- ¡Por favor no te vayas!
- ¡No me dejes!
- ¡Quédate conmigo, haré lo que sea!
- Sin ti , mi vida no tiene sentido

Insultos y Juicios de valor:

- ¡Eres un egoísta!
- ¡Eres un desastre!
- ¡Estás loca!
- ¡Imbécil!
- ¡No tienes ni idea!

Posesión:

- No te permito…
- Tú eres mío…
- No quiero que hagas tal cosa…
- Antes que nada, tienes que preguntarme…

Exigencias:

- Todo tiene que ser perfecto…
- No te atreves…
- Tú debes…
- Es tu obligación…

Menosprecio:

- No sirves para nada…
- Sin mí, no serias nadie…
- Eres inútil…

Chantaje emocional:

- No sé qué será de mí sin ti…
- Pensaba que tú harías por mi tal cosa…
- Si no vienes ahora misma, no soy responsable de …

Si algunas de estas frases o palabras forman parte de tu vocabulario en las relaciones con tu pareja, es necesario revisar tu grado de integridad, ya que estas frases son señales de que la relación no es armoniosa y no va por el buen camino. Si no atiendes estas señales a tiempo el deterioro de tu relación será inevitable.

No es bueno esperar que la crisis haga sus estragos en la relación de pareja, ya que llega el momento cuando el deterioro es tan grande que no hay retorno. Es preciso captar las señales, para trabajarlos a tiempo y salvar la relación.

Las faltas de integridad reflejan las carencias emocionales y es necesario establecer sus causas psicológicas para poder trabajarlos. Y para esto se necesita la ayuda profesional, ya que en la mayoría de las veces las causas están en nuestra subconsciencia.

Martha Beato

Recursos Emocionales

Las relaciones de pareja constituyen una parte muy importante de la vida de los seres humanos adultos. Quizás es la parte más importante, porque muchas veces la calidad de vida con la pareja determina la calidad de vida de las personas en todos los demás aspectos: familiar, salud, económico, social, etc. Cuando estamos bien con nuestra pareja, podemos vencer cualquier obstáculo. Como dice la canción: “…Es más corto el camino si somos dos…”

Para que una relación de pareja funcione bien, es muy importante tener una visión clara sobre las bases de su funcionamiento. Tal vez te has preguntado muchas veces, ¿por qué fracasan las relaciones de pareja si siempre comienzan con las mejores intenciones? ¿En qué fallamos al tratar a nuestra pareja? ¿Cuáles son los factores que determinan el éxito o el fracaso?

Las respuestas a estas preguntas podrían abarcar muchas cosas. Hoy hablaremos de los recursos emocionales, que representan “la sangre” de las relaciones. Los recursos emocionales son las capacidades con las que contamos para poder relacionarnos con otras personas. Todos nacemos con ciertas capacidades o con una base de los recursos emocionales. Durante la trayectoria de nuestra vida, los podemos utilizar bien o mal, los podemos desarrollar o los podemos atrofiar. Cada uno es el dueño de sus recursos emocionales y de su uso.

Toda emoción genera una energía que podemos dirigir a la creatividad o a la destrucción. Las emociones en si no son un problema. Nosotros no las elegimos, las emociones fluyen de manera natural. Pero de nosotros depende como las gestionamos, que hacemos con nuestras emociones. Cada uno es el único responsable de canalizar la fuerza que generan las emociones hacia nuestro objetivo. Por lo que en un torrente de las emociones no podemos olvidar de nuestros objetivos principales. Si nuestro objetivo es tener una relación de pareja estable y agradable, no podemos permitir que nuestras emociones incontrolables destruyan este objetivo.

Lo que hay que tener muy claro es que los recursos emocionales, como cualquier otro recurso, son limitados. El mal uso de estos recursos, inevitablemente conduce al desgaste emocional. Un estado apartico, en el cual la persona pierde la capacidad de dar y de recibir amor, cuando se pierde la alegría, la esperanza, el goce y el disfrute de la vida. Cuando todo da igual y nada produce la emoción. El estado de desgaste emocional, podría ser muy peligroso, ya que abre las puertas a la tristeza y a la depresión.

Pero por otro lado, los recursos emocionales son renovables cuando se les da el buen uso, y cuando son alimentados. Es de vital importancia utilizar los recursos emocionales de forma inteligente. Es nuestra responsabilidad cuidar estos recursos y tomar consciencia sobre su disponibilidad y sus límites. Por lo cual el desperdicio de los recursos emocionales o su uso poco inteligente, inevitablemente hará el impacto en nuestra vida en pareja y tendrá sus consecuencias.

Otro aspecto que no se puede olvidar es que las emociones son “contagiosas”. Cuando actuamos con amor, bondad, paciencia, tolerancia, apoyo, admiración, cuidado, respeto sembramos un campo energético de un ambiente emocional cálido y sano. La otra persona recibe esta energía y inevitablemente se pone en la misma onda emocional, respondiendo con las mismas emociones positivas.

De igual forma cuando actuamos con odio, resentimiento, ira, venganza, rabia, frustración, tristeza, desanimo, inevitablemente propiciamos el ambiente cargado de energía negativa, un entorno contaminado hasta tóxico.

El intercambio emocional entre la pareja es permanente, y va en ambas direcciones. Influimos en nuestra pareja y nuestra pareja influye sobre nosotros. Y así entre ambos se construye el clima emocional que puede ser enriquecedor, o puede ser desgastante. También nuestra actitud y las acciones dependen de nuestro estado emocional, lo cual a su vez determina nuestra calidad de vida.

Si queremos que nuestro entorno emocional sea sano y enriquecedor, que esté libre de la contaminación, que propicie la energía positiva y creativa, es importante cuidar nuestras emociones y las de nuestra pareja. Se trata de utilizar las emociones de forma inteligente y creativa, en vez de ser víctima de los torrentes emociones.

Podemos comprar los recursos emocionales con cualquier otro recurso de vital importancia, tales como salud o los recursos económicos. Todos sabemos que si la salud no se cuida, si tenemos los hábitos alimenticios malsanos, si no hacemos el ejercicio con regularidad, si hacemos actividades que nos son contraindicados por el médico, a lo largo de la vida la salud se deteriora y se pierde. Si en nuestra vida económica solo consumimos sin producir los ingresos, es obvio que los recursos económicos llegarán a su fin algún día. Si derrochamos los recursos, si no nos dedicamos a multiplicarlos, éstos llegan a su límite.

Los recursos emocionales funcionan de la misma forma. Si no se gestionan de manera eficiente, se produce su agotamiento. Es importante y necesario que dediquemos nuestros otros recursos, tales como nuestro tiempo, esfuerzo y dinero para multiplicar los recursos emocionales entre la pareja. Es de vital importancia utilizar la creatividad, la alegría, el humor para vivir las emociones positivas entre la pareja. Para esto no existen recetas ni recomendaciones que funcionen para todo el mundo, cada uno tiene sus gustos y sus preferencias.

Lo importante es tener claro que es nuestra responsabilidad y deber proporcional las emociones positivas a nuestra pareja. No se trata de esperar que nuestra pareja nos haga sentirnos bien, se trata de ser proactivo y esforzarse en crear las experiencias agradables, momentos de placer, de alegría. Generalmente las sorpresas agradables, que se enfocan en los gustos de nuestra pareja, no fallan en crear un clima de alegría y agradecimiento. En cualquier relación importante en nuestra vida, pero sobre todo en relaciones de pareja, es necesario sembrar las emociones positivas para cosechar los recursos emocionales.

Otro aspecto importante es cuidarse para no caer en el derroche emocional, el cual conduce al desgaste. Un ejemplo de un desgaste emocional es la intención de cambiar algo en nuestra pareja, su personalidad, sus costumbres, sus puntos de vista. Generalmente todos los esfuerzos por “mejorar” a nuestra pareja conducen al fracaso. Lo cual a su vez produce un sentimiento de frustración y de ira.

¿Cuál sería la actitud emocionalmente inteligente cuando algo no nos gusta en nuestra pareja? Generalmente en estos casos existen cuatro posibles soluciones:
Decirle a nuestra pareja lo que no nos gusta. Pero hacerlo en una forma delicada, evitando juzgar, ofender o burlarse de él o de ella. Simplemente expresar tu punto de vista y porque tu consideras que tal o cual cosa debe cambiarse. La decisión de hacer el cambio o no siempre será la del otro. Podemos convencerlo, pero no podemos obligarle. Nadie cambia si no quiere cambiar. Si la pareja reconoce y acepta el cambio de buena manera, ambos experimentarán que están creciendo y avanzando en su relación.

En caso de que la pareja no quiere cambiar, le quedan tres opciones:

2. Cambiar su forma de ver y de percibir las cosas. Reflexionar sobre el razonamiento que tiene tu pareja que no acepta el cambio, entender sus razones, ponerse en sus zapatos, conectarse con sus emociones, tratar de vivir lo que él o ella está viviendo.

3. Quitarle la importancia al hecho. Se trata de ignorar las pequeñas cosas que pueden ser molestas e irritantes, pero no producen grandes efectos negativos. Se trata de cuidar las emociones de manera consciente, establecer un trato con uno mismo: No me voy a molestar por este hecho. No tiene sentido ponerme de malhumor porque mi pareja hace tal o cual cosa (o deja de hacer). Es aceptar al otro tal como es, como un ser humano imperfecto, igual que tu también. No tiene sentido desperdiciar los recursos emocionales en cosas que no tienen trascendencia.

4. Cambiar de pareja. Si la vida con tu pareja te produce mayormente emociones negativas, si no hay una buena convivencia, si te maltratan de cualquier forma, si no creces como persona al lado tu pareja, si la vida es un fastidio, si el ambiente es toxico y destructivo… definitivamente se llega al agotamiento de los recursos emocionales y con esto al fin de la relación. En esta situación es preciso reflexionar sobre los objetivos de estar juntos, sobre los límites y sobre la necesidad de tomar decisiones.

Los recursos emocionales representan la parte más importante entre otros recursos que son necesarios para mantener las relaciones de pareja gratificantes, por lo que tenemos que ser responsables de su uso adecuando, procurando siempre su renovación permanente y también evitando su desgaste. El cuidado de los recursos emocionales en la pareja es resultado de una actitud consciente, que requiere del esfuerzo y dedicación.

Martha Beato

Por qué fracasan las dietas: top 4 razones

“Perder peso es uno de los objetivos más comunes de comienzo de año. Sin embargo, solo el 20% de las personas que se lo proponen acaban consiguiéndolo, me refiero a bajar de peso y a mantenerlo”, Jessica Bartfield, médica especialista en nutrición y control de peso.

Crear una dieta y llevarla a cabo de manera constante es una habilidad, tanto como andar en bicicleta. Requiere de buena práctica y una buena instrucción. Puede que tengas días malos y no la cumplas como tu quisieras. Te sentirás frustrada/o pero si sigues siendo constante alcanzarás el éxito y lograrás crear un hábito alimenticio.


Top Cuatro Razones de por qué no pierden peso las personas a dieta.

Según la Dra. Bartfield, aquí están las cuatro razones de por qué muchas personas que siguen una dieta no logran bajar de peso:

1. Subestiman el número de calorías consumidas.

La mayoría de la gente (¡incluso los expertos!) subestiman el número de calorías consumidas diariamente. Anotar todo lo que comes, incluyendo bebidas, puede ayudar a aumentar la conciencia del número de calorías consumidas. Controla las cantidades de comida que ingieres y los vasos de bebidas que tomas. Las porciones de alimentos consumidos fuera del hogar tienden a ser mucho mayores y más altos en calorías.

2. Por lo general, es necesario quemar 500 calorías por día para perder 450 gramos por semana. Esto es muy difícil de lograr haciendo ejercicio únicamente (se requieren 60 minutos o más de actividad vigorosa cada día). Una meta más asequible sería tratar de aumentar la actividad durante todo el día y un total de 30 minutos de ejercicio moderado a vigoroso la mayoría de los días de la semana. Compra un podómetro y controla el número de pasos que das. 10.000 pasos por día sería un buen objetivo, pero ten cuidado: hacer ejercicio no es una excusa para comer más.2. Sobrestiman la actividad física realizada y las calorías quemadas.

3. Desajuste en los tiempos dedicados a las comidas.

Se necesita un flujo constante de glucosa a lo largo del día para mantener la energía óptima y para evitar que el metabolismo se ralentice. Desayuna todos los días a la misma hora y luego come saludablemente cada tres o cuatro horas. Trata de no pasar más de 5 horas sin ingerir una comida saludable para mantener tu metabolismo estable.

4. Sueño inadecuado.

Los estudios han demostrado que las personas que dedican menos de seis horas de sueño tienen mayores niveles de grelina, hormona que estimula el apetito, especialmente para los alimentos de calorías de alta. Además, menos horas de sueño supone un aumento de los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que puede conllevar un aumento de peso.

Fuente: http://www.recursosdeautoayuda.com


Discriminación por Merlina Meiler


Todos conocemos gente que excluye a otros por causa de su color de piel, religión, peso, tendencias sexuales, edad, nivel social, ideología política, nacionalidad, etc.

Parecería que le temen a lo diferente, a lo que no entienden, a lo que no se ajusta a sus parámetros rígidos o a su forma de imaginar el mundo que los rodea. Por eso segregan, denigran, clasifican, menosprecian, agreden.

Considero que las personas seguras de sí mismas no temen encontrar a otros que propongan nuevas ideas o que nos muestren que lo distinto también puede ser muy bueno. Yo baso esta reacción en una profunda inseguridad o incluso en la no aceptación de que alguien, por haber nacido en una familia o en un sitio que se parece muy poco al nuestro, ha tenido otras posibilidades u otra educación y es más o menos exitoso, inteligente, rico o posee determinada característica física o cultural.

Ancestralmente, la mayor discriminación ha sido en contra de las mujeres, a quienes nos estaba vedado incluso estudiar, elegir con quién casarnos o salir de la casa solas.

Aún vivimos en un mundo con bastantes prejuicios y sesgos, en el cual lo que no se encuadra dentro de ciertos estereotipos arbitrarios no siempre es bienvenido y muchas veces recibe lenguaje despectivo.

La diversidad amplía nuestros horizontes, ya que nos permite ver ángulos variados o ponernos en contacto con información que desconocemos e incluso con percepciones a las que, de otro modo, jamás nos habríamos acercado.

En lo personal, me encanta estar en contacto con gente que tal vez no tenga demasiada similitud a mí por sus tradiciones, por sus modos de pensar y ver la vida o por lo que fuera. Siento que la comunicación con ellos me enriquece sobremanera y me da la posibilidad de mejorar mi capacidad de ponerme en lugar del otro y, desde esa posición, descubrirlo, entenderlo y aceptarlo, además de volverme más compasiva, empática y receptiva.

Por eso, rechazo cualquier forma de discriminación. Sostengo firmemente la igualdad de todos los seres humanos, creados (según mi creencia) por Dios. Cualquier actitud que atente contra esto es, simplemente, aberrante y no debe tener cabida en ningún ámbito ni bajo ninguna circunstancia.


Fuente: http://www.mejoraemocional.com