martes, 8 de enero de 2013

Sentir que no me sientes,... de José Ramón Marcos Sánchez

Podrás marcar la distancia más allá de la memoria,…. para impedir que se acerquen nuevamente los retazos dormitados de una parte de tu parte,…. de mi parte,… de mi todo,… pero el olvido solo habita en aquello que nunca existió,…. el olvido no conoce sentimientos,…. y nosotros engendramos sentimientos que vivieron en nosotros,…. que murieron abandonados por el cariño,…. y se cobijaron en la soledad del que no quiere necesitar aunque esta necesitado,…. del que pierde la razón en busca de las razones,…. y al final llegas a ser un pedazo latente de una angustia incesante,…. que evoca instantes pasados para que sangre el presente,…. amar es entregarse a otro hasta olvidarse de uno,… por eso se que te amé,… amor en cambio es la unión de dos que aman hasta que se sienten uno,… por eso amor no tuvimos,…. no me duele haberte amado,…. porque di hasta donde no quedaba,… y ahora quieres relegarme al rincón de los ningunos,… el lugar donde anida el alma de los errores,….. y aun desde allá voy a seguirte queriendo,…. no podré dejar de amarte,… aunque lo que mas me duele,… es sentir que no me sientes,…. que mi dolor,…. no te duele,…..

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez
E-mail y MSN: joseramonmarcos@live.com Twitter: @joseramonmarcos
Skype: jose ramon marcos sanchez Canal Youtube: turko1969

Gente buena onda vs. mala onda por Merlina Meiler

Con frecuencia hablamos sobre la necesidad de tener buena onda, cuando nos encontramos con una persona que nos simpatiza decimos, “tiene buena onda”, por el contrario, si alguien es negativo o negativa, decimos que tira “mala onda”… ¿qué es esto, y de qué manera nos afecta o nos beneficia? ¿Cómo contrarrestar lo negativo?

La buenas onda (o la buena vibra) es una disposición natural del ánimo, y la persona a la que podemos describir de este modo es simpática, alegre, de buena disposición. Tiene energía positiva e intenta transmitirla a los demás. Es comprensiva y está siempre lista para ayudarte. Rodearnos de gente buena onda implica que contemos incondicionalmente con ellos, que disfrutemos de “inyecciones” de energía positiva en cualquier momento, que tengamos apoyo y contención cuando nos resulte necesario.

Por el contrario, la gente con mala onda es malhumorada, negativa, pesimista, y hará lo posible y lo imposible por tirarte hacia abajo, para situarte en el lugar en que ellos están. Suelen ver lo malo de cada situación y agrandarlo, e intentan disminuir tus posibilidades de sentirte bien. Si notan tus logros, los minimizan o hacen comentarios despectivos para impedir que te conectes con la felicidad que te mereces. Rodearnos de este tipo de gente (sean quienes sean) nos augura zozobra interna e infelicidad constante.

¿Cómo contrarrestar a las personas con mala vibra? Considero que si llegan a interferir en tu manera de ser, en tu felicidad y en tu tranquilidad, y si ya has probado algunas recetas que no surtieron efecto, es sano mantenerlos al margen (o alejados) de nuestra vida diaria, pero si no te es posible en este momento (porque es un familiar, tu jefe, etc.) te propongo este ejercicio que funciona estupendamente:

Cuando estés en un lugar tranquilo, imagina que hay una pared entre tú y esa persona negativa. Es una pared grande, ancha, sólida, que te mantiene a salvo de las “ondas” de ese ser. Del otro lado de la pared, tú estás tranquilo(a): es tu lugar bien seguro. Escuchas a la otra persona, puedes mirarla, pero toda su intención queda del otro lado de la pared, tú aquí estás a salvo. Respira tranquilamente hasta que sientas paz de este lado (al principio puede llevarte unos minutos alcanzar este estado de quietud interna). Repite este ejercicio todas las veces que sea necesario, puede ser 3 ó 7 días, por ejemplo, hasta que al imaginarte de tu lado seguro de la pared inmediatamente puedas respirar con tranquilidad.

¡Y rodéate siempre de gente buena onda! Aporta muchísimo a tu calidad de vida.

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

Películas mentales por Merlina Meiler

Una y otra vez las imágenes se suceden en tu cabeza y se reflejan de manera indeseada en tus emociones. Tratas de evitarlo y no lo consigues. Te resulta un triunfo enorme dejar de pensar casi continuamente en algo que sucedió. ¿Quieres darle un respiro a tu mente?

En tantas ocasiones en la vida te quedaste atascado o atascada en un pensamiento, sin saber cómo apartarlo. Una situación desagradable o angustiante te dejó pensando, una y otra vez, en lo que sucedió. Recreaste cada frase que dijiste y que te dijeron. Las caras del interlocutor, los gestos, el tono de voz, las miradas expresivas que tú interpretabas a tu manera, según tus códigos personales, las sensaciones físicas que te desbordaban, el dolor en el alma y probablemente en alguna parte del cuerpo, los recuerdos de cómo reaccionaste o cómo te hubiera gustado hacerlo…

En muchos casos éstos son hechos en los que ni estuviste presente, e imaginas toda la película que otra persona o personas te ha relatado, lo que te mortifica de igual modo. Hayas estado en ese lugar y en ese momento o no, el mecanismo que dispara las películas mentales es el mismo, no puedes dejar de pensar en el hecho, lo que te dificulta la concentración e inclusive el llevar a cabo las actividades cotidianas. Imaginas todas las circunstancias que envuelven a lo sucedido con gran facilidad, y las recreas una y otra vez, mientras te laceras sin poder darle un final a esto.

Aún peor es quedarse atascado en los “debería haber”, imaginando diversas situaciones que se habrían producido (o no) si hubiéramos tomado tal o cual actitud. ¿Hay algo más inútil que llorar sobre leche derramada? Sería bueno empezar por erradicar los “debería”, ya que, aunque quisiéramos, no se puede modificar el pasado: los “debería” son una gran pérdida de tiempo y de energía, es mejor aceptar lo que sucedió y seguir avanzando.

¿Quieres dejar de pasar permanentemente esta película y hallar un respiro? Con la cabeza despejada, seguramente podrás tomar más distancia y ver lo sucedido desde otros ángulos, lo que te permitirá relajarte, ver opciones, encontrar soluciones y tomar algunas decisiones.

Primero, antes de hacer el ejercicio que te aliviará, ten en cuenta que lo que sucedió fue sólo tu percepción de la realidad. El mapa no es el territorio. Tú solamente tuviste acceso a una parte de la realidad, y desconoces el resto. Más a menudo de lo que se supone, nuestra emocionalidad carga los tintes de acontecimientos que en otra situación se verían completamente diferentes. Interpretamos lo que percibimos de la realidad y arribamos a nuestras propias conclusiones, incluso cuando no estuvimos presentes y prácticamente toda la información de la que disponemos es de terceros que han cargado su propia emocionalidad y sus propios valores y creencias a los hechos.

¿Estás listo para despedirte de este mecanismo, lo que te dará una mayor claridad mental y emocional? Ahora, si quieres cortar esta cadena de pensamientos cíclicos, puedes hacerlo con este ejercicio en este lugar tranquilo y seguro en el que te encuentras, si imaginas que estás sentado o sentada en una butaca de cine y se está por proyectar una obra maestra en la gran pantalla delante de ti.

¡Comienza la función! El proyector está a tus espaldas.

Por última vez, te invito a que recrees el evento que tuvo tu mente ocupada este último tiempo. Trata de obtener una imagen nítida, de escuchar por última vez lo que dices, lo que te dicen, y tus sensaciones. Proyéctala delante de ti como si fuera una película y tú estuvieras en el cine, viéndola. Sigue mirando la pantalla mientras aparece la imagen y la película va desarrollándose delante de ti. Ahora que tienes esta imagen clara, frena como si estuvieras en un coche efectivamente apretando un freno, escucha el chirriar de este freno, CRIIICH, y observa cómo se detiene la imagen frente a tus ojos. Tal vez hasta hayas sentido un pequeño sacudón por apretar los frenos tan de golpe, o la imagen se haya sacudido, es bien posible.

Con la imagen frenada, comienza a ver la película hacia atrás, rápido, a una velocidad superior a la normal, por lo que las voces pasan en tono agudo, como si rebobinaras una cinta. Toda la película va hacia atrás rápidamente, hasta que ¡STOP! Frena de nuevo, escucha el chirriar de los frenos otra vez (¿hubo un sacudón en esta oportunidad?). Observa el momento de silencio que se produce. Nada se mueve, no hay sonidos ni ruidos, todo está en calma. Respira hondo sintiendo esta calma. Respira hondo una vez más.

Ahora, vuelve a pasar la película hacia delante, en cámara lenta, por lo que las voces tendrán tonos muy bajos. La gente, en vez de hablar, ¡parecerá que está bostezando! Mira cómo se van esfumando los colores de la película y se va tiñendo, de a poco, de blanco y negro. Continúa pasando esta película lentamente, en blanco y negro, hasta que veas el cartelito de FIN (THE END) al llegar al final feliz de la función del día de hoy. La película terminó, así que observa cómo baja el telón y se escuchan los aplausos finales.

En estos momentos de mayor tranquilidad y claridad es cuando llegan las ideas más productivas y las decisiones más acertadas, apuesto a que mañana cuando te despiertes, o en dos días, con una nueva percepción de lo sucedido, verás las cosas de distinto color.

¿Lo vas a intentar?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com/