sábado, 5 de enero de 2013

Dale vida a los sueños…


Dale vida a los sueños que alimentan el alma
nunca los confundas con realidades vanas,
aunque tu mente sienta necesidad de conseguir las metas y de escalar montañas.
Nunca rompas tus sueños porque matas el alma,
dale vida a tus sueños aunque te llamen loco/a
no los dejes que mueran, de hastío poco a poco
no les rompas las alas, que son de fantasía
y déjalas que vuelen contigo en compañía.
Dale vida a tus sueños, y con ellos volando …
Tocaras las estrellas y el viento, susurrando,
te contara secretos que para ti ha guardado
y sentirás en tu cuerpo caricias salidas del alma
que despiertan para estar a tu lado.
Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
ese día decidirás cambiar tantas cosas ….
Decidirás que los sueños
son solamente para hacerse realidad.
Aquel día ya no dormirás para descansar …
Dormirás para soñar…

Autor Desconocido

Esas cosas chiquitas…



Un vaso de agua gratis,
dos minutos ayudando a atravesar la calle,
esas tardes con grupos marginales,
unas horas escuchando soledades,
una compra menos…
Esas cosas chiquitas no acaban con la pobreza,
no sacan del subdesarrollo, no reparten los bienes,
no socializan los medios de producción,
no expolian las cuevas de Alí Babá,
no invierten el orden, no cambian las leyes…
Pero desencadenan la alegría de hacer
y mantienen vivo el rescoldo de tu querer y nuestro deber.
Al fin y al cabo, actuar sobre la realidad,
y cambiarla aunque sea un poquito,
es la única manera de mostrar que la realidad es transformable.
Señor de la historia y de la vida, no sea yo quien menosprecie
y deje sin hacer las cosas pequeñas de cada día.

Ulibarri Fl

En la pausa…



“En la pausa no hay música, pero la pausa ayuda a hacer la música”.
En la melodía de nuestra vida la música es Interrumpida aquí y allí por “pausas”…
Y nosotros, sin reflexionar, pensamos que la melodía terminó.
A veces, Dios nos envía un tiempo de parada forzada.
Puede ser una prueba, planes fracasados, o esfuerzos frustrados.
Y hace una pausa repentina en el coro de nuestra vida.
Nos lamentamos que nuestra voz tenga que callarse, y tenga que faltar
nuestra parte en la música que sube hasta los oídos del Creador.
Pero, ¿cómo lee la pausa el maestro?
Él continúa marcando el compás con la misma precisión y toma la nota siguiente
con firmeza, como si no hubiese habido interrupción alguna.
Dios sigue un plan al escribir la música de nuestra vida.
Nuestra parte debe ser aprender la melodía y no desmayar en las “pausas”
Ellas no están allí para ser pasadas por alto o ser omitidas,
ni para perturbar la melodía o alterar el tono.
Si miramos hacia arriba, Dios mismo marcará el compás para nosotros.
Con todo, no nos olvidemos  que “ella ayuda a hacer la música”
Con los ojos en Él, vamos a proferir la próxima nota con toda claridad,
sin murmurar tristemente: “En la pausa no hay música”.
Componer la música de nuestra vida es generalmente un proceso lento y trabajoso.
¡Con paciencia, Dios trabaja para enseñarnos!
¡Y cuánto tiempo Él espera hasta que aprendamos la lección!
Recuerde, la pausa no dura mucho…
¡ apenas sirve para continuar la música !
Autor Desconocido

Tómame de la mano


¡Dios mío, tómame de la mano! Te seguiré de manera resuelta, sin mucha resistencia.
No me sustraeré a ninguna de las tormentas que caigan sobre mí en esta vida.
Soportaré el choque con lo mejor de mis fuerzas.
Pero dame de vez en cuando un breve instante de paz.
No me creeré, en mi inocencia, que la paz que descenderá sobre mí es eterna.
Aceptaré la inquietud y el combate que vendrá después.
Me gusta mantenerme en el calor y la seguridad, pero no me rebelaré cuando haya que afrontar el frío. con tal que tú me lleves de la mano. Yo te seguiré por todas partes e intentaré no tener miedo.
Esté donde esté, intentaré irradiar un poco de amor, del verdadero amor al prójimo que hay en mí.

Etty Hillesum. 
Diario durante la persecución nazi

Cuenta regresiva por Merlina Meiler


Hay algo que quieres lograr desde hace tiempo: una pareja, conseguir trabajo, modificar cierta conducta que consideras que ya es hora de que dejes atrás… ¡Hoy es el día para comenzar a transitar el camino que te llevará a que tu deseo se convierta en realidad!
Te propongo esta técnica que da excelentes resultados (la he aplicado muchas veces). Son sólo tres pasos simples:
Primero, Ten bien en claro tu objetivo. Exprésalo de manera positiva y específica. Decir “quiero ser feliz” es demasiado amplio. Por ejemplo, quiero encontrar una pareja.
Luego, imagínate con el objetivo alcanzado. ¿Lo que anhelas es posible? ¿Eres feliz? ¿Es lo que realmente deseas? Si la imagen que obtienes es placentera, disfrútala unos minutos antes de ir al siguiente paso. Si notas alguna incomodidad, pues es el momento de replantearte si realmente quieres alcanzar ese objetivo o si es lo adecuado para ti (por ejemplo, tal vez quieres estar en pareja con “tal” persona, pero ya tiene compromiso y que lo rompa por ti no te hará plenamente feliz, o es alguien que por su forma de ser no podrá brindarte toda la dicha que mereces).
Entonces, si al imaginarte con el objetivo cumplido te sientes a gusto, con tranquilidad y armonía, ha llegado el momento de que comiences a despedirte del estado en que estás, sin esto que anhelas en tu vida.
Por ejemplo, si buscas pareja, empieza a decirle adiós a tu soltería, a tener todo el tiempo que quieres para ti y para tus amistades, a pensar en ti solamente. Si estás buscando un empleo, disfruta los momentos libres que aún te quedan, organiza tus cosas diarias y comienza a prepararte internamente para el momento en que la mayor parte de tu día se desenvuelva en tu nuevo lugar de trabajo.
Se trata de empezar a cerrar este ciclo voluntariamente, de despedirnos de lo que estamos por dejar atrás y de enfocar nuestras energías hacia nuestra meta, que cada día será más visible y estará más cerca.
¿Me acompañas?

Volver a amar por Merlina Meiler

Te han herido. Has pasado por situaciones dolorosas en el amor. Aún así, dentro de ti anida el deseo de volver a enamorarte, a confiar en otra persona, a entregar tu corazón, a reflotar tu capacidad de compartir y de ser feliz en una relación de pareja.

A continuación hay consejos muy útiles para acompañarte durante el proceso interno de recuperación y de abrirte nuevamente a una nueva posibilidad de felicidad amorosa:
El pasado, pisadoNo tiene por qué ocurrirte nuevamente lo que ya pasó. Deja los lastres de tus relaciones anteriores en su lugar, atrás, junto con dolores, rencores, frustraciones y todo lo que ellas han conllevado hasta el día de hoy. Si sigues rememorando hechos que ya sucedieron, tú eres quien los trae al presente y no sale de ellos. Para algo importante nos sirve el recuerdo de las experiencias anteriores: si al comenzar a conocerte con otra persona ves aspectos similares que no te resultaron o que, decididamente, te hicieron mal, de ti depende no avanzar en esa relación y buscar otra más sana.
Decide, por ejemplo, a partir del lunes que viene, comenzar una nueva etapa de tu vida, más liviana. Hasta ese día, despídete de todo lo que no te permitió avanzar (lo tengas en claro o no), y experimenta unuevo inicio desde el momento en que lo has decidido: ábrete al amor, con más sabiduría por el bagaje que ha quedado atrás pero que ha dejado en ti lo suficientes para alcanzar la felicidad. Una buena manera de marcar un corte e instaurar un nuevo comienzo es haciendo algún cambio que se note: córtate el cabello, modifica algo en la decoración de un cuarto de tu casa, anótate en un gimnasio o en un curso que deseabas, haz algo bonito por ti, aunque sea pequeño.
Ten paciencia y elige bienestar sola (o solo) y salir con amistades, luego de un tiempo, puede cansarnos y hacer que bajemos las defensas. En estos casos, puede suceder que tengamos la tentación de escoger seres que no son apropiados o tolerar situaciones indeseables. Créeme que si esperas y no desesperas, la persona que te hará feliz llegará ¡te lo aseguro! Siempre y cuando no aceptes menos de lo que mereces, bajo ninguna circunstancia.
Con una mano en el corazón, sincérate y piensa si hay alguna actitud que sería aconsejable modificar en las próximas semanas, mientras te vas preparando internamente para el próximo gran encuentro: ¿Das demasiado al otro antes de saber si tiene las mismas intenciones que tú? ¿Tienes la autoestima baja? ¿Sueles relacionarte con personas que están a la par tuya o des-parejas? ¿Eliges con quién salir o mantienes solo una posición receptora y aceptas a quien se acerca, sin discernir si es alguien indicado para ti?

¿Te sientes preparado para volver a amar?