martes, 1 de enero de 2013

Detente... Tú Puedes Cambiar las Circunstancias

Las crisis personales son extraordinarias oportunidades para crecer y esto es posible cuando reconocemos nuestro papel protagonista en dichos sucesos...


“No somos víctimas de las circunstancias, nosotros creamos nuestras propias circunstancias..."

Sin embargo, en diversas ocasiones nos preguntamos sorprendidos por qué las cosas sucedieron como sucedieron y buscamos de inmediato a un culpable o responsable para poner a salvo nuestra irresponsabilidad.

Desde luego, existen acontecimientos fruto de la casualidad fuera de nuestro control, como un terremoto, una tormenta, un accidente en el cual no fuimos protagonistas: otro manejaba, una piedra nos cayó, un rayo, etc., pero en la mayoría de las ocasiones no es la casualidad sino la causalidad; nosotros mismos producimos que nos despidieran del trabajo, que nuestra pareja nos abandonara, que no exista la comunicación con nuestros hijos entre muchas otras situaciones por las que atravesamos y que según nosotros son inexplicables.

Las crisis personales son extraordinarias oportunidades para crecer y esto es posible cuando reconocemos nuestro papel protagonista en dichos sucesos, cuando tenemos la capacidad de absorber nuestros propios errores, cuando esto sucede somos victoriosos de la crisis, la adversidad se convierte en buenaventura, el fracaso en sabiduría, el error en luz, estamos listos para seguir avanzando...

Por el contrario, la obstinación por “tener la razón” nos ciega, nos lleva a cometer nuevamente el mismo error, hay a quien por supuesto le sorprende la muerte y estaba equivocado, se despide de este mundo renegando de que en vida nadie lo pudo comprender, no es mas que soberbia por no asumir la responsabilidad de los hechos de su vida.

Es triste y al mismo tiempo maravilloso comprender nuestras equivocaciones, maravilloso porque la luz nos iluminó, triste por el tiempo que perdimos y nunca más volverá.

Detenerse, palabra maravillosa y necesaria para asimilar las lecciones que nos da la vida, para ello es indispensable ser humilde, no para resignarnos a las circunstancias que nosotros mismos hemos creado sino para aprender lo que aún nos falta por aprender.

Cuanta grandeza encierra el espíritu de aquel ser humano que se deja por la vida enseñar. Caminando por la existencia mientras asimila en su alforja la experiencia que día a día la vida le ofrece, parafraseando a un gran escritor, tal vez por muy pocos conocido, el maestro Eric Fromm; "todos podemos ser nuestros propios psiquiatras sanándonos diariamente, gracias a la reflexión podemos extraer de cada momento la lección de cómo ser mejore
s"

Desconozco a su autor

El niño y la mesera

La historia de un niño que sorprende a una mesera con un simple acto...


En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró en un establecimiento y se sentó a una mesa.

La mesera puso un vaso de agua en frente de el.

- ¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con cacahuates? preguntó el niño.

- Cincuenta centavos, respondió la mesera.

El niño saco su mano de su bolsillo y examinó un número de monedas.

- ¿Cuánto cuesta un helado solo?, volvió a preguntar.

(En ese momento habían algunas personas que estaban esperando por una mesa y la mesera ya estaba un poco impaciente).

- Treinta y cinco centavos, dijo ella bruscamente.

El niño volvió a contar las monedas.

- Quiero el helado solo, dijo el niño.

La mesera le trajo el helado, puso la cuenta en la mesa y se fue.

El niño terminó el helado, pagó en la caja y se fue.

Cuando la mesera volvió, ella empezó a limpiar la mesa y entonces le costo tragar saliva con lo que vió... Allí, puesto ordenadamente junto al plato vacío, habían veinticinco centavos...Su propina!

El consejo de la historia: 

¡Jamás juzgues a alguien solo por las apariencias! y ¡siempre considera que aquellos a quienes sirves pueden darte una sorpresa!

Lo Que Hizo Falta

La historia de la discusión de un hijo con su padre antes de marcharse de su casa...


De adeveras te lo digo: me voy padre de tu casa… Lo digo así, ¡de tu casa!, porque no la siento mía. Porque aunque aquí he vivido desde el día en que nací, cuando empecé a comprender, comprendí, debo decirlo así, comprendí que con nacer no basta para ser tu hijo, para tener tu ternura y para tener tu cariño. Y por eso me voy, y ¡gracias! lo digo sinceramente, nada me faltó a tu lado, ni la casa, ni la escuela, ni el juguete favorito, ni la ropa que hoy me viste o el coche que ayer usé…

Pero, ¿soy tan ambicioso, parezco tan exigente si te digo que no basta, que no fue suficiente ni el dinero, ni la ropa, ni ese coche, ni esta casa, porque quiero -por que siempre quise- algo más que no me diste? Y tu abultada cartera, fuente siempre surtidora de remedios materiales, nunca tuvo los billetes para comprar un solo minuto de tu atención necesaria, de tu tiempo fundamental para ocuparte de mí.

Pensarás que fui un buen hijo, ¡Claro! porque nunca te enterabas: ¿Sabes que troné en la escuela, que termine con mi novia y corrí una borrachera en antros de mala nota, que probé la marihuana, que hacia pinta en el colegio, o que le robé a mama? No, no lo sabes, nunca hubo tiempo de pensar en cosas triviales; total, dices que “los adolescentes somos traviesos y flojos, pero que al hacernos hombres enderezamos los pasos”

¡Te equivocas no era el caso! y toda mi rebeldía era un grito de llamada al que nunca respondiste, el quizá tu ni oíste… Y si tú me preguntas en que punto me fallaste, solo podría responderte: ¡Me faltaste! Pero ¿para que le sigo? Ya no es hora para quejas. Faltó… lo que me hizo falta, ¿Qué, que voy a hacer? ¡Quien sabe! ¿Qué a dónde he de ir? ¡No importa! ¿Qué de donde hallaré el dinero para pagar esta vida a la que me has acostumbrado? No puedes creer que viva sin aire acondicionado, sin vehículo a la puerta, sin “feria” para la disco, sin las chicas, sin las fiestas, sin un padre involucrado en industrias y otras empresas, que es importante en política y que frecuenta altas esferas.

¿Qué no he de vivir sin todo esto? ¿Qué así mi vida esta hecha? ¿Y quién dijo que era vida la estancia en estos salones de los que sales y entras, donde nunca puedo verte ni decirte: “Papi hoy si te quedas”? Nunca he vivido en tu casa, nunca ha sido vida ésta. Ahora es que voy a vivir fuera de aquí, lejos de aquí, sin la esperanza de que un día vengas a mi…y nunca llegues.

Me voy padre, tus negocios en inversiones de amor se han ido a la bancarota y declaras la quiebra en el comercio de mi amor. Pagaste caro y seguirás pagando, y hoy pierdes casi toda la inversión. Pero si sacas en venta los pocos bienes que quedan, para salvar el negocio, ¡me propongo como socio! Y atiende bien a mi oferta que no habrá mejor postor. Yo te compro para padre, el tiempo que no tuviste para dárselo a tu hijo. Te lo compro todo, para gozarlo, todo ese cariño inútil que nunca supiste usar. Pagaré bien por tu risa, por tu palabra, por tu sonrisa, y pagaré más por tu caricia, tu preocupación, tu celo, tu cariño y por tu amor. ¡Te los compro!, ¡Te los compro todos!, y aunque no se bien de finanzas, podré ser un buen comprador.

Y si te vendes para padre, ¡YO TE PAGO MI CORAZÓN!.

Solo dos minutos por Merlina Meiler

En este instante puedes hacer algo para mejorar tu calidad de vida. Para ser más feliz y dar un paso hacia un futuro más pleno. Sólo te llevará unos dos minutos.

Ya sé, estarás pensando, mientras lees este artículo en tu trabajo, en tu casa o tal vez un algún lugar en el que hay más gente: ¿de qué manera dedicando solo un par de minutos ahora puedo lograr sentirme mejor? Además, estoy en el medio de múltiples ocupaciones, tengo un día estresante por delante…

A veces, tan solo un pensamiento o una acción modifican de plano nuestro estado de ánimo. Es todo lo que precisamos durante este y todos los días para centrarnos más en nuestro eje y adoptar una mirada bien positiva y efectiva sobre todo lo que nos rodea. Si has tomado la decisión de seguirme y de dedicarte estos escasos minutos del día de hoy, ¡llegó el momento! Te propongo varias posibilidades para inundar tu día de energía en movimiento:

Haz ese llamado, envía ese mail o haz ese trámite que venías postergando: llegó el momento de dejar atrás una de las actividades pendientes que tenías y que venían llenando parte de tu tiempo y de tus pensamientos.

Toma la decisión de no dejar que esa persona te siga poniendo de mal humor o haciéndote doler con sus actitudes. Ya lo dijo la psicoterapeuta Virginia Satir: nadie puede hacerte sentir mal sin tu consentimiento. Pues deja de darle ese poder al otro y toma las riendas emocionales de tu vida.

Comienza a disfrutar un regalo que te harás hoy mismo: una caminata al aire libre, preparar una rica cena o un baño de espuma, comprarte ese libro o ese CD que tanto quieres tener y planificar una salida con alguien querido son algunas posibilidades.

Decide realizar ese cambio que sabes que traerá aparejados grandes beneficios: solo por hoy, no fumes, come sano, no busques pelea, trata de ponerte en el lugar del otro y de comprenderlo. Solo por hoy, hasta que vayas a dormirte, y mañana al levantarte fíjate lo bien que te sientes y lo que ha cambiado tu perspectiva.

Elige un pensamiento positivo para que te acompañe el resto de la jornada. Que en este momento tomes la determinación de enfocarte en algo muy bueno y recuerdes esta frase hasta el anochecer cambiará tu energía hasta niveles impensados. Algunas ideas de pensamientos positivos (¡puedes crear el tuyo!):

Mi hijo está creciendo sano y fuerte
Hoy es un día único y lo voy a disfrutar
Me rodean personas que me quieren mucho y a quienes puedo acudir siempre que lo necesite.
Me siento muy agradecido por…
Hoy gozaré de paz y de tranquilidad internas, más allá de las circunstancias con que me encuentre

Tu presente es el resultado de tus pensamientos y de tus acciones el pasado. ¡Hoy es un muy buen día para comenzar a tener actitudes bien positivas, que se traducirán en un futuro más dichoso!

¿Qué vas a hacer hoy en los dos minutos que dedicarás a tu mejora emocional?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com


Parar el tren por Merlina Meiler

Te propongo que hoy pares ese tren vertiginoso al que estás subido.

Ese tren que hace que los días y las horas pasen rápidamente, a veces, inadvertidos.

Sé que la rutina y las ocupaciones/obligaciones ocupan casi la totalidad de tu quehacer diario. Pero todos, absolutamente todos, tenemos un momento en el día (o durante la noche) en el que podemos parar el tren y encontrarnos, por unos instantes, con nuestra vida.

A tu alrededor hay gente que te quiere y que desearía que se lo demuestres, prestándole más atención, interesándote por sus temas o teniendo un pequeño detalle, que sólo te llevará segundos. A ti mismo, te vendría bien prestarte un poco de atención extra, para resolver algo pendiente o para escuchar eso que necesita ser escuchado.

Quien dice que no puede parar el tren durante unos instantes, está tomando esto como una excusa para evadirse de algo que seguirá estando en el mismo lugar y teniendo la misma intensidad hasta que te decidas a enfrentarlo. Un gran problema es una serie de pequeños problemas sin resolver, que dejamos pasar por estar ocupados o pre-ocupados “con otros asuntos”. Si hoy lo enfrentas (solo o con compañía), muy pronto habrá desaparecido o se habrá transformado, lo que te dejará aún más tiempo libre y claridad interna para disfrutar de tu vida.

Entonces, sal a caminar, apaga el celular unos minutos, quédate en silencio, trata de pasar un rato en soledad con tus pensamientos.

¿De qué manera pararás el tren hoy?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com