martes, 1 de enero de 2013

Tiempo Para Renovarse

No espere a que lo obliguen a retirarse del escenario; si nota que tiene agotamiento excesivo, síntoma muy importante de que el sistema de alarma de nuestro cuerpo está sonando y avisando que estamos muy propensos a cometer errores, ha llegado el momento de retirarse y recargar energías...


¿Ha pensado usted en la importancia de "regresar" 
para renovarse?

Nos hemos encandilado con el espejismo de que sólo avanzar, crecer o progresar son sinónimos de éxito, y en este contexto nos parece doloroso detenernos para evaluar lo realizado, para verificar el camino ya recorrido.

Si después de cada acción ejecutada, de cada tramo del camino, nos detuviéramos y rindiéramos cuenta del viaje, nos podríamos percatar de que hemos cometido algunas equivocaciones, que nos duelen mucho, y que son los costos que tenemos que pagar por las malas decisiones. Al igual que el explorador consulta frecuentemente una brújula, establece la ruta en el mapa y verifica constantemente su posición para poder llegar a su destino, un líder debe tener "súper-visión", y de manera certera seguir el hábito de consultar constantemente su brújula (que para él es su misión), y evaluar si las estrategias y acciones elegidas son las adecuadas. A nadie le gustaría hacer un largo recorrido para que al final llegara al lugar equivocado.

Desandar el camino, aun cuando el tiempo transcurrido es irrecuperable, resulta un proceso doloroso, pero es la única forma de aprender de nuestros errores. Si esto es tan duro, ¿por qué no creamos el hábito diario de detenernos? Por supuesto que esta acción, por sí sola, no nos asegura el éxito, pero sí nos permite ver si vamos por el buen camino. Imagine que es usted el protagonista de su propia obra y que ha estado actuando durante mucho tiempo. Sálgase momentáneamente del escenario y conviértase en espectador, ubíquese en una butaca y evalúe la calidad de la obra, del actor y de los mensajes. Si con toda honestidad cree merecerlo apláudase, y si nota fallas, reflexione profundamente sobre cómo corregirlas.

No espere a que lo obliguen a retirarse del escenario; si nota que tiene agotamiento excesivo, síntoma muy importante de que el sistema de alarma de nuestro cuerpo está sonando y avisando que estamos muy propensos a cometer errores, ha llegado el momento de retirarse y recargar energías. Hágalo en la medida en que se lo permitan sus posibilidades, pero hágalo. El exceso de actividades, no tener tiempo para nada, el ansiolismo (situación neurótica en donde queremos estar y no estar y hacemos mil cosas sin sentido, pero con prisa viviendo anticipadamente el desastre) son indicadores de que hay que retirarse a reflexionar, a buscar el rumbo con nuestra brújula para ubicamos en nuestra misión en la vida.

Vuelva para renovarse y recárguese emocionalmente; la vida requiere no sólo de recursos económicos, también del capital emocional para tener la vitalidad, el esfuerzo y el entusiasmo que exige toda realización digna y de calidad. Recurra a lecturas inspiradoras y positivas que lo saquen del escenario y le permitan descansar. Escuche buena música, reflexione en la soledad, haga oración y acérquese a Dios; le dará seguridad y certeza para planear el futuro inmediato. Recuerde que la seguridad económica no está en el dinero que poseamos, sino en nuestra capacidad de producir riqueza a través del pensamiento creativo y del esfuerzo constante. La seguridad debe estar en nosotros mismos.

Retirarse, renovarse y regresar debe ser un hábito  permanente que asegura el camino correcto.

Desconozco a su autor

Detente... Tú Puedes Cambiar las Circunstancias

Las crisis personales son extraordinarias oportunidades para crecer y esto es posible cuando reconocemos nuestro papel protagonista en dichos sucesos...


“No somos víctimas de las circunstancias, nosotros creamos nuestras propias circunstancias..."

Sin embargo, en diversas ocasiones nos preguntamos sorprendidos por qué las cosas sucedieron como sucedieron y buscamos de inmediato a un culpable o responsable para poner a salvo nuestra irresponsabilidad.

Desde luego, existen acontecimientos fruto de la casualidad fuera de nuestro control, como un terremoto, una tormenta, un accidente en el cual no fuimos protagonistas: otro manejaba, una piedra nos cayó, un rayo, etc., pero en la mayoría de las ocasiones no es la casualidad sino la causalidad; nosotros mismos producimos que nos despidieran del trabajo, que nuestra pareja nos abandonara, que no exista la comunicación con nuestros hijos entre muchas otras situaciones por las que atravesamos y que según nosotros son inexplicables.

Las crisis personales son extraordinarias oportunidades para crecer y esto es posible cuando reconocemos nuestro papel protagonista en dichos sucesos, cuando tenemos la capacidad de absorber nuestros propios errores, cuando esto sucede somos victoriosos de la crisis, la adversidad se convierte en buenaventura, el fracaso en sabiduría, el error en luz, estamos listos para seguir avanzando...

Por el contrario, la obstinación por “tener la razón” nos ciega, nos lleva a cometer nuevamente el mismo error, hay a quien por supuesto le sorprende la muerte y estaba equivocado, se despide de este mundo renegando de que en vida nadie lo pudo comprender, no es mas que soberbia por no asumir la responsabilidad de los hechos de su vida.

Es triste y al mismo tiempo maravilloso comprender nuestras equivocaciones, maravilloso porque la luz nos iluminó, triste por el tiempo que perdimos y nunca más volverá.

Detenerse, palabra maravillosa y necesaria para asimilar las lecciones que nos da la vida, para ello es indispensable ser humilde, no para resignarnos a las circunstancias que nosotros mismos hemos creado sino para aprender lo que aún nos falta por aprender.

Cuanta grandeza encierra el espíritu de aquel ser humano que se deja por la vida enseñar. Caminando por la existencia mientras asimila en su alforja la experiencia que día a día la vida le ofrece, parafraseando a un gran escritor, tal vez por muy pocos conocido, el maestro Eric Fromm; "todos podemos ser nuestros propios psiquiatras sanándonos diariamente, gracias a la reflexión podemos extraer de cada momento la lección de cómo ser mejore
s"

Desconozco a su autor

Un Café y Una Sonrisa

Una breve historia que nos permite comprender que la felicidad no es una estación de llegada, sino un modo de viajar...


...Soy madre de tres hijos de 14, 12 y 3 años, y recientemente terminé mi carrera universitaria.

La última clase que tomé fue Sociología. La maestra estaba muy inspirada con las cualidades que yo deseaba ver, con las cuales cada ser humano había sido agraciado.

Su último proyecto fue titulado "SONRÍE". Pidió a la clase que saliera y le sonriera a tres personas y documentaran sus reacciones.

Yo soy una persona muy amistosa y siempre sonrío a todos y digo "hola", así es que pensé que esto sería "pan comido", literalmente.

Tan pronto nos fue asignado el proyecto, mi esposo, mi hijo pequeño y yo fuimos a McDonald"s una fría mañana de Marzo, era la manera de compartir un tiempo de juego con nuestro hijo.

Estábamos formados esperando ser atendidos, cuando de repente todos se hicieron para atrás, incluso mi esposo. Yo no me moví ni una pulgada y un abrumador sentimiento de pánico me envolvió cuando di vuelta para ver qué pasaba.

Cuando giré percibí un horrible olor a "cuerpo sucio" y junto a mí, vi que estaban parados dos hombres pobres; cuando miré al pequeño hombre que estaba cerca de mí, él sonreía, sus hermosos ojos azul cielo estaban llenos de la luz de Dios buscando aceptación.

Dijo "Buen día", mientras contaba las pocas monedas que traía. El segundo hombre manoteaba junto a su amigo -creo que era retrasado mental- y el hombre de ojos azules era su salvación.

Contuve las lágrimas. La joven despachadora le pregunto qué quería y él dijo: "Café; es todo, señorita" porque era para lo único que tenían, ya que si querían sentarse en el restaurante para calentarse un poco, tenían que consumir algo.

Entonces, realmente lo sentí, el impulso fue muy grande, casi alcanzo al pequeño hombre para abrazarlo, fue entonces que sentí todas las miradas en mí, juzgando mi acción.

Sonreí y le pedí a la joven despachadora que me diera dos desayunos más en bandeja separada y caminé hacia la mesa donde estaban los dos hombres sentados, puse la bandeja en su mesa y mi mano sobre la mano fría del pequeño hombre; él me miró con lágrimas en los ojos y dijo "¡Gracias!".

Me incliné dando palmaditas en su mano y le dije "No lo hice por ustedes, DIOS está aquí actuando a través de mí para darles esperanza".

Comencé a llorar mientras caminaba para reunirme con mi esposo e hijo. Cuando me senté, mi marido sonrió y dijo "Es por eso que DIOS te dio para mí, cariño, para darme esperanza".

Nos tomamos de las manos por un momento y en ese instante supimos la Gracia con la que fuimos bendecidos para ser capaces de dar.

Regresé a la universidad durante la última clase nocturna, con esta historia en mano. Entregué mi proyecto y la instructora lo leyó, entonces me miró y preguntó "¿Puedo compartir esto?"... yo asentí lentamente mientras ella pedía la atención de la clase.

Comenzó a leer y me di cuenta que nosotros, como seres humanos y siendo parte de Dios, compartimos esta necesidad para sanar a la gente y ser sanados. A mi manera, se lo hice sentir a la gente en McDonald"s, a mi esposo, hijo, a la maestra y a cada alma en el salón de clases, esa última noche como estudiante.

Me gradué con una de las lecciones mas grandes que jamás hubiera aprendido: ACEPTACIÓN INCONDICIONAL.

El niño y la mesera

La historia de un niño que sorprende a una mesera con un simple acto...


En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró en un establecimiento y se sentó a una mesa.

La mesera puso un vaso de agua en frente de el.

- ¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con cacahuates? preguntó el niño.

- Cincuenta centavos, respondió la mesera.

El niño saco su mano de su bolsillo y examinó un número de monedas.

- ¿Cuánto cuesta un helado solo?, volvió a preguntar.

(En ese momento habían algunas personas que estaban esperando por una mesa y la mesera ya estaba un poco impaciente).

- Treinta y cinco centavos, dijo ella bruscamente.

El niño volvió a contar las monedas.

- Quiero el helado solo, dijo el niño.

La mesera le trajo el helado, puso la cuenta en la mesa y se fue.

El niño terminó el helado, pagó en la caja y se fue.

Cuando la mesera volvió, ella empezó a limpiar la mesa y entonces le costo tragar saliva con lo que vió... Allí, puesto ordenadamente junto al plato vacío, habían veinticinco centavos...Su propina!

El consejo de la historia: 

¡Jamás juzgues a alguien solo por las apariencias! y ¡siempre considera que aquellos a quienes sirves pueden darte una sorpresa!

Lo Que Hizo Falta

La historia de la discusión de un hijo con su padre antes de marcharse de su casa...


De adeveras te lo digo: me voy padre de tu casa… Lo digo así, ¡de tu casa!, porque no la siento mía. Porque aunque aquí he vivido desde el día en que nací, cuando empecé a comprender, comprendí, debo decirlo así, comprendí que con nacer no basta para ser tu hijo, para tener tu ternura y para tener tu cariño. Y por eso me voy, y ¡gracias! lo digo sinceramente, nada me faltó a tu lado, ni la casa, ni la escuela, ni el juguete favorito, ni la ropa que hoy me viste o el coche que ayer usé…

Pero, ¿soy tan ambicioso, parezco tan exigente si te digo que no basta, que no fue suficiente ni el dinero, ni la ropa, ni ese coche, ni esta casa, porque quiero -por que siempre quise- algo más que no me diste? Y tu abultada cartera, fuente siempre surtidora de remedios materiales, nunca tuvo los billetes para comprar un solo minuto de tu atención necesaria, de tu tiempo fundamental para ocuparte de mí.

Pensarás que fui un buen hijo, ¡Claro! porque nunca te enterabas: ¿Sabes que troné en la escuela, que termine con mi novia y corrí una borrachera en antros de mala nota, que probé la marihuana, que hacia pinta en el colegio, o que le robé a mama? No, no lo sabes, nunca hubo tiempo de pensar en cosas triviales; total, dices que “los adolescentes somos traviesos y flojos, pero que al hacernos hombres enderezamos los pasos”

¡Te equivocas no era el caso! y toda mi rebeldía era un grito de llamada al que nunca respondiste, el quizá tu ni oíste… Y si tú me preguntas en que punto me fallaste, solo podría responderte: ¡Me faltaste! Pero ¿para que le sigo? Ya no es hora para quejas. Faltó… lo que me hizo falta, ¿Qué, que voy a hacer? ¡Quien sabe! ¿Qué a dónde he de ir? ¡No importa! ¿Qué de donde hallaré el dinero para pagar esta vida a la que me has acostumbrado? No puedes creer que viva sin aire acondicionado, sin vehículo a la puerta, sin “feria” para la disco, sin las chicas, sin las fiestas, sin un padre involucrado en industrias y otras empresas, que es importante en política y que frecuenta altas esferas.

¿Qué no he de vivir sin todo esto? ¿Qué así mi vida esta hecha? ¿Y quién dijo que era vida la estancia en estos salones de los que sales y entras, donde nunca puedo verte ni decirte: “Papi hoy si te quedas”? Nunca he vivido en tu casa, nunca ha sido vida ésta. Ahora es que voy a vivir fuera de aquí, lejos de aquí, sin la esperanza de que un día vengas a mi…y nunca llegues.

Me voy padre, tus negocios en inversiones de amor se han ido a la bancarota y declaras la quiebra en el comercio de mi amor. Pagaste caro y seguirás pagando, y hoy pierdes casi toda la inversión. Pero si sacas en venta los pocos bienes que quedan, para salvar el negocio, ¡me propongo como socio! Y atiende bien a mi oferta que no habrá mejor postor. Yo te compro para padre, el tiempo que no tuviste para dárselo a tu hijo. Te lo compro todo, para gozarlo, todo ese cariño inútil que nunca supiste usar. Pagaré bien por tu risa, por tu palabra, por tu sonrisa, y pagaré más por tu caricia, tu preocupación, tu celo, tu cariño y por tu amor. ¡Te los compro!, ¡Te los compro todos!, y aunque no se bien de finanzas, podré ser un buen comprador.

Y si te vendes para padre, ¡YO TE PAGO MI CORAZÓN!.

La Donación de Sangre

La historia de un niño que estuvo dispuesto a donarlo todo por salvar la vida de quien amaba...


Hace muchos años, cuando un médico trabajaba como voluntario en un Hospital de Stanford, conoció a una niñita llamada Liz quién sufría de una extraña enfermedad.

Su única oportunidad de recuperarse aparentemente, era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quién había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad.

El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a darle su sangre a su hermana.

Por un momento, lo vió dudar antes de tomar un gran suspiro y decir; Si, lo haré, si eso salva a Liz.

Mientras la transfusión continuaba, el estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras los médicos lo asistían a él y a su hermana, veía retomar el color a las mejillas de la niña.

Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. El miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: ¿A qué hora empezaré a morirme?

Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; el pensaba que le daría toda su sangre a su hermana... Y AÚN ASÍ, SE LA DABA...

El consejo de la historia: ¡Da todo por quién ames!

Amar es enseñar



Si es cierto que me amas, no pongas en mis manos el pez que otros pescaron a fuerza de remar, no quiero ser tu esclavo, prefiero ser tu hermano, levántate, camina, enséñame a pescar.

Si es cierto que me amas, no cubras mis harapos con telas que otras manos tejieron, y es mejor que sienta yo el orgullo de ver sobre mis hombros, el paño que mis manos hicieron con amor.

Si es cierto que me amas, no pongas en mis manos el pan que otros ganaron, y te pido por favor...invítame a los campos, entrégame un arado, el pan es más sabroso mezclado con sudor.

Si es cierto que me amas, no trates de narrarme la historia de otros hombres, difícil de entender, despiértame a la vida, tu puedes levantarme, invítame a la escuela, enséñame a leer.

La paz y la esperanza que ha puesto en mi tu dios, ayúdame a ser bueno, yo anhelo tener calma, enséñame la senda del bien y del mal.

Si es cierto que me amas, estréchame la mano, enfréntame a la vida, anímame a luchar, ayúdame a ser libre, yo quiero ser tu hermano, que amar no es sentir lástima, amar es enseñar.

Autor anónimo

Solo dos minutos por Merlina Meiler

En este instante puedes hacer algo para mejorar tu calidad de vida. Para ser más feliz y dar un paso hacia un futuro más pleno. Sólo te llevará unos dos minutos.

Ya sé, estarás pensando, mientras lees este artículo en tu trabajo, en tu casa o tal vez un algún lugar en el que hay más gente: ¿de qué manera dedicando solo un par de minutos ahora puedo lograr sentirme mejor? Además, estoy en el medio de múltiples ocupaciones, tengo un día estresante por delante…

A veces, tan solo un pensamiento o una acción modifican de plano nuestro estado de ánimo. Es todo lo que precisamos durante este y todos los días para centrarnos más en nuestro eje y adoptar una mirada bien positiva y efectiva sobre todo lo que nos rodea. Si has tomado la decisión de seguirme y de dedicarte estos escasos minutos del día de hoy, ¡llegó el momento! Te propongo varias posibilidades para inundar tu día de energía en movimiento:

Haz ese llamado, envía ese mail o haz ese trámite que venías postergando: llegó el momento de dejar atrás una de las actividades pendientes que tenías y que venían llenando parte de tu tiempo y de tus pensamientos.

Toma la decisión de no dejar que esa persona te siga poniendo de mal humor o haciéndote doler con sus actitudes. Ya lo dijo la psicoterapeuta Virginia Satir: nadie puede hacerte sentir mal sin tu consentimiento. Pues deja de darle ese poder al otro y toma las riendas emocionales de tu vida.

Comienza a disfrutar un regalo que te harás hoy mismo: una caminata al aire libre, preparar una rica cena o un baño de espuma, comprarte ese libro o ese CD que tanto quieres tener y planificar una salida con alguien querido son algunas posibilidades.

Decide realizar ese cambio que sabes que traerá aparejados grandes beneficios: solo por hoy, no fumes, come sano, no busques pelea, trata de ponerte en el lugar del otro y de comprenderlo. Solo por hoy, hasta que vayas a dormirte, y mañana al levantarte fíjate lo bien que te sientes y lo que ha cambiado tu perspectiva.

Elige un pensamiento positivo para que te acompañe el resto de la jornada. Que en este momento tomes la determinación de enfocarte en algo muy bueno y recuerdes esta frase hasta el anochecer cambiará tu energía hasta niveles impensados. Algunas ideas de pensamientos positivos (¡puedes crear el tuyo!):

Mi hijo está creciendo sano y fuerte
Hoy es un día único y lo voy a disfrutar
Me rodean personas que me quieren mucho y a quienes puedo acudir siempre que lo necesite.
Me siento muy agradecido por…
Hoy gozaré de paz y de tranquilidad internas, más allá de las circunstancias con que me encuentre

Tu presente es el resultado de tus pensamientos y de tus acciones el pasado. ¡Hoy es un muy buen día para comenzar a tener actitudes bien positivas, que se traducirán en un futuro más dichoso!

¿Qué vas a hacer hoy en los dos minutos que dedicarás a tu mejora emocional?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com


Parar el tren por Merlina Meiler

Te propongo que hoy pares ese tren vertiginoso al que estás subido.

Ese tren que hace que los días y las horas pasen rápidamente, a veces, inadvertidos.

Sé que la rutina y las ocupaciones/obligaciones ocupan casi la totalidad de tu quehacer diario. Pero todos, absolutamente todos, tenemos un momento en el día (o durante la noche) en el que podemos parar el tren y encontrarnos, por unos instantes, con nuestra vida.

A tu alrededor hay gente que te quiere y que desearía que se lo demuestres, prestándole más atención, interesándote por sus temas o teniendo un pequeño detalle, que sólo te llevará segundos. A ti mismo, te vendría bien prestarte un poco de atención extra, para resolver algo pendiente o para escuchar eso que necesita ser escuchado.

Quien dice que no puede parar el tren durante unos instantes, está tomando esto como una excusa para evadirse de algo que seguirá estando en el mismo lugar y teniendo la misma intensidad hasta que te decidas a enfrentarlo. Un gran problema es una serie de pequeños problemas sin resolver, que dejamos pasar por estar ocupados o pre-ocupados “con otros asuntos”. Si hoy lo enfrentas (solo o con compañía), muy pronto habrá desaparecido o se habrá transformado, lo que te dejará aún más tiempo libre y claridad interna para disfrutar de tu vida.

Entonces, sal a caminar, apaga el celular unos minutos, quédate en silencio, trata de pasar un rato en soledad con tus pensamientos.

¿De qué manera pararás el tren hoy?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com