miércoles, 11 de diciembre de 2013

Obsesión por Merlina Meiler

Una idea recurrente aterriza una y otra vez en tu mente.

Intentas apartarte de ella pero la mayoría de tus esfuerzos son en vano, ya que presiona para volver a ser el centro de tus preocupaciones, una y otra vez.

¿Por qué sucede esto?

Hay un tema sin resolver que está pidiendo a gritos que te ocupes de manera proactiva para ponerle un punto final.

Probablemente, aún no has tomado la determinación de darle un cierre al asunto o, en caso de que no se pueda por alguna razón ajena a ti, de dejarlo partir. Ya que de prestarle la calidad de atención necesaria, habría desaparecido.

Tal vez esa obsesión ha ocupado un espacio durante cierto tiempo en tu vida y temes que se produzca un vacío si le das el adiós definitivo: mientras te sigas aferrando a esa persona o a esa situación, las cosas seguirán iguales (o quizá se compliquen aún más).

¿Hasta cuándo durará?

La decisión es depende por completo de ti. Aunque haya otras personas involucradas, tú puedes hacer tu parte y resolver concluir ese capítulo de la mejor manera posible.

Aunque este final implique dolor y un gran esfuerzo, valdrá la pena porque a partir de él podrás liberarte de lo que ha generado esa obsesión, poner las cosas en su lugar y acceder a un universo distinto para ti, de bienestar y de sensaciones positivas.

¿Qué puedo hacer?

En primer término, acepta la idea de que es necesario que te desprendas de lo que está causando esa conducta. Puede ser una persona, un recuerdo, un objeto, un sentimiento o cualquier otro estímulo que te esté impidiendo llevar adelante una vida equilibrada y plena.

Adoptar esta idea comenzará a aliviarte y, de a poco, podrás llegar al siguiente punto: decidir cuándo comenzarás el proceso que te ayudará a cortar con lo que te ha hecho mal y a dar pasos en firme hacia una mejor calidad de vida.

Establecer una fecha para empezar el cambio ayuda en la despedida de lo que te acompañó hasta ahora, entre otros aspectos positivos que se te presentarán. Por ejemplo, definir que el lunes próximo sea el día de inicio es una excelente opción.

Cuando llegue el día que has elegido, enfócate en qué provoca tu obsesión. Si tienes un pensamiento recurrente, sepáralo en partes pequeñas y analízalas. Luego, vuelve a desmembrar estas partes reducidas en otras aún más chicas, hasta que sean casi insignificantes y así logres entendimientos más profundos de cómo manejarlas, saldarlas y cerrarlas.

Y de a poco te darás cuenta de que lo indeseable va quedando atrás y que puedes caminar más erguido, con menos lastres y con mayor seguridad.

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