jueves, 12 de diciembre de 2013

Nuevos cambios, viejos hábitos por Merlina Meiler

Cambios se producen permanentemente.

Algunos son esperados, deseados, buscados.

Otros, totalmente imprevistos.

Quizá estuviste propiciando que cierta situación se transformara en realidad o durante meses (incluso años) tuviste la esperanza de que apareciera una oportunidad así, hasta que finalmente vio la luz.

Por el contrario, quién no ha evitado cierta circunstancia con uñas y dientes, mas lo inevitable sucedió y ya no hubo marcha atrás.

Pero una de las características más positivas que los cambios conllevan es el decirle adiós a viejos hábitos, para dar lugar a algo nuevo.

Sé lo que está pasando por tu mente y tengo bien en claro que lo desconocido puede generar resquemores, pero aferrarse a viejos hábitos que no nos satisfacían al ciento por ciento o que no cumplían con su función e incluso nos empantanaban es a las claras contraproducente.

Ventajas de romper con viejos hábitos:

. Decirle adiós a hechos/actividades/eventos/momentos que no nos conformaban, pero con los que nos sentíamos cómodos, y dejar ese espacio libre para futuros acontecimientos.

. Facultad y energía liberada para avanzar: es común quedarse atascado en lo conocido, por la razón que fuera: los cambios nos impulsan a expandir nuestros horizontes y a mejorar.

. Disposición para que se concreten posibilidades: al modificar lo que estuvimos haciendo, obtendremos resultados novedosos y podremos acceder a niveles que suponíamos que nos estaban vedados (por ejemplo, estabilidad emocional, mejores ingresos, etc.).

. Posibilidad de demostrar nuestra capacidad: los nuevos desafíos nos permiten utilizar talentos y recursos internos que estaban dormidos o no desarrollados al máximo de su potencial.

Vernos forzados a tomar decisiones y a desprendernos de viejos hábitos tiene un lado positivo que puede enriquecerte en lo personal y aportar a tu buena vida emocional, solo es cuestión de verlo, de analizarlo y de capitalizarlo.

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