lunes, 30 de diciembre de 2013

¿Cómo reaccionamos ante la adversidad?



El oro, para ser purificado, debe pasar por el fuego y el ser humano
necesita pruebas para pulir su carácter. Pero lo más importante es
cono reaccionamos frente a las pruebas
Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y como las cosas le
resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y
creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que
cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí,
llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el
agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias,
en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café, las dejó
hervir sin decir palabra.
La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo
su padre. A los veinte minutos, el padre apagó el fuego. Sacó las
zanahorias y las colocó en un plato. Sacó los huevos y los colocó en
otro. Sacó el café y lo puso en un tercer plato.
Mirando a su hija le dijo: "querida, ¿qué ves? ". "Zanahorias,
huevos y café" fue la respuesta. La hizo acercarse y le pidió que
tocara las Zanahorias. Ella lo hizo y noto que estaban blandas.
Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera, luego de sacarle la
cascara, observó el huevo duro. Luego, le pidió que probara el café.
Ella sonrío mientras disfrutaba de su rico aroma.
Humildemente, la hija preguntó: " ¿Qué significa esto padre?". Él
le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma
adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma
diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, pero después de
pasar por el agua hirviendo, se había vuelto débil, fácil de
deshacer. El huevo había llegado al agua, frágil. Su cascara fina
protegía su interior liquido. Pero, después de estar en agua
hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café, sin
embargo, eran únicos… después de estar en el agua hirviendo,
habían cambiado al agua.
"¿Cuál eres tú? ", Le preguntó a su hija. "Cuándo la adversidad
llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o
un grano de café?"
¿Y como eres tú?…
¿Eres una zanahoria, que parece fuerte pero cuando la adversidad y
el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un
espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un
divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves
igual, pero… ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un
corazón endurecido?
¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el
elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de
ebullición, el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano
de café, cuando las cosas se ponen peor, tu reaccionas mejor y haces
que las cosas a tu alrededor mejoren.
¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un
grano de café?


Fuente: Sendero espiritual

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