viernes, 27 de diciembre de 2013

Camina


Abre la puerta y deja entrar la misión, escucha.

Es tu momento. No hay otro mas que el que estas viviendo. Acércate a mi ventana y respira profundo. Estas sanando. Abre los tiempos de tu amor, no te sientas escondido en los densos espirales del dolor. Cuando despiertes sentirás el viento que suavemente ira encontrando tu llegar. Mírame, la luz empieza a envolverte y a transitarte. Los pasos son andando.

La máscara te niega, asúmela y se desvanecerá. En los momentos que cierras los dos ojos para verme en el violeta intenso, tu cuerpo late. Descansa, no procures lo insostenible. Tu alma revela la fuente y descubre las hojas que bailan en el árbol que habla, celebran todas a la vez, flameando al unísono.

El cielo desde la tierra ven hacia mí. No te frustres. No intentes forzarte. No te distraigas, entra al cambio vibracional y te convertirás en esa hoja que flamea en el árbol del unísono.

No intentes comprender todo con la mente, el tiempo no existe para el caminante. Si te cansas, es porque estas corriendo. Si lo piensas, te adelantas, detente, el camino está bajo tus pies y no en tu mente. Si te aburres, es porque te estas cerrando, te estas anticipando, te estas exigiendo sentir. Si estas desanimado, es porque te olvidaste a vos mismo, recuerda tu existencia divina. Si estas enojado, es porque te has dejado de lado, intégrate. Si estas ansioso, serénate, estas llegando y mejor recibirlo con tranquilidad y claridad. Si estas desilusionado, es porque todavía crees en la ilusión, despierta.

No pierdas la oportunidad del gozo, de experimentar y descubrirte durante el viaje. No es cuestión de llegar, siempre estás llegando. En el instante que vuelves te avisan así la consciencia reaparece y el caminante continua con SU propio andar.

Andrés Pasman

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