jueves, 12 de diciembre de 2013

Alcanzando sueños por Merlina Meiler

Los objetivos que queremos cumplir o los sueños que nos gustaría ver materializados se inician en el mismo punto de partida: la convicción interna de que son posibles.

Tenemos la costumbre de quejarnos de nuestra suerte (o de la falta de ella) o de suponer que no es grande nuestra capacidad para influir y lograr que nuestros deseos se vuelvan realidad.

Pero toda idea y todo pensamiento tienen su origen dentro de nosotros mismos.

Quienes tienden a no responsabilizarse de sus propios actos u omisiones encuentran fácil culpar a otros o esconderse detrás de un halo de seguridad de lo conocido (zona de confort, en este caso, negativa), en vez de asumir que hay una posibilidad cierta de que lo que tanto anhelan termine por transformarse en realidad.

Todos tenemos cierto grado de sensibilización frente a situaciones que pueden propiciar que haya un giro importante en nuestra vida: en el pasado nos han herido o los acontecimientos no sucedieron como esperábamos. Pero, decididamente, basarse en esto para boicotear posibilidades reales de alcanzar un sueño es algo que no nos merecemos, más allá de las circunstancias particulares que hayamos atravesado.

QUÉ EVITAR

Muchos sueños son alcanzables, en todo o en parte, pero hay tantas personas que se ponen frenos a sí mismas y lo hacen, en muchas ocasiones, casi sin darse cuenta.

Echarse a menos, escudarse tras situaciones externas (edad, hijos, falta de estudios, etc.), repetir una y otra vez discursos conocidos como atajándose de antemano porque eso que tanto decimos que buscamos no sucederá a las claras desalienta que nos rodeemos de la energía y del entorno adecuados para comenzar a vislumbrar el camino que puede (¿por qué no?) llevarnos a la meta deseada.

QUÉ IMPULSAR

La posibilidad de una concreción amerita ponernos en sintonía con la mentalidad y con la predisposición adecuadas para que todo suceda.

El primer paso para que alcances tus sueños, que haya un campo propicio colmado de tierra fértil, depende exclusivamente de ti.

¡Y esto es muy bueno!

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