viernes, 1 de noviembre de 2013

Saber ceder

La historia cuenta que en cierta ocasión el presidente Lincoln firmó una orden para trasladar varios regimientos. Al enterarse su secretario de guerra, Edwin Stanton, quedó convencido de que Lincoln había cometido un grave error. Entonces decidió no acatar esa orden y dicen que también dijo: "Lincoln está loco". Se lo contaron al presidente y se limitó a decir: "Si él dijo eso debe estar en lo cierto ya que casi siempre tiene la razón. Voy a estudiarlo detenidamente". Eso fue lo que hizo, se dio cuenta que la orden estaba errada y se apresuró a revocarla.

Lincoln era una persona capaz de aceptar críticas, reconocer sus errores y enmendarlos. Una cualidad escasa y propia del auténtico líder, el buen jefe y los buenos padres de familia. Esta es una historia apropiada para el Palacio de Nariño y otros espacios en los que las personas confunden la firmeza con la rigidez y son obstinados e hipersensibles ante la crítica.

Expertos en el liderazgo y el mundo global como Kenichi Ohmae afirman que la humildad, la flexibilidad y la creatividad son los tres valores más importantes en el contexto actual. Son los valores de un buen líder y un buen jefe. El líder es consciente de que nunca tiene la razón sino su razón, es más fiel a la verdad que a su ego, cede para lograr acuerdos de mutuo beneficio y es creativo para encontrar salidas a los conflictos, no para atizar una hoguera. Un buen líder expande su pensamiento y tiene una mente sin barreras y una visión universal. Un buen dirigente busca todo lo que lo lleva a incluir, no a excluir; es puente que une, no muro que separa. Da Vinci era feliz buscando conexiones y tenía, ya anciano, la mente curiosa de un niño.

Eso le ayudaba a crear y amar la vida, hacer cambios y no ahogarse en el mar de la terquedad.

La pregunta es si tú y yo queremos derribar fronteras o levantar más muros. Haz continuos actos de fe en ti y no estés atado por el orgullo o frenado por la intemperancia. Sé tan flexible como el bambú y emplea tus talentos para conciliar. Solo así puedes enfrentar los desafíos con una confianza inquebrantable.

Persevera en el intento, no te rindas y, cuando se cierren las puertas, busca otras estrategias.

El amor tolerante es tu aliado para salir avante, encontrar claves ocultas, extinguir los incendios y amar la vida con avidez.

Cuentan que el bengalí es un idioma tan dulce que incluso al pelear uno parece estar diciendo poesía. El bengalí es el idioma oficial de Bangladesh y del estado de Bengala, al este de India. En ese hermoso lenguaje escribió sus versos el sabio poeta R. Tagore, nóbel de literatura en 1913. Y un lenguaje similar podemos emplear todos para que las relaciones fluyan sin peleas como los versos y como el agua. Esta patria convulsionada nos pide a todos y, en especial a los líderes, serenidad, autocontrol, humildad y flexibilidad.

Fuente: EPYA


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