lunes, 2 de septiembre de 2013

Todo por amor por Merlina Meiler

Está bastante bien visto hacer “todo por amor”.

Jugarse al 100 %.

Dejar todo por amor.

Hacer todo por amor.

Aguantar todo por amor.

En el amor (y en la guerra) todo vale.

Estas y otras premisas similares suenan románticas y nos hacen pensar en un sentimiento completo, infinito, para siempre. Si las escuchamos en una película o en un culebrón, quizá incluso nos emocionamos.

Pero ten en cuenta que la palabra “todo” conlleva mucho más de lo que puedes imaginar.

No te dejes llevar por palabras bonitas o por frases que te hacen suspirar. O sea, disfrútalas, pero además de poner en juego tu corazón, emplea también la cabeza para discernir lo que te están pidiendo que lleves a cabo o lo que estás por hacer (o dejar de hacer).

Es necesario que descubras por ti mismo dónde está el límite y que lo hagas valer.

Si alguien te pide una prueba de amor (la que fuese) que sientes que está más allá de lo que quieres dar en este momento o que por alguna razón te incomoda o no va con tus creencias – aspiraciones – deseos, ponte firme, pide un tiempo y reflexiona sobre lo que te han solicitado.

La decisión de aceptar o de rechazar lo que te proponen o te sugieren es tuya.

Una cosa es jugarse en ciertos aspectos por ese ser que da color a tu vida o realizar algunos cambios con los que te sientas a gusto y te parezca bien hacerlos – otra muy diferente es no tener ni voz ni voto en las modificaciones que te veas inducido a efectuar.

Quien te quiere bien aceptará tu esencia, quién eres, qué precisas para ser feliz, tu individualidad.

Quien te quiere bien no intentará cambiarte de raíz, transformarte en la idea de pareja que tiene, separarte de aquello o de aquellos que tanto quieres.

Quien te quiere bien entenderá tus puntos de vista diferentes, las partes de tu personalidad con las que no concuerda, algunas actitudes que quizá le irriten o no les sean fáciles de tratar.

Quien te quiere bien no invocará el Amor para tratar de manipularte o de apartarte de tu ser interior.

No te conviertas nunca en alguien irreconocible para ti mismo – eres la persona con la que convivirás el resto de tus días y a quien le debes la mayor lealtad y respeto.

¿Dejarías/Has dejado “todo por amor”?

Merlina Meiler

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