viernes, 6 de septiembre de 2013

Belleza desde adentro hacia afuera por Merlina Meiler

La verdadera belleza es la que irradiamos desde nuestro interior.

No te dejes llevar por la sensación de no sentirte lind@, agraciad@ o lo suficientemente a tono con los parámetros que nos imponen desde afuera.

Todos, en algún momento, cedimos a las presiones externas –en especial, en la adolescencia- y nos sentimos mal con algo que no concordaba con el denominador común que creíamos que aplicaba para todas las personas, incluidos nosotros.

Pero nuestro real atractivo radica en nuestro interior.

Si eres una persona con buenos sentimientos, empática y segura (entre otras muchas posibles cualidades), los demás lo verán y lo apreciarán. Incluso, elegirán tu compañía por este motivo.

Es lógico que nos guste ver personas y cosas lindas. Pero no creas que te elegirán o descartarán, en lo personal, por tener más o menos peso, altura, cabello, etc. etc. Quien preste demasiada atención a cómo te ves estará en una frecuencia diferente a la tuya y, por este motivo, seguirá de largo. No se puede agradar a todo el mundo y tampoco sirve de mucho tener cerca a gente superficial, con cánones y con estándares con los que no te identificas y que te resultan ajenos.

La belleza real es la que se irradia hacia afuera. Atrae, cautiva, encanta, embelesa.

Te puede incluso convertir en una persona irresistible, para lograr la pareja con la que sueñas o las amistades que te gustaría tener.

Te acompañará siempre, más allá de los años vividos. El ser que te elija porque la detecta, la contempla y la valora tiene altas posibilidades de seguir cerca de ti permanentemente.

Es la que te convierte en un ser único e irrepetible – lo que, a las claras, te vuelve aún más atrayente.


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