lunes, 26 de agosto de 2013

Como hermanitos por Merlina Meiler

Este es uno de los temas estrella de mi consultorio emocional. Incluso, diría que me contactan más hombres que mujeres por esta problemática.

Hay parejas que después de mucho tiempo de estar juntas ya no encuentran inspiración para mantener encuentros íntimos.

O, por lo menos, uno de los dos integrantes está retraído, poco demostrativo e incluso frío en aspectos sexuales.

Las dos preguntas más usuales con respecto a este asunto son:

Esto, ¿es habitual en relaciones extensas?

y

¿Hay posibilidades de que se revierta esta situación?

Vayamos por partes.

Si los dos miembros están realmente conformes con lo que está sucediendo (poca o nula actividad sexual), no hay motivo de preocupación. Tal vez de manera tácita han convenido vivir “como hermanitos” y así son felices. Conviene siempre confirmar que esta sea la situación y no que uno la esté padeciendo y no se anime a hablar para no molestar u ofender al otro – que haya un tema tan importante subyacente y no salga a la luz nunca es productivo.

¿Es habitual en vínculos prolongados que ya no haya relaciones sexuales?

Suele decirse que con el transcurso del tiempo (y con la llegada de los niños, si es el caso), la pasión se enfría.

Esta no es una verdad absoluta que tenga lugar en el ciento por ciento de los casos.

Claro que no es lo mismo un encuentro con alguien que conocemos hace poco que tener relaciones con nuestro compañero de larga data. Pero esto no implica que deban mermar las ganas. Hay otras cosas en juego y también, intervienen distintos factores que nos hacen acercar o alejar de quien fuera objeto de nuestro deseo.

Ten en cuenta que algunos sienten pasión en un principio y luego, esta sensación declina o desaparece. Por el contrario, están quienes van adquiriendo confianza y conocimientos a medida que pasan los años y logran mayor plenitud y ansias que en los comienzos, por la seguridad que desarrollan.

Que un vínculo haya cumplido muchos aniversarios no significa, necesariamente, que el deseo haya menguado al punto de ser un motivo de insatisfacción permanente.



Con respecto a la segunda duda habitual, si esto se puede revertir, la respuesta categórica es SÍ.

Si te has formulado esta pregunta es que el tema te preocupa. Para lograr un cambio, resulta útil aplicar tan solo unos puntos fáciles de llevar a la práctica:
- Habla sinceramente con el otro para saber qué le sucede: este es el punto más importante. Sé amplio y dale todas las posibilidades para que te pueda contar qué le está sucediendo en ese ámbito. Hazle preguntas detalladas para saber si está conforme en el terreno sexual, qué le gusta y no haces suficientemente, si hay algo que le ayudaría para llegar al clímax y de qué manera podrían mejorar los encuentros.

- Acepta la realidad: creer que porque están juntos hace añares sabes todo lo que le agrada al otro o que por el simple hecho de hallarse contigo en una cama la pasa bien es no registrar que en un acto sexual hay dos personas involucradas. Asimismo, que te comenten que no haces todo lo posible para satisfacer al otro o que desearían algo más no menoscaba tu esencia; por el contrario, aceptar y cambiar son señales de seguridad y de entereza – además de una muestra de amor que jamás pasa desapercibida.

- Haz una introspección: piensa qué tienes que ver con lo que está sucediendo. ¿Has sido infiel y esto ha alejado a quien, a pesar de ello, sigue a tu lado? ¿Piensas solo en ti y no tienes en cuenta sus necesidades? ¿Sueles tratar mal o despectivamente a ese ser y luego quieres que esté encendido en la cama? Modificar ciertos hábitos traerá aparejadas grandes sorpresas.

- Utiliza tu inteligencia: crea diversas situaciones para motivar a la otra parte: por ejemplo, una actitud romántica o un cambio de lugar suelen actuar de maravillas para incitarlos a acercarse íntimamente.

¿Qué papel ocupa la pasión en tu pareja?


Fuente: Mejora Emocional

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