domingo, 7 de julio de 2013

Lo que no tiene solución

El ser humano vive en constante búsqueda,
su interior es insaciable,
siempre está añorando aquello que no tiene,
indagando salidas y soluciones,
dependiendo de ello su felicidad y aún sus reacciones…

Es más fácil pensar en lo que no tenemos,
así sea poco;
centramos la atención en los vacíos y carencias,
convirtiéndolos en indispensables
para sentirnos realizados,
dejando todo lo demás que poseemos a un lado…
Muchas veces en esa búsqueda angustiosa,
dejamos ir lo valioso que ya teníamos,
porque se nos va la vida buscando
quizás una solución donde no la hay,
queriendo encontrar algo que tal vez no está;
esperando lo que posiblemente nunca vendrá…
Y nos echamos a morir estando vivos,
se nos van los mejores años
y nos perdemos de mil cosas por no valorar
y cuidar lo precioso que poseíamos,
tan sólo porque fijamos toda nuestra atención
en aquello que carecíamos…
Es bueno tener sueños y luchar por ellos;
pero no podemos desgastarnos
y olvidarnos de lo que poseemos,
hay que aprender a ser feliz
con lo grande y lo pequeño…
Si las cosas tienen solución,
no hay porque angustiarse y perder la paz;
trabajemos con ahínco por poderlo arreglar…
Pero si aquello no tiene otra salida
o no se puede solucionar;
tampoco hemos de echar todo por la borda
y renunciar a nuestra felicidad;
hay todavía mucho por hacer y por soñar…
construyamos nuevas ilusiones,
busquemos nuestra realización personal…
Hay que aprender a aceptar que tenemos limitaciones
y no convertirlas en bloqueos mentales y frustraciones;
todos los seres en el mundo tienen cosas
que pueden y no pueden hacer o tener,
Dios a todos sus hijos
les ha colmado de muchas bendiciones;
hay simplemente que reconocerlas y cultivarlas;
para así no vivir alimentando vacíos, traumas,
amarguras y decepciones…
Hay muchas cosas que quizás añoramos
y no podemos tener, un amor prohibido,
un hijo que no ha nacido, algo de dinero o posición,
algún objeto, un trabajo,
no pensemos que se nos ha negado,
simplemente hay que entender
y aceptar que así suele suceder
aunque no lo comprendamos
y al saberlo nos hagamos daño…
Si eso que nos hace falta, nos impide ser felices…
pensemos en todo lo grande y bello que poseemos
y en lo que sentiríamos
si de repente por centrar la atención
en las carencias y limitaciones, lo perdemos…
Hay muchos que desearían tener una mínima parte de lo que tenemos;
valorémoslo y disfrutémoslo, demos gracias a Dios, superémoslo,
¡Claro que podemos!…
Sigamos viviendo y gozando, no dejemos de soñar,
quizás cuando menos lo pensemos
eso que anhelamos tanto nos llegará…
Si las cosas tienen solución no nos angustiemos,
en paz busquémosla…
y si no tienen, ¿por qué nos hemos de inquietar?…
la vida sigue, hay que continuar…


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